Cola amarga para el vinagre

La amargura propia de ese aliño sufrió Aramís Arteaga Pérez, vecino de la calle Frank País No. 305 en la ciudad de Sancti Spíritus, el pasado sábado 23 durante la cola en el punto de venta habilitado para comprar dicho producto en la Feria Agropecuaria Delio Luna Echemendía.

El lector relata que están establecidas varias colas: la de impedidos físicos, la de empleados, otra para hombres y la cuarta, de mujeres. “Mi objetivo era adquirir un galón de vinagre, que es lo que está normado; llegué a las 8.00 a.m., transcurría el tiempo y la fila no avanzaba porque los que estaban delante repetían una y otra vez, a la vista de todos, para llenar vasijas camufladas. Ante tal impunidad me quejé al único dependiente que despachaba y sin mirarme me dijo: ‘Compadre, lo mío es vender, la cola es un problema de ustedes’.

“Me di cuenta de que el dependiente tenía razón, porque la mayoría de los que estaban en la cola se quedaron callados, lo cual demuestra que están bien organizados y se ayudan y tapan unos a otros. Finalmente, a pesar de estar desde las 8.00 a.m. allí, pude adquirir mi galón de vinagre a las once de la mañana”.

Escambray toma cartas en el asunto. En primer lugar, este es un problema que no es nada nuevo; el acaparamiento del vinagre a la vista de todos en ese punto de la feria es tan viejo como el propio aliño, por tanto es hora que la Dirección de Comercio al nivel que sea tome las decisiones pertinentes en aras de lograr mejor atención al cliente. Como bien expresa en su misiva Aramís, es cierto que cuando la demanda es superior a la oferta es más difícil controlar; pero, ¿por qué la venta de vinagre solo en ese punto de la ciudad? ¿Por qué no habilitar uno en la propia fábrica? ¿Acaso en la lucha contra el acaparamiento de productos a que nos ha llamado la máxima dirección del país se excluye el vinagre? Es hora de dejar a un lado la sordera y también la ceguera ante esa situación. Recordemos todos qué es pensar como país.

¿BAÑOS PRIVADOS EN EL HOSPITAL?

“Por este medio establezco mi inconformidad con el cobro de un peso por el uso del baño en las áreas de consulta del Hospital General Provincial Camilo Cienfuegos, pues los que acuden a ese centro no van a disfrutar ni a pasear, todo lo contrario, van a atenderse alguna enfermedad. Téngase en cuenta, además, que la mayoría de las personas que visitan la institución son de avanzada edad, algunos con padecimientos que necesitan del baño para sus necesidades”, expresó en su misiva Ruth Delgado Cruz, residente en Ampliación de calle Quinta No. 21, en el reparto Kilo-12.

Este órgano de prensa considera contraproducente tal decisión en la mayor institución hospitalaria de la provincia. ¿Acaso en las salas de hospitalizados se cobra? Esperamos una respuesta convincente.

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