Casa en peligro

Larga y angustiosa ha sido la espera del matrimonio compuesto por Francisco Javier Madrigal Valle y Olga Lidia Quintero Valle, quienes residen en la casa No. 4, Módulo 16, en el reparto Carlos Roloff, de la cabecera provincial.

Ambos son copropietarios de dicho inmueble, el cual resultó de pésima calidad constructiva, cuentan en su carta. Por esa razón, en el 2005 solicitaron los servicios del programa Arquitectos de la Comunidad, y a tenor con ello fue emitido un dictamen técnico acreditativo de la calidad de la vivienda, con fecha 3 de octubre del citado año.

En dicho documento se hacía constar, según reza en la misiva, que la casa presentaba fisuras activas paralelas a los muros, que aparecían “a un tercio de la luz de la bóveda”. Se exponía, además: “Existen ladrillos que han perdido su centro por la mala cocción, pudiendo provocar el colapso total de la bóveda de cubierta”.

También se reportaban filtraciones hacia el interior del techo, por cuenta de las cuales se mantenían húmedos los muros que soportan la bóveda; y otras en el muro de empalme de las instalaciones hidrosanitarias de esa vivienda y de la contigua, ubicadas ambas en el segundo nivel. En resumen, la situación se describía como crítica.

Los remitentes han formulado las reclamaciones necesarias con la intención de que se les faciliten recursos para realizar los arreglos indispensables; “sin embargo —apuntan—, hasta la fecha no ha sido posible contar con la ayuda estatal, pese a residir en dicho lugar personas mayores y niños”.

No han faltado visitas ni fotografías para una solución. Personalmente, dicen, ha estado allí el director municipal de la Vivienda, quien una vez les sugirió mudarse, pero no dijo para dónde; también el responsable de los Arquitectos de la Comunidad. Se entrevistaron, escriben, con la vicepresidenta que atendía la Construcción en el Gobierno Municipal, quien planteó que en una semana les daba respuesta, y todavía están esperando por ella. Cierta vez les recogieron las propiedades de los cuatro inmuebles del módulo y dijeron que darían casas nuevas, pero solo se logró el extravío de una propiedad. Hubo una promesa de subsidio que no llegó a “cuajar”, y se planearon labores de impermeabilización que fueron imposibles, por el peligro inminente para la brigada a cargo.

Escambray visitó el lugar y se sorprendió de que aún haya allí paredes en pie. De igual modo, ventiló el problema con Maiquel Enrique Navarro, vicepresidente del Consejo de la Administración Municipal a cargo de la actividad de la Construcción desde hace cerca de un año. Dicho funcionario recomendó que los afectados soliciten un despacho con él, un jueves, a través de la Oficina de Atención a la Población. Declaró que en su oficina no figura expediente alguno sobre el caso y por las fotos que le facilitó este órgano admitió que el estado del inmueble es crítico.

“Ellos tienen derecho a presentarse a la convocatoria de subsidios una vez que se reciba el financiamiento para ese fin”, aseguró. “Pero es preciso que soliciten antes los servicios del Arquitecto de la Comunidad, a partir de cuyo dictamen podrán, como personas naturales, acogerse al programa, a fin de acometer las acciones de conservación o restauración necesarias”, dijo.

Y este medio se pregunta: ¿cómo es que cayeron en saco roto todas las gestiones referidas por los dolientes? Al margen de que la pareja no dio seguimiento en el último año a la promesa de la anterior vicepresidenta, ¿alguien responde por la dilación de un grave problema que podría estar ya en vías de solución?

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