Con el corazón en la pluma

Durante casi 90 minutos discutieron por vía telefónica los máximos dirigentes de dos potencias a nivel mundial: Rusia y Estados Unidos

Repleta de cariño, con anotaciones al margen y caligrafía y redacción claras, la carta que nos envía Ernesto Rodríguez Francisco desde la Casa de Abuelos del municipio de Taguasco viene siendo para esta columna algo así como un oasis en medio del desierto.

Sin reclamos, quejas ni peticiones, el anciano de 76 años y con domicilio en Eladio Fernández No. 5, entre Frank País y 20 de Mayo, escribe, como él mismo dice, “con el corazón en la pluma”. El lector rememora algunos pasajes de la realidad de aquel pueblo antes del triunfo de la Revolución, como la existencia, en el lugar donde hoy se erige un amplio y confortable policlínico, de un quiosco con viejos bancos de madera y piso de piedra “que tenía una enredadera, bajo la que dormían por las noches numerosos pordioseros”, apunta.

Ernesto evoca la férrea dictadura de Fulgencio Batista y de otros gobernantes de nuestro país durante el régimen capitalista de antes de 1959. También pondera los loables resultados de la Cuba posterior en la esfera de la Salud, “a la par de los países desarrollados”, y la atención a la infancia y a la tercera edad.

 “Pienso que quienes votaron No por la nueva Constitución son personas confundidas por la propaganda capitalista. Algunos no saben apreciar las vidas que costó esta Revolución, en la Sierra Maestra, en las playas de Girón donde se derrotó al imperialismo bajo la conducción de nuestro Comandante en Jefe. Junto a los viejos combatientes hoy están dispuestos a defender nuestras conquistas los retoños de nuestras Fuerzas Armadas Revolucionarias”.

Asimismo, subraya: “Pueden amenazar a Cuba, Venezuela y Nicaragua, pero quiero decirles que en Cuba socialista encontrarán un pueblo dispuesto a defenderla. Personalmente, tengo en mis cálculos ofrendar la poca vida que me queda defendiendo esta gloriosa obra hasta el final. Este viejo con las piernas flojas, pero con el pulso sereno y probado como francotirador desde hace años, la defendería dentro de los muros de la Casa de Abuelos o atrincherado en la sede del Partido, hasta la última bala o con el machete en la mano, como nos enseñó Maceo”.

Rodríguez Francisco se declara seguidor incansable de nuestro órgano de prensa y también de otras publicaciones. Cuenta que ha sido declarado como el mejor lector del municipio, por cinco años consecutivos, por parte de la Biblioteca del municipio.

Antes de concluir, dedica un poema al colectivo de Escambray y advierte: “En la dirección que les doy tienen su casa, que les brindo de corazón. En la Casa de Abuelos estoy de 8:00 a.m. a 5:00 p.m.”

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