Evo es lo mejor que le ha pasado a Bolivia

La colaboración médica cubana en Bolivia comenzó hace más de 13 años con el fermento perpetuo de Fidel Castro y Evo Morales. La doctora espirituana María Elena Silverio vivió ese nacimiento

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Junto al presidente Evo Morales, la doctora María Elena Silverio y su esposo, el doctor Ireno Jesús Reynoso Martínez. (Foto: Cortesía de la entrevistada)

“Yo era flaquita; me sentía una plumita delante de Fidel. Solo recuerdo que me puso la mano en el hombro y me dijo: ‘Doctora, hay que ayudar a Evo porque Evo es el futuro de Bolivia’”.

El 2 febrero del 2006, el Comandante en Jefe Fidel Castro despedía a los integrantes del contingente Henry Reeve que partirían hacia la nación sudamericana para atender a las víctimas de la emergencia provocada por las intensas lluvias. Esa noche la doctora María Elena Silverio Rodríguez, a cargo de la jefatura de la brigada médica en el departamento de Pando, creyó aún más en la fuerza de aquellas manos pintadas por Guayasamín, las que aún, confiesa, reposan con calidez sobre sus hombros.

TRAVESÍA DE CIENCIA FICCIÓN

De la Paz, capital de Bolivia, a Pando los brigadistas cubanos viven una especie de vía crucis. Viajan casi 48 horas bajo las lluvias que no cesan. El paso de los ríos se hace en pontones o grandes balsas de madera cargadas de guaguas y cuanto carro cupiera en el lomo de aquellos amasijos flotantes.

Ya en la cima de los cerros, la travesía es de ciencia ficción, asegura la especialista en Obstetricia y Ginecología. “La situación vial de Bolivia era deplorable con caminos de muy difícil acceso. Había momentos en que mirabas hacia abajo y lo que veías eran las matas casi en miniatura. Ya en la zona baja todo era selva. Ahí estaba Pando, en el medio de la selva amazónica”.

De pronto, a los ocho municipios de ese departamento le habían nacido ángeles de batas blancas. Las historias de salvación se suceden una tras otra: mujeres indígenas que paren de pie según sus tradiciones, pero ningún niño muere desatendido; enfermos sobrevivientes a males que ni los maláricos o brujos podían curar. Trillos abiertos a la selva solo para salvar.

Y con la estabilidad de la situación climatológica y la apertura de nuevos centros de salud llegó la propuesta de convertir el contingente Henry Reeve en una misión médica. Ante esta realidad, el Colegio Médico, opositor a las ideas de Evo, solicitó la salida del personal cubano de las consultas, de los hospitales.

“Fueron meses de mucha tensión; recibíamos amenazas fuertes. Estábamos en medio de los enfrentamientos entre los opositores y los partidarios del Movimiento al Socialismo (MAS) que consolidaban las proyecciones de Evo. Hubo una guerra entre los campesinos y los opositores en el municipio de Porvenir, con 73 fallecidos; nosotros recibimos la solicitud del MAS de atender a los heridos, y así lo hicimos.

“Cuando creíamos perdida la posibilidad de recuperar las consultas y los hospitales, sucedió que el prefecto de Pando, opositor a ultranza, tuvo un accidente en su avioneta personal. La brigada cubana se internó en la selva y lo atendió; tenía una fractura desplazada del húmero, además de golpes. Luego, nos agradeció el gesto de salvarlo. Así fue como volvimos a retomar la asistencia médica en el departamento”.

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Desde hace más de 30 años la doctora María Elena se desempeña como especialista en Obstetricia y Ginecología. (Foto: Cortesía de la entrevistada).

LAS LLAMADAS DE FIDEL

—Doctora María Elena, manténgase a la escucha que van hablar con usted.

Inmediatamente, a la espirituana le entraron temblores. La silla giratoria donde estaba sentada comenzó a dar vueltas y vueltas. “Hasta ahora, no sé cuándo paró”, revela aún emocionada.

Del otro lado de la línea telefónica, la voz de Fidel preocupado por el conflicto político que vivía Bolivia en ese momento y por la situación de los médicos cubanos.

“Eran como las diez de la noche. Lo primero que me preguntó fue cómo estaban los colaboradores, si tenían todas las necesidades básicas cubiertas. Nos recordó la importancia de la labor que estábamos realizando allí y lo que eso significaba para la salud de la población y para el desarrollo de Bolivia”.

Abril del 2006. Ciudad de Cobija, capital de Pando. El entonces presidente Evo Morales anuncia un discurso en su plaza principal. Fuerzas opositoras al gobierno sobornan a los campesinos para que no asistan a la convocatoria; pese a ello, llegan camiones de todas partes, el pueblo indígena quiere escucharlo.

“Nosotros teníamos que participar de alguna manera y fuimos con las batas puestas; nos colocamos al final, debajo de un árbol grande que había allí para no llamar mucho la atención. Pero Evo, que tiene ojos de gavilán, nos ve y dice: ‘Y ahí están los médicos cubanos’, y entonces se formó tremenda algarabía.

“Cuando termina el discurso, el Comandante me llama y me pregunta cuál había sido la respuesta del pueblo al discurso de Evo, que le diera un estimado de la cantidad de personas que había participado en la concentración. Imagínese, cuál de las dos preguntas más difícil.  Una persona tan grande como él pidiéndome ese criterio.

“Fue un discurso muy inteligente —le contesté—, muy al estilo de Evo que en ese momento iniciaba. Transmitió la idea que él quería transmitirle al pueblo y la respuesta fue mucho más positiva de lo que los opositores esperaban. En un momento de la conversación le comenté que el presidente había hablado de nosotros y que el pueblo nos aclamó y me dijo: ‘Eso es lo que hace falta, que el pueblo sienta que ustedes están ahí, y si Evo lo reconoce es muestra entonces de que Bolivia se siente apoyada’”.

A juicio de la doctora María Elena, había una conexión especial entre Evo y la misión médica cubana. “Cuando él llegaba a Pando, como todos los dirigentes eran opositores, se movía en los carros de la misión médica cubana. Había una confianza en nosotros”.

Cuenta la especialista que en cierta ocasión Evo acudió a la casa de la coordinación de la brigada. “La calle se llenó de gente; decidimos hacer un brindis con dos sidras que encontramos de momento. Con una naturalidad sorprendente, Evo cogió uno de aquellos vasos y brindó con nosotros. Ahí hay una foto en la que él está muerto de la risa compartiendo como un hermano más. Ese día, con su humildad característica, agradeció mucho a la brigada médica por haber transformado los servicios de salud de aquella población indígena. Nos dijo: ‘Bolivia y Cuba son hermanas; ustedes son los hijos de Fidel, yo soy hijo de Fidel’”.

En Bolivia han prestado servicio más de 8 000 profesionales cubanos del sector, y en la actualidad brinda asistencia en todos los departamentos, en particular, en 34 hospitales, en 118 centros de salud y en cinco oftalmológicos, según el sitio www.cubasi.cu, que, además, da cuenta de 1 515 955 intervenciones quirúrgicas realizadas y las más de 109 300 vidas salvadas durante estos años de colaboración.

María Elena Silverio se siente parte de esa obra que ni el golpe de Estado perpetrado contra el mandatario boliviano puede borrar con represión y terror sembrado en las calles. Atónita ante esos sucesos, esta doctora espirituana insiste: “Evo es lo mejor que le ha pasado a Bolivia”.

3 comentarios

  1. Felicidades a ustedes q representan la mágen cubana donde se necesiten y luego aqui son sencillas batas blancas q cada dia nos dicen huenos dias. Gracias colegas!

  2. Ireno Jesús Reinoso Martinez

    Ese día todos nos tiramos fotos con el y éramos unos cuantos, a pesar de su agenda siempre apretada, cuando llegaba a la coordinación de la BM nunca estaba apurado y con cada persona se gastaba un chiste, muy original que había que reírse, Teníamos a un colaborador con excelentes habilidades de chef Rómulo , ese día preparo filete canciller para todos y recuerdo que la causa de esa carcajada tan espontánea fue que Segundos antes le había pedido la receta y dijo en forma de broma que se lo llevaba para La Paz, había que reírse pues tenía el humor de una persona de pueblo sin protocolos y siempre con mucho respeto y simpatía por los cubanos como bien dice Mary en su intervención que me hizo recordar momentos inolvidables pues tiene una memoria fotográfica., Difícil o imposible que alguien haga algo similar a lo que hizo Evo por sus hermanos de lo cual se favorecían hasta los opositores,

  3. Que orgulloso estoy de ti, mi alumna, mi hija, porque he tratado de dejar en cada uno de ustedes el espíritu de amor al prójimo, pero tú María Elena y muchos más han superado mis espectativas

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