Trinidad y Jatibonico: hitos hacia la victoria

Jatibonico, liberación. Armando Acosta
El capitán Erasmo Rodríguez (Armando Acosta) en las calles del Jatibonico liberado. (Foto: Archivo del Chino Soler)

Fuerzas del Directorio Revolucionario 13 de Marzo y del Movimiento 26 de Julio, procedentes de Sancti Spíritus, emprendieron paralelamente el asalto de las dos localidades en la noche del 27 al 28 de diciembre de 1958

La historia tiene sus caprichos y como tal puede considerarse el hecho de que dos de las plazas más fuertes del Ejército de la tiranía en esta parte de la Isla: Trinidad y Jatibonico, hayan sido asaltadas y tomadas por fuerzas del Directorio Revolucionario 13 de Marzo y del Movimiento 26 de Julio salidas ambas desde Sancti Spíritus, la ciudad más importante en el centro-sur de la antigua provincia de Las Villas, liberada el 23 de diciembre de 1958.

El tema reviste interés por cuanto marca hitos en el desarrollo de la guerra de liberación en esta parte de Cuba. Así, es detalle notable que solo cuatro días después de que la villa del Yayabo fuese declarada territorio libre, dos contingentes rebeldes hayan salido a atacar objetivos diferentes, en lugar de concentrarse sobre Jatibonico, donde se sabía que había alrededor de 400 soldados atrincherados en el cuartel y otras posiciones, los cuales podían recibir refuerzos desde Camagüey, como ocurrió más tarde. Un contraataque enemigo desde Trinidad resultaba harto improbable.

Lo cierto es que el 27 de diciembre de 1958, una columna rebelde del 26 de Julio partió hacia Jatibonico desde el llamado tejar de Benemelis, en el barrio de Colón, y otra del Directorio salió hacia Trinidad desde el Instituto de Segunda Enseñanza, en la antigua calle de Marcos García.

EL ASALTO A TRINIDAD

Jatibonico, liberación, triunfo de la Revolución
El Chino Soler, de la tropa de Erasmo Rodríguez, sobre un Sherman capturado al enemigo. (Foto: Archivo)

Para la planificación del asalto a Trinidad, la jefatura del Directorio se traslada a Sancti Spíritus y allí analiza toda la información recibida de su organización clandestina en la sureña villa, de la cual deduce que el refuerzo llegado días antes al lugar, ya se había retirado, por lo que solo habría dos objetivos a atacar: el cuartel y la cárcel.

Una vez organizadas las tropas, el secretario general del Directorio, Comandante Faure Chomón Mediavilla, ordenó a sus cuatro comandos de combate: Juan Pedro Carbó Serviá, Fructuoso Rodríguez, Ramón González Coro y Menelao Mora Morales, que se movilizaran hacia el punto de concentración escogido, que fue el antiguo central Trinidad, situado a un lado de la carretera que une a esa ciudad con Sancti Spíritus.

Luego de una parada en La Papelera para recibir a los prácticos y poder marcar la distribución de las fuerzas una vez dentro de la ciudad, la tropa prosiguió y Chomón estableció su puesto de mando en una casa situada en la base de la elevación donde hoy está ubicado el hotel Las Cuevas.

Pero en la propia Trinidad hay tropiezos, pues cuando los combatientes avanzan con el propósito de ocupar posiciones para atacar al amanecer del 28 el cuartel y la cárcel, son tiroteados desde la Zona Fiscal y la Planta Eléctrica, donde suponían que no había enemigos, lo que precipitó las acciones con un precio oneroso, pues en el primer objetivo cayó mortalmente herido el capitán Ernesto Valdés Muñoz, y en el segundo el teniente Manolito Solano (*).

Enardecidos por tan dolorosa pérdida, los asaltantes redoblan la presión sobre los dos reductos enemigos y toman la Zona Fiscal para, poco después, capturar también a los resistentes en la Planta Eléctrica, hecho lo cual los comandos del Directorio se concentran contra el cuartel y la cárcel, pero ya al atardecer de ese primer día de combates pierden la vida otros dos rebeldes: Antonio Jamil Duménigo y Anselmo Rodríguez, en un enfrentamiento con soldados que estaban apostados en el Hospital.

El Ejército estableció una fuerte defensa alrededor del cuartel, tomando posición en distintos edificios, incluyendo la Estación de Ferrocarril. Para colmo, tres B-26 de la FAE comienzan a ametrallar las posiciones rebeldes, pero estos se mantienen firmes en sus puestos, avanzando paso a paso a pesar de que ya el parque les está escaseando.

Al amanecer del 30 de diciembre un punto de observación establecido por Chomón detecta la aproximación de una unidad de la Marina de Guerra y movimientos raros de soldados alrededor del cuartel. Son los guardias que huyen hacia el puerto de Casilda para abordar el barco, aunque algunos quedan en la guarnición para cubrir la retirada y no tardan en ser apresados.

Aún resisten los soldados apostados en la cárcel, aunque saben que no tienen salida. Antes de rendirse dejan libres a los presos comunes, entre los cuales salen disfrazados algunos guardias que, al parecer, tienen cuentas pendientes, pero son identificados y detenidos con la ayuda del pueblo. Ya Trinidad es libre y la gente se vuelca eufórica a las calles donde un sonoro tañir de campanas anuncia su mayor acaecimiento desde la fundación.

JATIBONICO, LA DIFERENCIA

Jatibonico, liberación, triunfo de la Revolución
Destrozos causados por la aviación en las afueras del perímetro jatiboniquense. (Foto: Archivo)

El asalto y toma de Jaibonico, entonces parte de la provincia de Camagüey, revistió grandes diferencias en relación con otras plazas atacadas en diciembre de 1958 por los rebeldes en la antigua provincia de Las Villas; en primer lugar, porque los soldados cercados en el cuartel, —ubicado al suroeste de la población y aislado de las viviendas—, recibieron tres refuerzos desde el Regimiento Agramonte y, aparte de Santa Clara, fue el único lugar donde los batistianos emplearon tanques y camiones artillados.

También marca pauta en cuanto a que, ya posicionados los rebeldes en la localidad, tuvieron que abandonarla debido a la llegada de uno de los refuerzos, lo que determinó la toma por el enemigo de la fábrica de piensos y permitió a los sitiados volver a pasearse por el pueblo, donde requisaron ropa, calzado, víveres y capturaron algunos rehenes.

El Pelotón 6 de la Columna Invasora no. 8, que trajo el Che desde al Sierra Maestra —el mismo que liberó a Sancti Spíritus—, ahora con tamaño de compañía reforzada y bajo el mando del capitán Erasmo Rodríguez (**) entró en Jatibonico a las 11 y 30 de la noche del 27 de diciembre de 1958 vía carretera del Jibaro—La Ferrolana—El Majá, porque los puentes de hierro sobre la carretera Central sobre los ríos Tuinucú y Zaza habían sido derribados por los propios rebeldes y para evitar el ataque de la aviación.

Ya próximos al núcleo urbano Rodríguez distribuyó a sus hombres y les fijó los objetivos. El primer choque se produce al hacer contacto el grupo dirigido por el teniente José Miguel Cordero y el también teniente Denis Antúnez con un auto patrullero y los soldados que custodiaban el puente de hierro de la carretera Central banda Sancti Spíritus.

La pequeña guarnición se dispersó luego de sufrir un herido. Después de una escaramuza en que intervino un chivato, y resultaron heridos dos combatientes rebeldes, el comando de los referidos oficiales, otro al mando de Manuel Hernández Cordero, un tercero encabezado por Wilfredo Aleaga, “Willy” y el liderado por Erasmo Rodríguez, fueron ocupando posiciones en torno al cuartel de la tiranía.

Alrededor de las 12 y 30 de la noche se inició el ataque a la fortaleza enemiga. Ya el 28 en la mañana llega el primer refuerzo para los cercados, compuesto por varios camiones con blindaje precedidos por un tanque Sherman y casi simultáneamente aparatos de la Fuerza Aérea del régimen comienzan a hostigar las posiciones de los asaltantes.

Jatibonico, liberación, triunfo de la Revolución
Combatientes del Ejército Rebelde a raíz de la caída del cuartel en Jatibonico

Antes de concluir la jornada reciben los sitiados un segundo refuerzo que es enfrentado por la tropa del Capitán Eliseo Reyes (San Luís) en El Guao, entre el pueblo y el crucero de Barquero, pero la falta de bazucas y minas antitanques impide a los insurrectos frenar el avance de los blindados, que abren paso al convoy con sus cañones y ametralladoras.

El tercer refuerzo choca en El Túnel —a dos kilómetros de Jatibonico por la Carretera Central banda Ciego de Ávila— con una fuerza rebelde y allí mueren Rolando Reina Ramos y los hermanos Roberto y Rolando Santos Perdomo. Al llegar a la población, los guardias se posesionan en la fábrica de piensos y abren un segundo frente de combate contra los revolucionarios.

Luego de dos días de fuego intenso, los atacantes apenas tienen municiones. Erasmo Rodríguez le pide recursos al Che, y éste se los envía, lo que permite reforzar el acoso contra las posiciones enemigas. En la tarde del 31 se rinden los soldados que resistían en la fábrica de piensos, no así los del Cuartel. La falta de armas pesadas en el bando rebelde y la diferencia de fuerzas a favor del adversario, le permitieron a este —valiéndose también de tácticas dilatorias—, resistir hasta el 2 de enero de 1959, con lo que fue la última guarnición del Ejército de la dictadura en el país en capitular (***).

La táctica del avestruz seguida por los guardias, donde el pueblo entero daba vítores desde el 31 a sus libertadores festejando la victoria mientras ellos se limitaban a mantenerse sitiados en su madriguera cuando toda Cuba ya era territorio libre, no les aportó ningún mérito ni disminuyó el de los vencedores.

(*) Solano fue ascendido póstumamente a capitán. El sepelio de los dos combatientes

en Sancti Spíritus bajo amenaza aérea fue una imponente manifestación de duelo.

(**) Nombre de guerra del líder proletario taguasquense Armando Acosta Cordero.

(***) Otro hito lo fue que en Jatibonico, pese a los refuerzos y tanquetas, solo cayeron

tres rebeldes en cinco días de combates.

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