Gudelia tendrá su techo

En extremo agotada de tantas gestiones y hasta un poco decepcionada sonaba, cuando escribió a este espacio a finales del mes de abril, Gudelia Crespo Rodríguez, una señora de 77 años con múltiples problemas de salud, residente en la Calle A No. 20, esquina a Martí, en el municipio de Fomento.

“Necesitamos saber qué tiene que hacer una persona humilde para (…) tener un techo donde se pueda dormir que no se moje. El propio Gobierno que tiene que ayudar a la población es quien dice una cosa hoy y otra mañana”, escribía la lectora. Antes, daba cuenta de sus muchísimos trámites luego de que el huracán Irma provocara el derrumbe parcial del techo de la vivienda que tiene en arrendamiento y de que el estado de la misma fuera agravándose con el tiempo, sin que apareciera la cura definitiva.

Gudelia da cuenta de su inscripción a tiempo en el área del Consejo Popular Norte, al cual pertenece, de visitas de los técnicos de la vivienda para valorar la situación, de los cálculos de materiales necesarios para arreglar el techo—le asignaron 20 planchas de fibrocemento, puerta delantera, persiana, solera, ocho alfardas, 36 cintillos, 20 tejas, dos sacos de cemento y 3 kilogramos de puntillas— y de la compraen el patio de materiales de la construcción, luego del  contrato con el Banco Popular de Ahorro el 19 de octubre del 2017, a nombre de su hija, de la puerta y las puntillas, primero; y de las planchas de fibrocemento después, ya en diciembre.

Tras las fuertes lluvias de mayo del 2018 todo empeoró. Nuevas idas y venidas, contratiempos con la madera, gestiones para una guía que el Gobierno le autorizó, pero que no tenían cómo pagar, relata ella. “En diciembre del 2018, se me derrumbó todo el portal, volvimos nuevamente a la Vivienda, en aquel entonces vino un dirigente de allí y un técnico y nos dijeron que no había materiales”, continúa refiriendo la remitente. Ayuda de su delegada del Poder Popular, visita decarpinteros de la UEB de Construcción para ver el trabajo que debía hacerse y nueva noticia: no tenían materiales para hacer nada.

El relato podría extenderse mucho más pero esta reportera se ahorrará algunas partes, como el estira y encoge con un techo de zinc y una pared para sostenerlo que primero sí y luego, no. Al gestionar el caso de Gudelia con Yordanis Sol Ramos, vicepresidente del Consejo de la Administración Municipal que atiende las Construcciones desde hace algo más de un año, explicó lo siguiente: “La vivienda de Gudelia sufrió una afectación parcial de techo por el huracán Irma, en la parte del portal. Se confeccionó el expediente y se hizo el levantamiento de los recursos necesarios para dar respuesta a su afectación, pero ella no aceptó la madera rolliza, aun cuando la misma se encontraba en la tienda de materiales de la construcción y con la misma se dio respuesta al resto de las afectaciones de ese tipo”.

Sol Ramos confirmó que, en efecto, se gestionó una guía (de madera) con el sector Estatal Forestal, la cual Gudelia también rechazó, manifestando que no tenían dinero suficiente para pagarla ni familiar que se responsabilizara con ello. La madera existente fue enviada, apuntó la fuente, al municipio de Yaguajay, atendiendo a un Balance Nacional, para procesarla en aquel territorio.  

La buena noticia en todo esto es que, finalmente, la Vivienda y el Gobierno local determinaron que, en correspondencia con la política de la citada entidad puesta en vigor desde enero del presente año; se reparará totalmente el techo de Gudelia con planchas de zinc de donación y con dos metros cuadrados de madera.

“Se asumirá la reparación y se pagará por el plan estatal. Además, se acordó que una vez puesta en vigor la nueva resolución, se legalizaría la vivienda para otorgar un subsidio y poder continuar con el resto de las acciones constructivas”, agregó el funcionario. La pregunta es: ¿no pudo abreviarse en nada todo este proceso? Los especialistas deberían valorar con profundidad para no dar por sentadas soluciones que luego desecharán.

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