Los orígenes del Frente Norte de Las Villas

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Félix Torres (izquierda) junto a Camilo y otros compañeros durante la Cabalgata de la Libertad en julio de 1959.

A diferencia del frente guerrillero del Escambray, que tuvo otras motivaciones relacionadas con un cambio de estrategia del Directorio Revolucionario después del revés del asalto al Palacio Presidencial, en marzo de 1957, los orígenes del Frente Norte son más complejos y hay que buscarlos principalmente en la necesidad de apoyo armado a la huelga general prevista para los primeros días de abril de 1958.

 

El tiro de gracia del Frente Norte (+fotos y videos)

Si en el Escambray la organización iniciadora lo fue el Directorio Revolucionario 13 de Marzo, en la zona norte confluyeron el Partido Socialista Popular (PSP), el Movimiento 26 de Julio (M-26-7), el Directorio y la Organización Auténtica (OA), con la particularidad de que la fuerza más influyente resultó el PSP, después de las vacilaciones de su dirección nacional que, tras muchas controversias, aprobó la vía de la lucha armada en el nordeste de la provincia de Las Villas y facultó a Félix Torres para dirigirla.

En los primeros meses de 1958 también el 26 de Julio aceleró planes para establecer su propia guerrilla en la zona por medio de Víctor Paneque, el comandante Diego. Acerca del particular, declaró Enrique Oltuski, por entonces coordinador provincial del Movimiento, lo siguiente: “En la zona norte de Las Villas se orientó crear una guerrilla con algunos compañeros que estaban sumamente perseguidos, no con el objetivo de abrir un nuevo frente de guerra, sino como una medida de protección para esos revolucionarios”.

Como la verdad muchas veces resulta compleja, traemos a colación las palabras de Antonio Borges Rivas, coordinador del M-26-7 en Yaguajay: “Nosotros estábamos conscientes de la necesidad de organizar una guerrilla. Con Troadio Camacho y Ramón (Mongo) Martínez Andrade se había comprobado en un recorrido hecho por las zonas cercanas que existían las condiciones objetivas y subjetivas para crear una guerrilla en la zona norte”.

A los pocos días visitaron a Borges Aleida March y Víctor Paneque y le plantearon que la idea de crear un foco guerrillero allí estaba aprobada, pero que ellos querían recorrer el territorio y apreciar las condiciones de la zona. Según Mongo Martínez, las actividades preparatorias con vistas a la insurrección fueron constantes a partir del 28 de enero de 1958. Los comprometidos se dedicaron con entusiasmo a preparar el alzamiento, acopiando ropa, medicinas, armas, víveres, hamacas, capas de nylon, etc.

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Cuando Camilo llegó al norte espirituano encontró condiciones propicias para la consolidación del Frente Norte.

El ALZAMIENTO DEL 12 DE MARZO

El 12 de marzo de 1958 les llegó una comunicación de la dirección del movimiento en Yaguajay, en la cual se notificaba a los militantes comprometidos que ya podían alzarse, pero que lo hicieran primero los compañeros más “quemados”. Rápidamente se citó a un grupo de ellos y se le dieron los últimos toques al plan. La acción fue fijada para el 13 de marzo.

Ese día por la mañana, Raúl Cortiza orientó a Martínez Andrade que citara a los compañeros para unos cañaverales que quedaban enfrente de la casa del gallego Sánchez, en el río Mayajigua. Se reunieron 11 hombres en total. Esa noche del 13 de marzo recibieron la ropa verde olivo y los brazaletes del 26 de Julio. También las armas, que resultaron pocas. Allí se informó que Cortiza sería el jefe y Mongo Martínez su segundo al mando.

El grupo comenzó un peregrinar por distintas áreas del territorio. En los siguientes días se le van incorporando nuevos miembros, como Tomás Cortés Santos y sus hijos Santiago y Víctor Cortés Pérez; los hermanos Parra Pérez y otros vecinos en la comarca. El propósito era acercarse a Yaguajay a fin de apoyar la huelga que, a última hora, se convocó para el 9 de abril.

Previamente, el 2 de marzo de 1958, miembros de distintas formaciones se reunieron en la casa de Valentín Sospedra, en Yaguajay, para determinar qué iban a hacer durante el paro nacional. El “26” estuvo representado allí por Antonio Borges, Elso Castellón, Gustavo González, el doctor Arístides Lima y Sergio Quiñones; el PSP, por Miguel Galán y Félix Torres; la OA por Joaquín Sospedra y el DR-13-M por Ramón C. Valdés Muñoz.

Allí se analizó la situación del país y se distribuyeron las tareas a ejecutar durante la huelga, que incluían la impresión de un boletín con un llamado a la ciudadanía, venta de bonos para recaudar fondos y otros menesteres. A poco se convocó otra reunión sobre el tema, esta en la finca de Antonio Silva, en Narcisa. A la guerrilla correspondía apoyar el paro con sus armas.

Pero, como todo el mundo sabe, la huelga del 9 de abril fracasó en todo el país y solo se registraron acciones mayores en La Habana y Sagua La Grande. En Yaguajay, el ejército desató la represión contra los civiles y la persecución sin tregua de los grupos armados, los que, tras varios incidentes y escaramuzas se dispersaron en su mayoría y muchos de sus integrantes se presentaron a las autoridades luego de un anuncio de tregua del gobierno.

De acuerdo con Félix Torres, a pesar de ello, un grupo de alzados, el más reducido, se mantuvo firme en el monte, como fueron el viejo Cortés y sus dos hijos; los hermanos Justo y Macho Parra y Ramón Martínez, quien, aunque cayó preso, se incorporó nuevamente a la manigua. La decisión de los jefes por el 26 de Julio, Cortiza y Regino Machado, fue la de desalzarse  y cada uno escapar como pudiera, para reincorporarse más tarde a la lucha.

A raíz de estos acontecimientos, hubo una reunión del Movimiento 26 de Julio y el PSP en la casa de Torres, en Santa Clara. El primero estuvo representado por el comandante Diego (Víctor Paneque, luego traidor), y Félix fue en nombre del PSP. Diego opinó que en la zona de Yaguajay no existían condiciones objetivas para mantener un grupo guerrillero y que todos los recursos debían pasarse para la zona del Escambray.

Félix Torres se opuso fuertemente y al cabo de la discusión se aprobó que Torres fuera al frente de un nuevo destacamento armado para reiniciar la brega en esa área, específicamente en los alrededores de Vergara. Pronto surgieron dos nuevos grupos de alzados en la zona norte: el destacamento Marcelo Salado, del Movimiento 26 de Julio, y el Máximo Gómez, del Partido Socialista Popular; el mismo de la emotiva recepción a Camilo y su tropa en la madrugada del 8 de octubre de 1958, en Jobo Rosado. Esa es la historia.

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