Los claroscuros de un contingente

Una inquietud vertida por estudiantes espirituanos en Congreso de la FEU hace diana en el Talón de Aquiles de la provincia: el déficit de cobertura docente

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La insuficiente cobertura de maestros y profesores influye en la calidad del proceso. (Foto: Vicente Brito/ Escambray)

Una inquietud vertida por estudiantes espirituanos en Congreso de la FEU hace diana en el Talón de Aquiles de la provincia: el déficit de cobertura docente

Al joven Alejandro Hernández Lazo, a punto de defender su tesis de grado en la carrera de Marxismo Leninismo e Historia, le preocupan sus alumnos de octavo grado en la Escuela Secundaria Básica urbana (ESBU) Mártires de La Sierpe, del más joven municipio espirituano, donde ejerce como profesor de Educación Cívica.

Luego de apresurar los contenidos a fin de cerrar la asignatura en la recta semifinal del curso, no está en el aula de sus dos grupos. Solía hablarles sobre las relaciones entre familia, escuela y comunidad; ofrecerles nociones de buenas conductas, aconsejarlos cuando lo buscaban y le preguntaban cómo librarse de ciertos lastres hogareños e incluso barriales. “No puedo dejar de pensar que ahora durante mis turnos están sin recibir esa influencia”, confiesa frente al ordenador donde cumple una tarea investigativa.

El contingente pedagógico Wilson Rojas Reca, que los involucró a él y a otros 20 estudiantes de carreras pedagógicas de la Universidad de Sancti Spíritus José Martí Pérez (Uniss), lanzó una voz de alerta en la reciente cita provincial previa al IX Congreso de la FEU. En palabras de la presidenta de esa organización en la Facultad de Ciencias Pedagógicas emergió el reclamo: no sienten la debida correspondencia entre atenciones y reconocimiento social hacia ellos y la relevancia de la tarea que asumen. Fungen como profesores en planteles de aquella otra geografía, adonde se desplazan a diario en medio de su vida de albergados en la casa de altos estudios, pero a veces carecen de tizas, borradores, bolígrafos y otros materiales imprescindibles. Les falta, en resumen, el acompañamiento en la base, en ocasiones hasta en lo concerniente a una tutoría idónea.

Si bien la inquietud no tuvo respuesta inmediata en la propia reunión, se gestan ya, para el venidero curso, transformaciones basadas en una comunicación más efectiva entre la dirección de la Universidad y la de Educación en La Sierpe. Ambas reconocen sus insuficiencias en la atención a ese grupo imprescindible para una tarea de innegable impacto social, justo en el territorio más afectado proporcionalmente por el déficit de personal docente al faltarle algo más del 12 por ciento de su plantilla.

Pero los claroscuros del contingente que saca las castañas del fuego allí son solo la punta del iceberg con el que viene tropezando desde hace más de dos décadas el sector educacional en la provincia. Es también, pudiera decirse, la cara visible del problema principal de Sancti Spíritus todo, pues la insuficiente cobertura de maestros y profesores influye de manera determinante en la formación de las más jóvenes generaciones para cualquier actividad u oficio.

Si alumnos que son a la vez docentes permanecen fuera del recinto donde aún se forman casi todos los días, excepto en la jornada que dedican a su propia preparación, y no reciben pago alguno por ello ni sienten un verdadero apoyo pueden desmotivarse y claudicar. Aunque no se lo propongan, el tema de la remuneración monetaria emerge cuando se conoce que a los integrantes de otro contingente similar, el José Martí, movimiento nacional que enrola a alumnos de carreras no pedagógicas y que en el caso espirituano se ciñe solo al territorio cabecera, se les paga de acuerdo con las horas destinadas a la docencia.

No es nuevo el tema de la fuerza pedagógica viajando a escuelas de La Sierpe, donde laboran futuros graduados de Lenguas Extranjeras, Pedagogía, Psicología, Marxismo e Historia y Educación Laboral e Informática. Pero más vieja aún es la cojera en cuanto a cobertura docente para centros educativos de la provincia. La Dirección de Formación de Profesionales de la Uniss, cuya metodóloga a cargo de los citados contingentes integró el primero de su tipo en el sureño municipio, recoge en sus anales que tal colaboración data del año 1995.

No se salva ahora mismo ni Fomento, tradicionalmente holgado. Las cada vez más vehementes exhortaciones del Ministerio de Educación, vertidas aquí muchas veces en la persona de la propia Ministra, no terminan de hallar respuesta en acciones que destierren el éxodo de preceptores de las aulas y que promuevan el ingreso de nuevos aspirantes a la profesión de profesiones. Yaguajay, que en tiempos de desahogo amparaba a los más urgidos, necesita ya 115 docentes, Trinidad carece de 136 y Sancti Spíritus pide a gritos personal para casi 360 plazas.

El asunto debe ser examinado en su integralidad. Ello implica tomar en cuenta no solo las 1 116 plazas sin nombres fijos que recen en los listados y asuman las clases a partir de septiembre, en tanto otras insuficientemente calificadas o no convenientes para ello ocupen su lugar. Debe considerarse, incluso, el conjunto de elementos expuestos en estas mismas páginas hace casi una década en una serie de reportajes, y reiterado tantas veces después por maestros inconformes que se fueron o que se quedaron.

De migración en busca de mejores salarios, menores exigencias y mayor comprensión; de quejas por la exclusión de la entrega de módulos de ropa u artículos para el aseo personal que llega a otros sectores; de beneficios más en papeles y planes que en la práctica misma se sigue hablando todavía.

Entre los numerosos estudios científicos sobre el tema figura uno nombrado La Orientación Profesional Pedagógica con enfoque multifactorial, que integra un proyecto dirigido a la búsqueda de soluciones para problemas priorizados de la provincia. Su autora principal, quien lleva a su vez las riendas de la Facultad de Ciencias Pedagógicas, sostiene que desde la ciencia se pueden buscar las causas de los problemas, pero las soluciones estarán siempre en manos no de científicos, sino de decisores y ejecutores.

Al estilo del dilema del huevo y la gallina de quién fue primero, habrá que ver qué sucederá antes. ¿Nos quedaremos sin maestros que enseñen cualquier cosa por seguir de brazos cruzados o nos cruzaremos de brazos —un día más temprano que tarde— por no tener maestros que enseñen absolutamente nada?

3 comentarios

  1. Para responder pregunta del porque hay déficit de maestro en las escuelas, sería bueno responder primero porque no hay déficit en ETECSA o en Trinidad del Mar. Las escuelas no se completan con contingentes “comprometidos”, ni discursos, ni presiones, ni con jubilados. Tampoco basta amar la profesión, amar a los niños. Porque como dejo Marx …. El hombre necesita, en primer lugar, comer, beber, tener un techo y vestirse antes de poder hacer política, ciencia, arte, religión, etc………

  2. Mientras sigan con los métodos actuales, de ordeno y mando en algunas estructuras, de poca consideración al maestro ante asuntos cruciales para él, como el cuidado de sus mayores o la solución de problemas domésticos, y con presiones grandes o medidas por otras cosas que no lo ameritan…nada va a cambiar. Y es triste, muy triste.
    ¿Por qué en las reuniones de alto nivel no se dicen las cosas tal y como son? creo que hay cierto temor entre los propios maestros a decir ciertas verdades y eso no habla nada bien de los directivos de Educación.

  3. No es de extrañar que falten profesores.Cuando trate de formalizar en el municipio el pedido que hice de una plaza en el departamento de personal, avalado por más de 20 años de experiencia y con credenciales de Cuba y otro país,me votaron del local por haber accedido en pantalones cortos aunque es una oficina y no un local docente.Me gusta enseñar y pensaba hacerlo con carácter voluntario motivado por la carencia de pedagogos que afectan a niños y jóvenes, incluyendo un nieto mío.Por supuesto que cambie de idea pues no voy donde no soy bienvenido y al parecer es más importante el largo de mis pantalones que mis conocimientos.

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