Ser padre no es cosa de un día

dia de los padres
“Yo soy todo para él, todo”, asegura Raúl sobre el hijo a quien ha atendido solo en el hogar desde hace más de 14 años. (Foto: Delia Proenza/ Escambray)

Afirma Raúl Torres Carmona, quien desde hace casi 15 años asume la crianza de su hijo Hansel, aquejado de autismo

Cuando el día termina de aclarar, ya la ropa de Hansel está lavada y tendida. “Toma el desayuno, pipo”, se le escucha decir un poco antes de irse a la calle. Al momento de abordar el bicitaxi ha dejado todo en orden y a su hijo, en la cama. La limpieza del hogar tendrá lugar después, mientras el muchacho mira, hilvana alguna frase, corre o camina por la casa y puede que llore o le sonría.

Bajo el efecto del fármaco indicado hace poco por una doctora de La Habana, a quien su padre le tiene mucha fe, Hansel se mantendrá entre dormido y tranquilo hasta el momento justo en que él parquee su triciclo para ocuparse del almuerzo. Después del mediodía, reposarán uno al lado del otro. “Papá, oye, oye, ¿tú te fuiste y me dejaste solo?”, se escuchó alguna vez cuando el sueño venció al padre. Y a la hora en que el hijo dé las primeras muestras de agitación intensa, saldrán a pasear a bordo de un medio que, más que de transporte, es de vida.

A Raúl Torres Carmona, hoy con 51 años, la vida le empezó a cambiar en el instante en que su primogénito vino al mundo. Era 13 de enero de 1998. Le cambió todavía más tras un ingreso con pruebas y estudios en el capitalino hospital Juan Manuel Márquez, al término del cual se supo que los trastornos tempranos del niño obedecían a que le aquejaba una enfermedad llamada autismo.

La madre de Hansel los acompañó en aquella primera etapa de encierros psíquicos y conductas extrañas del pequeño, pero cuando hubo dado a luz a su segundo hijo le sobrevino una crisis y se alejó del hogar. Desde entonces su papá es todo cuanto el muchacho tiene. Para mantenerlo como Dios manda ha ejercido cuanto oficio le cayó a mano.

“Menos piloto, en esta vida sé hacer de todo y, bueno, desafortunadamente me tocó lo que me tocó y estoy asumiendo desde hace más de 14 años en el bicitaxi”, resume con los ojos enrojecidos. “Cuando él estaba en el centro escolar me era más posible el desenvolvimiento. Ahora me es más difícil, lo tengo en malas condiciones porque desde marzo del año pasado está aquí todo el tiempo”, argumenta.

Su hijo, dice, no tiene el diagnóstico apropiado para estar en el Hogar Psicopedagógico y él está luchando por eso. Lo llevó a la Clínica del Adolescente en Playa, donde una doctora que lo atendió antes parece haber dado en la diana. “El autismo es una enfermedad tan compleja que hasta al médico más sabio siempre le saca una carta por debajo de la manga”, me explica.

“Yo soy todo para él, todo. Sabe asearse y bañarse, pero a veces contribuyo. Claro, él (sonríe) hace su retozo en el agua y eso. Come muy bien”. Se aparta un instante a controlarlo. “Siéntate un momentico, que ahora vamos a pasear con papá”, le dice.

¿Cómo es un Día de los Padres para ti?

Para mí todos los días son Días de los Padres (se le raja la voz). Ser padre no es cosa de un día. Hansel depende de mí, necesita mucho, totalmente de mí. Tuvo un buen tratamiento, aunque no todo fue perfecto. Nunca pierdo los estribos con él, me entregué totalmente. Si no lo hago yo, ¿quién lo va a hacer?

2 comentarios

  1. Muchas Felicidades por este Hermoso Dia que usted como buen y ejemplar Padre se lo merece, lo admiro por prestarle la mejor atencion a ese hijo que tiene a su lado, cuidelo mucho y dele mucho amor como se merece.
    un hijo es lo mas grande que uno tiene.
    felicidades.

  2. Y luego hay quien se llena la boca diciendo que “Padre es cualquiera”, este caso demuestra bien que los buenos padres abundamos más de lo muchas creen.

Deja un comentario

Escambray se reserva el derecho de moderar aquellos comentarios que irrespeten los criterios ajenos, ofendan, usen frases vulgares o atenten contra la dignidad de una persona o grupo social.