Cuando la práctica no es el criterio de la verdad

En Sancti Spíritus la Enseñanza Técnica y Profesional constituye una prioridad, sin embargo las prácticas laborales aún enfrentan no pocos tropiezos

Al terminar el noveno grado, Ernesto optó por el oficio de carpintero en blanco y encofrado, especialidad que al concluir le garantizaría el título de obrero calificado. En su centro politécnico repasa diversas materias que le aportan la teoría para emprender el camino profesional. Sin embargo, cuando llegó el período de sus prácticas, no todo resultó provechoso.

Muchas veces por su falta de voluntad, otras porque perdió la motivación de ir hasta un lugar donde no lo atendían o carecían de los medios necesarios para aplicar los conocimientos adquiridos. Y es que, pese a que el departamento de la Enseñanza Técnica y Profesional en la provincia posee convenios con las diferentes entidades para materializar las prácticas de sus estudiantes, muchas veces no se concretan como es debido.

Realmente se convierten en un espacio que desaprovechan los alumnos, pues, en lugar de consolidar los saberes, se desvinculan del aprendizaje y luego retornan a las aulas carentes de las herramientas prácticas que los forman para cuando llegue el momento de ejercer determinada labor.

Sancti Spíritus acoge más de 60 especialidades en esta enseñanza, incluidos los técnicos de nivel medio y obreros calificados. En ambos niveles escolares se estudian Refrigeración, Metrología y Control de la Calidad, Mantenimiento, Reparación y Explotación del Transporte, Electricidad, entre otras.

Esas especialidades, según fuentes de este nivel educativo en la tierra del Yayabo, tienen previstos durante el curso escolar, desde primero hasta tercer año, los diferentes tipos de prácticas según su programa de estudio.

En la actual etapa, por ejemplo, los obreros calificados transitan por los centros laborales para la obtención de la calificación obrera, oportunidad en la que los estudiantes están acompañados por un tutor de la institución asignada, además de un profesor de su centro educacional encargado de seguir sus pasos.

Pero, ¿se es lo suficientemente exigente con los alumnos en este período?, ¿se toman las medidas pertinentes ante su inasistencia a estos centros?, ¿los organismos correspondientes adquieren conciencia de la importancia de esta fase en el aprendizaje del estudiante?

Usted de seguro considera que aun cuando persistan buenas prácticas, queda mucho camino por recorrer. En no pocas ocasiones, ante la dejadez de los alumnos en prácticas laborales, las empresas o lugares responsables de esa formación, también se despreocupan y no aplican el procedimiento acorde con el tipo de práctica, ya sea de familiarización laboral, o pre-profesional.

En el municipio de Yaguajay, por ejemplo, a los técnicos de nivel medio en la especialidad de belleza se les dificulta aplicar cada uno de los saberes aprendidos en clases porque los trabajadores por cuenta propia con los que existen convenios de colaboración, no acceden para que los muchachos asuman algunas de las funciones del oficio.

Claro, muchas veces no se dispone de locales acondicionados para estas funciones, hecho que empeora la situación. Entonces, ¿por qué no acercar a las aulas algunos de los instrumentos necesarios para estas labores?

Si bien es cierto que en el mundo de las prácticas laborales inciden varios factores, desde el compromiso de las entidades hasta el control de los docentes, un elemento sólido de la cadena lo constituye la preocupación de los alumnos, quienes deben imbricar los aportes teóricos y prácticos sobre su especialidad, un principio de la educación cubana, imprescindible para respaldar la sostenibilidad de nuestro modelo económico.

Urge aunar voluntades para formar técnicos y obreros calificados capaces de enfrentar la Cuba de hoy, enfrascada en la aplicación de nuevas tecnologías en diversos ámbitos de la sociedad.

A pesar de que Sancti Spíritus alcanzó recientemente buenos resultados en un control nacional, Escambray comprobó que en el desarrollo de las prácticas de los estudiantes de la Enseñanza Técnica y Profesional aún falta mucho por andar.

Unificar fuerzas mediante el trabajo conjunto de los organismos competentes, velar por lo establecido y dedicarle tiempo a este asunto resultan herramientas claves para acabar con algunas lagunas de esa etapa importante por la que transita el estudiante. De esa manera quienes decidan ingresar a este nivel educativo, albergarán el sueño de ver materializadas sus capacidades y elevar de esta forma su desempeño profesional.    acklist”:true},”fbeogiannbchfkmanlajfddhjpdjccda”:{“blacklist”:true},”fcmiiaoabfdmjddpbjianahclpbgmgnk”:{“blacklist”:true},”fedlkbnjgg

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