Zafra azucarera en el Uruguay: Corte a ras de suelo (+fotos y video)

sancti spiritus, zafra azucarera, central uruguay
Los pelotones de la nueva tecnología garantizan la mayor parte de la tarea de corte. (Foto: Vicente Brito/ Escambray)

Los colectivos de la cosecha en el Uruguay necesitan elevar el abasto cañero, evitar las pérdidas y conseguir mayores molidas

La zafra de Jatibonico semeja un rompecabezas, no porque desde la misma apertura parece una carrera contra los obstáculos, sino por tratar de armonizar durante las 24 horas del día un andamiaje de tecnologías y fuerzas laborales para darle encadenamiento al proceso que nace en el cañaveral, se convierte por unas horas en jugos y finalmente cristaliza en granos de azúcar.

A la arrancada tardía por la humedad de los suelos y la demora en la puesta en marcha de importantes inversiones en la industria, se sumaron el no completamiento del balance de transporte, paradas en la fábrica, roturas de camiones, deudas en el abasto cañero y la molida por debajo de lo previsto; todo lo cual condiciona el atraso en el plan de azúcar.

Pasado el primer mes de operaciones, la cosecha del Uruguay no ha podido sacudirse de los tropiezos y sigue a merced del clima, pero sus colectivos se niegan a ponerse de rodillas. Tal vez ese ahínco que reina en los hombres y mujeres sea el resorte principal que reclama la campaña en aras de sobreponerse a los contratiempos y carencias para llevar a feliz término una contienda corta en calendario, volúmenes de caña y producción.

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El guiador le da la posición correcta al autobasculante para depositar la caña en el camión. (Foto: Vicente Brito/ Escambray)

CORTAR BAJITO

A partir de la política del grupo Azcuba de aprovechar el trozo de caña que tiene mayor concentración de sacarosa para reducir las pérdidas, las nuevas cosechadoras del Uruguay empezaron la zafra cortando por debajo de la tierra, pero fueron tan elevados los índices de materias extrañas llegadas al ingenio que la medida duró pocos días y se pasó al corte a ras de suelo, una modalidad que da eficiencia y posibilita recoger la caña que acostó el huracán Irma, señaló Dionel Valdés Pérez, director de la Unidad de Atención a Productores Agropecuarios en Jatibonico.

Entre las eternas batallas del corte siempre ha estado reducir las materias extrañas por su negativa incidencia en el proceso de fabricación de azúcar, de ahí la decisión de revisar cada una hora los segmentos de corte de la combinada para cambiar la cuchilla si está dañada.

“Eso permite atajar mucho las materias extrañas y otra acción importante es que se reguló la velocidad de corte de la combinada según el rendimiento agrícola del campo. Antiguamente el operador andaba a la carrera, hoy cada campo tiene definido ese desplazamiento; también el operador posee para cada área una tabla con las revoluciones que lleva el extractor primario, el que le extrae la paja”, detalló Alexis González Vázquez, jefe del grupo técnico de las cosechadoras Case.

Dichas instrucciones se implementan por primera vez en la zafra y, según los especialistas, demuestran utilidad y eficacia. A ellas se unen que en cada unidad productora se creó una brigada manual, nombrada Cuba Libre, encargada de recoger la caña de las áreas bajas, barrancos y las esquinas del campo, que tradicionalmente se quedaban porque las máquinas no las cortan.

Corresponde a los pelotones que integran las nueve cosechadoras Case, con su correspondiente dispositivo de transporte enviar directamente al basculador alrededor del 60 por ciento de la caña a moler en el central, no obstante, el viejo parque de combinadas KTP mantiene incidencia en la cosecha, en tanto, sobre el corte manual —con 140 macheteros agrupados en tres brigadas habituales— recae menos del 5 por ciento de la materia prima de cada jornada.

“La perspectiva para la siguiente zafra es eliminar el corte manual en las áreas del Uruguay”, puntualizó Dionel Valdés.

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La entrada del nuevo equipamiento ha traído consigo mayor productividad y humanización del trabajo mecanizado. (Foto: Vicente Brito/ Escambray)

EN CAMPOS DE LA REFORMA

Hoy no hay montes, ni potreros, ni mambises a caballo; en los ondulados relieves de La Reforma, donde el Generalísimo Máximo Gómez escribió la Historia y Manana alumbró a Panchito, todo el paisaje huele a caña y ahora las tropas cabalgan sobre climatizadas combinadas, confortables tractores y modernos camiones con remolques que semejan un tren de carretera.

Allí hace zafra el pelotón Case No. 1, el mejor del Uruguay, como si andar por aquellos terrenos insuflara a su colectivo más bríos para trabajar. Tres máquinas devoran cañaverales sin parar y dan pie a un incesante ir y venir de carretas autobasculantes que descargan los trozos de caña en los remolques del camión, equipo encargado de llevar la materia prima hasta la garganta del Uruguay.

A Ledis Gonzáles Castro, uno de los jefes del pelotón, le cuesta trabajo dejar el frente de corte ni en las avanzadas horas de la noche porque lo primero es cumplir con las 1 700 toneladas de caña de cada jornada. “El espíritu del colectivo es total, la gente está batí’a con la zafra, en mi turno me meto el día entero aquí, casi ni duermo, ellos me dicen el Gato porque me paso la noche controlándolo todo, uno tiene que ser el líder, el espejo de ellos”.

Con las nuevas tecnologías la figura del guiador de cosecha se torna crucial en el pelotón, porque le toca dar la posición al autobasculante para descargar la caña y facilita el llenado del camión para aprovechar al máximo su capacidad de 60 toneladas.

“Llevo cuatro años en esto, es un oficio entretenido y te puedo asegurar que me gusta, claro que lleva puntería y mucha concentración, sobre todo por la noche para que no se derrame caña, pero cuando se le coge el golpe todo sale bien”, aseguró el joven de 26 años Isnel Quesada Sánchez.

“El corte a ras de suelo ha venido a mejorar mucho la cosecha y evitar las pérdidas, este colectivo no deja caña, está haciendo un trabajo casi perfecto”, manifestó Roberto Estrada Hernández, jefe de producción de la cooperativa La Reforma.

Wenceslao Guillén Almaguer acumula nueve años como operador de una máquina Case. “Lo mío es picar y picar, claro, hay que cumplir con los requisitos del corte para que las materias extrañas sean mínimas; la caña está matungona, pero esto es con los sinfines bajitos y cortar rasante, por lo demás todo bien, buena la comida y la atención. Cuando acabemos aquí vamos para La Vega, no paramos hasta que Uruguay cumpla”.

 

4 comentarios

  1. ejemplos de eficiencia que de seguro tendrán buenos resultados, hay que aprovechar al máximo la caña.

  2. Es bueno que los Espirituanos continuen en el Primer lugar de la Emulación como hasta ahora y que se sigan exponiendo mediante los trabajos periodísticos los Mejores Obreros en la contienda para mostrar su accinar y sacrificio diario

  3. Se hace zafra el pelotón Case No. 1, el mejor del Uruguay, como si andar por aquellos terrenos insuflara a su colectivo más bríos para trabajar. Tres máquinas devoran cañaverales sin parar y dan pie a un incesante ir y venir de carretas autobasculantes que descargan los trozos de caña en los remolques del camión, equipo encargado de llevar la materia prima hasta la garganta del Uruguay.

  4. Hay que aprovechar al máximo el tiempo y los recursos para cumplir los planes y lograr las metas propuestas.

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