Nuevos horizontes en Valle de Caonao

Valle del caonao, Yaguajay, agricultura
En la casa de posturas se fortalece el trabajo con las semillas. (Foto: José L. Camellón / Escambray)

Cultivar granos, viandas y hortalizas y rescatar antiguos polos productivos es la estrategia de esa empresa en Yaguajay

Pocos parajes de Sancti Spíritus reúnen tantas bondades para los cultivos agrícolas como Valle de Caonao, un inmenso espacio de suelo con reservas de agua subterránea y también superficial, al que desde los mismos inicios de la Revolución el propio Fidel le abrió los horizontes productivos y en la actualidad mezcla cosechas en áreas estatales y del sector cooperativo y campesino, a la vez que da los primeros pasos para recuperar los tradicionales polos de Piñero, Itabo, Jarahueca, Las Flores y San Marcos.

Aunque el carné de identidad de la zona aparece en las fértiles tierras rojas de Batey Colorado, tal vez el mejor escenario agrícola de toda la provincia de Sancti Spíritus, la Empresa Agroindustrial de Granos (EAIG), creada hace varios años, agrupa nueve bases productivas entre los sectores estatal y privado e introdujo en el 2017 adecuaciones a su formato productivo: mantener las siembras de frijol y maíz y destinar la mitad de los suelos a la producción de viandas y hortalizas.

Tal rediseño, junto al rescate de los polos, dejan atrás la improvisación; más bien van a los orígenes fundacionales, cuando además de granero, Valle de Caonao era un surtidor de comida en grandes proporciones y variedad.

Pero la historia dio muchas vueltas a partir de la llegada del período especial con su estela de carencias y restricciones, se deprimió la maquinaria y la producción, tomó auge la entrega de tierra a las bases campesinas y hasta un expediente de la empresa estuvo a la espera de una firma ministerial que dictara su desaparición.

Por fortuna la tinta no llegó al papel. Valle de Caonao mantuvo la vida empresarial y, si todo camina por los trazos que se proyectan, a la vuelta de unos años puede ser otra vez un respetable emporio agrícola estatal.

SACUDIRSE DE LA HUMEDAD

Tras varios meses de lidiar con un régimen lluvioso que complicó la agricultura de la zona, al extremo que hubo áreas donde plantaron los cultivos hasta dos y tres veces, y unidades como Batey Colorado perdió 90 hectáreas de frijol, la EAIG Valle de Caonao comenzó desde febrero a desplazar siembras de granos, viandas y hortalizas en los terrenos bajo riego permanente y en los de secano.

Eglis Pérez Martínez, director técnico y desarrollo en la entidad, declaró a Escambray que se reduce el área de los granos pero no la producción en un municipio que aporta el 33 por ciento de esa partida alimentaria en la provincia. “Hay que buscar los incrementos con un mejor trabajo de agrotecnia en el cultivo y subir los rendimientos agrícolas que están en el entorno de 1.01 toneladas por hectárea, aunque individualmente hay cooperativas como la Juan Darias, de Jarahueca, que logra hasta 1.50”.

En la moderna tecnología que le ha llegado tiene la empresa una de sus mejores herramientas de trabajo, ayudado por inventivas locales y los beneficios no solo llegan a los granos, sino también a cultivos como el boniato.

“Ya no se siembra a mano. Además, esos 20 o 30 hombres que se necesitan en una hectárea no los tenemos; por ejemplo, la cosecha en Batey Colorado es con implementos y solo se recoge el boniato de forma manual”, añadió el directivo.

“Las zonas de San Marcos y Las Flores son las primeras expresiones de ese programa de trabajo y prácticamente todo hay que hacerlo nuevo, fundamentalmente los viales, la electrificación y el riego; hay lugares donde se necesita que los hombres cambien su mentalidad productiva porque hoy son ganaderos y otros donde se dificulta la fuerza laboral, de ahí que una de las propuestas sea introducir cultivos como el plátano que demanda pocos obreros. También en Piñero se habla de montar una minindustria para procesar frutas y vegetales”, detalló.

FALTA FUERZA PARA EL RIEGO

Valle del Caonao, Yaguajay, agricultura
La falta de brazos compromete el futuro productivo en Batey Colorado. (Foto: José L. Camellón / Escambray)

Dreiber Díaz González, jefe de Producción en la Unidad Empresarial de Base Batey Colorado, comentó que, después de meses de continuas precipitaciones y pérdidas de los cultivos, la situación productiva ha cambiado y la mayor parte de las 244 hectáreas bajo riego permanente están sembradas. Además de frijol, se reportan plantaciones de plátano macho, piña, boniato, naranja, tomate y col.

¿Que más puede faltar en Batey Colorado para la plena explotación de un suelo tan fértil?, indagó Escambray.

“Además de incrementar tecnología, hace falta fuerza laboral, hoy nadie quiere trabajar en la agricultura, así se nos hace muy difícil buscar personal, por ejemplo, esta máquina de riego —la 8— con 33 hectáreas debe tener cerca de 40 obreros y tiene 15 trabajando. En toda la UEB tenemos 69 trabajadores directos al campo y deberíamos tener cerca de 150”.

“Esa carencia —añadió— compromete el resultado productivo. Pienso que sí existe en la zona, pero muchos prefieren irse con los campesinos que pagan jornales de 100 pesos y aquí, al destajo, un obrero saca en un día 20 pesos, 30 o un poco más”.

José García López, jefe de la Finca No. 8 destinada al programa especial de hortalizas bajo riego, reconoce el impacto que trae consigo allí la mecanización y la necesidad de atender las fuerzas para lograr aprovechamiento de la jornada y productividad. “Aquí se está trabajando y la gente aplica los conocimientos, por tanto veo que Valle de Caonao se encamina hacia la recuperación”, afirmó.

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