Fincas en pos de financiamientos para el manejo sostenible de tierras

Un proyecto internacional potencia la capacitación en cuatro unidades agrícolas espirituanas para aumentar producciones y cuidar el entorno

En la finca La Esperanza se potencia la cría de cabras para la producción de leche. (Foto: Vicente Brito / Escambray).

Cuatro fincas ubicadas en la montaña y la premontaña del macizo de Guamuhaya, dedicadas a la ganadería y las plantaciones forestales, comenzaron un proyecto con vistas a capacitarse sobre la forma de acceder a créditos para potenciar sus producciones, siempre a partir de prácticas de manejo sostenible de tierras.

El proyecto Fortalecimiento de capacidades para los mecanismos de financiamiento con vistas al manejo sostenible de tierra en ecosistemas boscosos de zonas secas y áreas ganaderas se extenderá por cinco años en las fincas La Baría y La Escalera, del municipio de Fomento; y La Esperanza y Los Molinos, pertenecientes a Trinidad.

El máster Ernesto Pulido García, uno de los coordinadores de esta idea en la provincia, detalló a Escambray que el financiamiento corre a cargo del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y el gobierno cubano; en tanto la Agencia de Medio Ambiente de Cuba resulta la entidad ejecutora.

Entre los impactos económicos esperados de este proyecto se cuentan la promoción de inversiones medioambientales, el aumento de la productividad de los agroecosistemas y de la rentabilidad de la ganadería, generación de energía, mejoramientos en flujos hídricos y conversión de los desechos orgánicos de las unidades de producción porcina en biogás.

Por otra parte, desde el punto de vista social se aspiran mejoras socioeconómicas para las comunidades rurales, incremento de las capacidades técnicas en las localidades mediante los cursos de capacitación, talleres y actividades de educación sobre el medio natural.

En tanto, como resultados ambientales se esperan producciones agroforestales y ganaderas armónicas con la conservación y protección de ecosistemas, el mejoramiento de la calidad de la cobertura boscosa con vegetación autóctona, incremento de la fauna nativa asociada, protección de los ciclos hidrológicos y de nutrientes, mejoramiento de la capacidad de resiliencia de los ecosistemas, la adaptación al cambio climático mediante la restauración y rehabilitación de zonas vulnerables, por solo mencionar algunos.

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