Productos agrícolas en Sancti Spíritus: Apremios entre el surco y la contratación

Incrementar las producciones con pocos recursos, en medio de un clima que cambia y bajo la creciente demanda alimentaria, constituye el mayor reto de la Agricultura espirituana

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Si el sector cooperativo asume la mayor producción, debe compaginar mejor la exigencia con los recursos y las inversiones. (Foto: Vicente Brito/ Escambray)

Sugiero mirar la Agricultura desde el prisma de Sergio Rodríguez, un destacado investigador: “Es muy fácil producir un quintal un día del mes, lo difícil es producir libras todos los días”. Basta meterse campo adentro, no importa si es un área estatal o campesina, para encontrar aciertos, buenos cultivos, limitaciones, impagos, violaciones de contrato y hasta desiguales mecanismos comerciales, donde quienes más pierden son el productor y la tarima.

Por ser una provincia de predominante perfil agrario, Sancti Spíritus tiene delante un reto que parece viable: aumentar las producciones a fin de responder a los diversos encargos estatales fijados por el país y satisfacer la demanda de la población.

Varias vecesEscambrayha cultivado el asunto en sus páginas; ahora lo retoma en virtud de que, como expresara el Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, en la reunión de balance anual del organismo, “es uno de los ámbitos económicos en que la población espera más, porque su desarrollo ayuda de manera inmediata a satisfacer la alimentación, que constituye hoy una de las necesidades más crecientes”.

Para responder a tan priorizado reclamo y evitar hacer una contratación a ciegas, el territorio puso énfasis en amarrar mejor ese proceso con los potenciales del área, porque por ese surco ha de moverse el carril productivo-comercial. Además, debe ser el inventario de la existencia real de comida y es de esperar una mejor concreción de las responsabilidades por cada base productiva y de las entidades comercializadoras.

Pero la contratación no vale porque rece en un papel; tiene sentido si se cumple de ambas partes lo pactado, si prevalece el seguimiento a los cultivos y su período de cosecha, si se exige con igual rigor al productor y al mecanismo comercial.

La contratación se mancha cuando las entregas al Estado no concuerdan con la potencialidad del área; cuando fallan los recursos, pero aparecen en la calle; cuando hay desvíos, impagos; se incumple, de cualquier parte, y no pasa nada; cuando falta el acercamiento al cosechero para conocer las fortalezas o debilidades del contrato.

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“Hay que comprar muchas cosas por fuera para poder producir para el pueblo y el Estado”, declaró Ignacio Corrales. (Foto: Vicente Brito/ Escambray)

BAJAR AL SURCO

Más que mirar estrategias de cultivos y variedades, números de hectáreas sembradas, toneladas producidas y entregadas, Escambrayfue a la campiña e indagó, para este y un siguiente reportaje: ¿qué se interpone entre el surco y el mostrador?, ¿hasta qué punto esa contratación mejor alineada con la potencialidad del suelo puede traducirse en mayor oferta alimentaria?, ¿qué hace falta para producir más?…

“Si se quiere cumplir la contratación es necesario estar al lado del productor, porque para saber lo que pasa en el campo hay que bajar al surco”, comentó Reinaldo Rodríguez Hidalgo, presidente de la Cooperativa de Créditos y Servicios (CCS) Ramón Balboa.

Si algo muestra todavía el proceso de contratación es que en el campo espirituano quedan reservas de producción que no rezan en papeles; aunque las mayores de todas pueden ser controlar todo lo que se produce y el destino, así como elevar el rendimiento agrícola.

“Hay que cerrar más el control entre todas las estructuras que intervienen en esta cadena. Es verdad que todavía se desvía comida en los campos, pero el primer filtro es la cooperativa porque si tengo un productor que contrató 6 quintales de plátano, no me cumple y sé que los tiene porque los vi, es un problema de nosotros. Si no controlas la producción y la dejas por la libre se te va, porque el campesino tiene gastos, necesidades, le hace falta el dinero todos los días”, señaló Rodríguez Hidalgo.

Muchos apremios aparecen entre el surco y la contratación pues no basta con proyectar una agricultura más apegada a la ciencia, insistir en el uso de las variedades y semillas de mayor rendimiento, montar campañas de siembra, programar y organizar el autoabastecimiento territorial; es preciso, a la par que nacen nuevos polos agrícolas estatales sobre los que se vislumbra un mayor protagonismo productivo, escuchar y atender con realismo la base productiva del sector cooperativo y campesino que, hasta ahora, sostiene los principales aportes alimentarios en Sancti Spíritus.

No todos los incumplimientos de las contrataciones son por lluvias, sequías, plagas, bajos rendimientos, desvíos de comida, impagos…, también peligran los planes productivos cuando los recursos demoran. “El diésel lo entregan a buchito; por ejemplo, por las hectáreas de maíz que contrató la cooperativa, nos deben dar 9 300 litros; sin embargo, en enero entregaron 300; en febrero, 600. ¿Cuándo van a dar lo que falta?; cuando esté lloviendo y no se pueda roturar; eso también es parte del contrato”, manifestó el presidente de la CCS Ramón Balboa.

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Para hacer sostenible la producción, es obligatorio buscar alternativas de riego. (Foto: Vicente Brito/ Escambray)

CRITERIOS CON LOS PIES EN LA TIERRA

Un laborioso campesino como Jesús Ignacio Corrales Sierra, integrante de la Ramón Balboa, insistió en que la producción no puede verse únicamente desde el plano de contratar más.

“El problema no es solo si el campesino tiene reservas para producir más o menos comida, el asunto está en que se dificultan las cosas. A veces el combustible, los productos químicos o los fertilizantes te llegan tarde, no en el momento que pide el cultivo; eso es fatal y la planta no da lo que tiene que producir. Luego te pasan situaciones que matan al campesino, el año pasado tenía un nivel de mango para la industria de conserva, esta se rompió y después no pude vender la producción; eso económicamente me perjudicó”.

¿Qué frena producir más?, indagó Escambray.

“El pago de la producción. El día que Acopio sea capaz de comprar y pagar los productos al momento, más rápido, aquí va a haber mucha comida. Claro, lo primero es cumplir con el Estado que nos entregó la tierra; pero muchos productores no se pueden dar el lujo de esperar varias semanas, un mes y, a veces más para cobrar, sencillamente porque necesitan el dinero para nuevas inversiones o pagar elevados jornales, no todos los campesinos son millonarios como se dice por ahí, hay muchos que trabajan lo comí’o por lo serví’o”, declaró Ignacio Corrales.

Este reclamo que puede parecer inalcanzable, sin embargo, en diciembre pasado en la Comisión Agroalimentaria de la Asamblea Nacional del Poder Popular, el primer vicepresidente del Consejo de Estado y de Ministros, Salvador Valdés Mesa, expresó: “Tenemos que proteger a los productores, pagarles y hacerlo rápido, no podemos pasarnos tres meses sin hacerlo, ni tan siquiera 30 días”.

¿Tú pudieras producir más alimentos?, preguntó Escambray a Corrales.

“Sí, cualquier cantidad, siempre y cuando me den turbina, pero están muy caras. Para producir la comida de la población, se debería aflojar la mano en el precio de los insumos, respaldarnos más con recursos, mecanización. Tengo un tractor y todas las piezas las busco en la calle, cuestan un ojo de la cara; luego no puedo justificar ese gasto para el pago del tributo. Esa es la verdad, hay que comprar muchas cosas por fuera para poder producir para el pueblo y el Estado.

“Le digo algo honestamente: a interesarse por conocer las preocupaciones de uno, las necesidades, aquí solo viene la dirección de la cooperativa y, ahora, usted. Si no hay una transformación que respalde realmente a todos los que estamos produciendo y entregando la comida al pueblo será muy difícil que aumente la producción al nivel que se necesita”, subrayó el campesino.

CONTRATACIÓN EN LA MIRILLA

No puede ignorarse la coyuntura financiera del país y la complejidad a la hora de proyectar el aseguramiento logístico de los cultivos, tampoco la contratación puede obviar tal contexto. Recientes recorridos de la Dirección Provincial de la Agricultura por sitierías de Cabaiguán y Jatibonico sacan a relucir las reservas de producción.

“Aun cuando ha sido un proceso superior, la revisión que estamos haciendo está demostrando que el contrato para Acopio está muy por debajo de las potencialidades que tenemos en los productores, ahí radica la mayor debilidad porque ese debe ser el destino más importante”, aseveró Eduardo Jiménez Calzada, jefe del Departamento Agrícola.

“Hay cultivos que por los precios que tienen son más estimulantes para el productor; con las viandas, que es la comida del caldero, no es así y, si no hay un buen funcionamiento de la cooperativa intencionado esas siembras y se deja a la voluntad del campesino, se inclina para los cultivos mejor pagados”, añadió.

“Las siembras tenemos que dirigirlas —recalcó Alberto Reina Montiel, subdelegado en la Delegación Provincial de la Agricultura—. El campesino puede sembrar lo que quiera, pero primero tiene que cumplir con los intereses que se le definen como directiva de lo que necesita el Estado”.

Lo que hasta hace muy poco era un proceso débil denota ahora un seguimiento más objetivo; mas, las grandes encomiendas están por delante en medio de severas limitaciones materiales: preparar tierra, sembrar, asistir cultivos, cosechar, acopiar, pagar… Pero el atinado interés estatal de contratar toda la producción posible al nivel individual tiene que encontrar coherencia con el respaldo de algún nivel de insumos y de los mecanismos comerciales para que lo acordado se traduzca en ofertas en los mercados.

3 comentarios

  1. La censura es el argumento que queda cuando se carece de otros

  2. En resumen,en mi opinion y despues de leer el articulo,queda claro que lo que se interpone entre el surco y la mesa,no solo el mostrador,el la burocracia estatal.Seria priductivo conocer cuantos burocratas gastando recursos y sin aportar otra cosa que palabras,hay por cada campesino que se dobla en el surco

  3. Producir sin condiciones y sin recursos, únicamente que seas mago. Si el hombre tiene dinero y recursos la tierra sirve, si no tiene nada, solamente un conuco pudiera dar algo. Pies en tierra, en el aire eres un globo.

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