Gallos por definir su clasificación

La segunda fase de la versión 58 de la Serie Nacional de Béisbol entró en tiempo de descuento cuando faltan apenas cuatro subseries para acabar de ponerle nombres al cuarteto semifinalista

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Los Gallos, con 18 victorias y 12 reveses, sigue siendo el equipo de mayor cantidad de éxitos en la segunda fase. (Foto: Vicente Brito/ Escambray)

Justo en este punto vengo en busca de tranquilidad, aunque no de conformidad para la afición, luego de que los Gallos cayeron en un slump tan momentáneo como extraño. Sí, porque aun cuando perdieron tres subseries al hilo al cierre del segundo tercio, los espirituanos no pudieron terminar mejor ese lapso.

En un tramo donde se produjo lo que bien pudiera llamarse la rebelión de los de abajo, solo los yayaberos pudieron evitar la barrida, de la que no lograron escapar ni los mismísimos líderes tuneros ante los Leones y, por primera vez en toda la campaña, tampoco los briosos Naranjas ante los despiertos holguineros.

Solo que quienes estaban preocupados nada más por el casillero de los descalabros no sacaron la mejor de las cuentas. Pese a que en los últimos nueve juegos (antes de enfrentar a Holguín) apenas ganaron tres, los Gallos cerraron el tercio en el segundo puesto en solitario, el mismo lugar que tenían al comenzarlo, entonces abrazados con Villa Clara y Ciego de Ávila.

Sucede que, gracias a las nueve victorias sucesivas que consiguieron, pudieron soportar el embate de las derrotas, en las que, no obstante, se cuidaron muy bien de no ser arrasados en ninguna subserie.

De este modo el de los Gallos, con 18 victorias y 12 reveses, sigue siendo el equipo de mayor cantidad de éxitos en la segunda fase. Así lo ve el mánager José Raúl Delgado: “El público se adaptó a cuando ganamos los nueve seguidos, pero siempre dije que al igual que en la otra etapa había que estar preparados para una posible baja, pues todos los equipos han tenido su parte mala y ese ritmo no había quién lo mantuviera, además de que los muchachos se van sintiendo el rigor de los juegos”.

Lo importante y decisivo es que, a falta de apenas 12 partidos a partir del domingo, el conjunto se mantiene en el cuarteto finalista y que, para seguir en él, depende de sus propios jugadores, lo que no quiere decir que deban relajarse porque en esta serie impredecible nadie puede hacerlo.

Por ejemplo, cada victoria que logren o cada derrota de los ocupantes de los lugares cinco y seis es un punto a favor mientras la campaña avance. Y, aunque es verdad que en Matemática y realidad ni Holguín ni Industriales están descartados, solo una debacle impensada, con una reacción en cadena podría revertir lo que hoy aparece como otra sorpresa a la vista. Un aspecto favorable es que, excepto a Las Tunas, los espirituanos le ganan las subseries al resto de los cuatro equipos y eso cuenta a la hora de los empates.  Al menos José Raúl parece convencido: “No tengo preocupación, es muy difícil que los que están en quinto y sexto escaños nos alcancen, porque la diferencia es notable, hay que olvidarse del lugar que ocupemos al final, da lo mismo estar en el primero que en el cuarto, lo importante es quedar entre los cuatro”.

Pensando antes en la clasificación y luego en lo otro, es decir, en los refuerzos que supone la gente, hay que mirar para algunas luces rojas, pues el peso de más de 70 juegos pasa factura en el rendimiento, tanto colectivo como individual. La ofensiva, aun cuando en promedio (se mide por la cantidad de hits) aumentó de 291 a 301 de un tercio a otro, ha acusado falta de productividad en la mayoría de los juegos perdidos, lo cual se traduce en hombres dejados en circulación. Y si bien no es la única causa, los Gallos siguen careciendo de un quinto bate seguro, pues ninguno de los que han ocupado esa responsabilidad ha podido adueñarse, mucho más porque Dunieski Barroso no ha recuperado la forma luego del regreso tras su lesión.

En este sentido alienta ver el despertar ofensivo de Geisel Cepeda y del refuerzo Sergio Barthelemí, quien poco a poco intenta también compensar su actuación sobre la base de la velocidad en las bases. De manera general el peso ofensivo sigue recayendo en los puestos del uno al cuatro, desde un Orlando Acebey desbordado, pese a sus dolencias, con rendimiento de 388, segundo en average y líder en hits con 119, hasta un Frederich Cepeda que crece con la serie y toca con las manos los 300 jonrones en Campañas Nacionales, además de que se afianza como líder de ese casillero en la segunda fase; o un Dayán García que, sin mucho ruido, sigue eficiente entre los primeros en producción de carreras, y Yunier Mendoza, otra vez con más de 100 hits y con su mayor cantidad de empujadas en una lid (49),  en tanto Yoandi Baguet se mantiene como el mejor emergente con 10 hits en 18 turnos y promedio ofensivo de 556.

La defensa ha cedido de manera general tanto en el promedio como en la efectividad (971), sobre todo en dos posiciones claves: el campo corto y la receptoría, donde Yunior Ibarra ha sido otro, al igual que Daviel Gómez. En el caso del receptor, tiene demasiados passeball y un promedio supernegativo en robos y cogidos robando. “Yunior se ha echado el campeonato entero a cuestas, tiene que salirle el cansancio, no queremos dar margen, pero cuando consigamos la clasificación le daremos un chance para que se reponga”, expone el mánager espirituano.

Por el peso que tienen en el partido, hay que hilar cada vez más fino con el manejo del pitcheo, que como ninguna otra área parece sentirse el peso de la campaña, aunque el Promedio de Carreras Limpias no se movió tanto de 3.77 a 3.88. Un respiro fue sin dudas, el juegazo del refuerzo Yariel Rodríguez, que evitó una barrida ante Ciego de Ávila y, de paso, mostró otro de los rasgos del carácter de este equipo: el de la disposición individual en función de la necesidad colectiva, cuando pidió la pelota para lanzarle otra vez tras salir mal en el primer partido. Pero, como él, otros han sido eficientes; tales son los casos de Yuen Socarrás y, sobre todo, Pedro Álvarez.

En un torneo en que cada conjunto ha jugado de racha en racha, ningún boleto está repartido, ni siquiera el de Las Tunas, y hasta los de atrás se han situado a diferencias borrables, por lo que, a estas alturas, nadie regala nada y eso es bueno para la rivalidad y el espectáculo que había entrado en zona de bostezo. Mas, lógicamente, las dos subseries que vienen ante Villa Clara en casa e Industriales, en el Latinoamericano, pueden despejar más de una incógnita para los que siguen siendo los increíbles de la presente Serie Nacional de Béisbol.

One comment

  1. soy espirituana hasta y siempre lo sere en este momento vivo en santa clara y aunque este equipo naranja esta muy bien no abandono jamas a mis gallos les deceo lo mejor y que sigan asi desde aca los aplaudo y los apollare siempre y sigan asi para que le continuen callando las risas a todos

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