Son especiales por el talento innato

Creado en La Habana, al proyecto cultural Necesitamos de tu sonrisa le nació en el 2018 una rama de amor cuyos frutos agradece más de una docena de familias en Yaguajay

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Jimmy Alberto ha aprendido a ser más sociable gracias al proyecto, asegura su mamá Alina. (Foto: Vicente Brito/ Escambray)

Activa el zapya y transfiere archivos desde la tableta de su mamá hacia la suya. Sonríe mientras desliza el dedo índice con dominio total sobre la pantalla y, porque advierte que es el centro de atención en la sala, ríe con mayor intensidad, y se regocija con sus propias habilidades. Jimmy Alberto Vidal Martín tiene 13 años.   

Alina lo observa con deleite y comprende cuánto han cambiado sus vidas desde que su hijo comenzó a actuar en obras de teatro. Ni timidez, ni pizca de rebeldía, en cambio le regala besos y expresividad.

La alegría de Jimmy se llama Necesitamos de tu sonrisa, un proyecto cultural que ha recorrido el camino hasta llegar hasta otros 13 hogares para adolescentes y jóvenes con necesidades educativas especiales. Antes eran desconocidos entre sí; sin embargo, actualmente agradecen la creación de una nueva familia que trasciende los límites de Meneses, Mayajigua y Yaguajay.

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Ana Sara Díaz funge como actual coordinadora del proyecto Necesitamos de tu sonrisa, en Meneses. (Foto: Vicente Brito/ Escambray)

ARTE QUE ESTABA DORMIDO

“Vi cuatro niños con síndrome de Down en el programa Mediodía en TV, se hablaba del proyecto y escuché que era sin límites de edad ni de distancia, entonces anoté el correo electrónico que ofrecieron”, recontó Oliday Martínez Brito, mamá de Omar y quien fuera la primera coordinadora de la iniciativa en Meneses.

Luego se reiteraron las llamadas telefónicas hacia La Habana, desde donde se formuló la pregunta de cuántos niños con síndrome de Down podían sumarse a Necesitamos de tu sonrisa, pero los yaguajayenses hicieron una petición trascendental: abrir el espectro y permitir que muchachos con otras necesidades educativas especiales también formaran parte del suceso.

Felizmente, con el cine de Yaguajay como escenario y funcionarios municipales de Cultura y del Gobierno como testigos, el 22 de julio del 2018 floreció la filial espirituana de Necesitamos de tu sonrisa, gracias a la presencia de Raquel Hernández, creadora y directora nacional del proyecto, surgido hace cuatro años en La Habana y que pertenece a la Casa de Cultura Julián del Casal, de esa ciudad, según rememoró Ana Sara Díaz Delgado, actual coordinadora en Meneses.       

Alejandro es un arcoíris que espera por la luz de Marcia, sol amable que le hará brillar sus listas de colores, junto a ellos, Jimmy, luna que espera la gracia del astro rey, atenta al desenlace, la nube Anay. Mientras las escenas transcurren, Liosvany Camacho pinta con esmero cada personaje en la cartulina blanca, que se le antoja cielo infinito. Liuba María Hevia canta el cierre de la obra de teatro cuando se escucha esa canción inmensa de Ada Elba Pérez: señor arcoíris, vamos a pintar, los lindos colores de la felicidad… Llueven los aplausos.

“Se hizo el festival nacional en La Habana Vieja, en el que participaron delegaciones de las cuatro provincias que suman 55 integrantes en total, entre Candelaria, Artemisa, y la filial Ciego de Ávila, que se fundó al otro día de la nuestra”, detalló Díaz Delgado.

Hecha desde el inicio la petición de que se refleje lo autóctono en cada número artístico, cubanía, folclor y música tradicional espirituana regalan sentimiento en cada presentación de los muchachos, donde lo mismo se recorren los pasacalles yayaberos en la voz líder de Yasser Herrada, o Esther zarandea su vestido amarillo al ritmo de tambores africanos junto a Dani, o se escucha la melodía de Pablo Milanés en la interpretación de Leyanet. 

La Casa de Cultura Eloy Pérez Rodríguez, de Meneses, brinda local y almas para el proyecto donde se entregan con sensibilidad los instructores de arte en las especialidades de Teatro y Danza; el de Música Arian Plasencia, viaja todos los sábados desde Sancti Spíritus al encuentro con sus alumnos más puntuales, que han encontrado en él un amigo. También ha sido una suerte de abrigo la profesionalidad de Nitsy Camacho, directora de la institución.

Los noveles artistas han regalado la pasión que los une en escenarios diversos como el Centro Médico Psicopedagógico Reparador de Sueños de Sancti Spíritus, así como en el parque de Meneses, a propósito de la Semana de la Cultura, incluso asegura Ana Sara que nunca fueron tan sorprendidos los huéspedes de Los Lagos de Mayajigua como al ver la decena de artistas proyectarse con tanto talento.

ARTE QUE DEVIENE ESPACIO INCLUSIVO

“Qué importante que mi hijo pueda estar en un grupo donde se sienta integrado, estábamos solos, y ahora tenemos un apoyo”, confesó Aurora Delgado Fernández, maestra de la escuela primaria Héroe de Yaguajay, y madre de Aniel Brito Delgado, quien ya no tiene edad para el aula especial que existe en esa institución y, por su padecimiento de la piel, ella ha preferido no becarlo en centros de enseñanza especial disponibles. “Él es disciplinado mientras doy clases, sin embargo, pudiera estar en el aula especial”, consideró quien también es máster en Ciencias de la Educación.

 Basta que al despertar sepan que ese día les toca ensayo para que los cautive la alegría: “A mi hijo Yasser le gusta cantar y le dice a la gente que va a ensayar, él se siente reconocido socialmente y sus compañeros también”, destacó Ana Sara.

Ahora tiene 13 años, pero desde niño Liosvany jugaba con carreteles de hilo y tiras. Necesitamos de tu sonrisa le ha permitido compartir sus creaciones y desarrollarse mucho más en las manualidades. “A veces es difícil que se diviertan en la vida cotidiana con otros niños, el proyecto los apoya, es algo más cultivador, tanto que en el tiempo libre él se pone a ensayar los números artísticos solo”, comentó su mamá Yanet Camacho.

“Ella siempre ha sido muy divertida, pero no cantaba música campesina, eso lo logró en el proyecto”, agradeció Belkis Calzada, para quien caminar las calles de Meneses con su hija Clarabel Acuña se convierte en un ejercicio de amor al prójimo, pues Clarita siempre pregunta por los enfermos del pueblo.

Y al recordar la primera vez que los muchachos se dejaron llevar por la pasión que les vibraba dentro, Oliday descubrió lo que quizás hoy todas las madres del proyecto sienten: “Aquel día cantaron y bailaron solos, sin haber planificado nada. Por eso es que son especiales, porque tienen el talento innato”.

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