“Yo veía los rayos caer y no me atrevía a dar ni un paso”

Una reflexión, a propósito de la reciente noticia de los fallecidos por descarga eléctrica en la occidental provincia de Mayabeque

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En el mundo se producen a diario unas 44 mil tormentas, donde el rayo es la expresión más peligrosa de este fenómeno. (Foto: Cubasí)

El peor momento de su vida los vivió hace unos años debajo de una torre de alta tensión muy cerca de la Universidad Tecnológica de La Habana, más conocida por la Cujae, al suroeste de La Habana; una zona poco poblada. Katia no olvida aquellos angustiosos instantes, cuando apenas estaba a 500 metros de su hogar pero sabía que no le alcanzaba el tiempo para llegar sana y salva. “Yo veía los rayos caer delante de mis ojos y no me atrevía a dar ni un paso”.

¿Qué hiciste?, indagó una colega de trabajo ante esa narración que de solo escucharla daba temor. “No tenía alternativa, me mantuve quieta y agachada lo más posible hasta que la tormenta pasó. Después de esta experiencia cuando presiento que hay lluvias o mal tiempo trato siempre de esperar a que todo pase”.

Tales palabras son apenas un breve testimonio de una persona que sobrevivió un peligro real y ahora siente dolor por la reciente noticia de los fallecidos a causa de la descarga eléctrica en la playa La Puntilla de Santa Cruz del Norte, en la provincia de Mayabeque, entre los cuales se encontraban, lamentablemente, tres menores.

Mucho se ha advertido sobre los peligros de permanecer en las playas o lugares descampados cuando el mal tiempo comienza a hacer de las suyas y, sobre todo, cuando hay presencia de corrientes eléctricas. Si bien es cierto que la naturaleza es sabia, también hay que aceptar que ante sus empujes no hay quien se resista.

Tal y como lo muestran las estadísticas del Instituto de Geofísica y Astronomía (IGA), cada año fallecen en nuestro país un promedio de 65 cubanos. La cifra merece entonces una interrogante: ¿cuántos de tales sucesos ocurren por irreponsabilidad de los propios seres humanos? Me atrevería a decir que la mayoría.

¿Ignorancia o desconocimiento? Los medios de comunicación, sobre todo en los meses de verano, alertan sobre este tipo de hechos y resulta penoso que los propios adultos no comprendan la importancia de tomar las medidas de protección al respecto y sean los responsables, por ejemplo, de la permanencia de los niños en las playas, cuando los relámpagos y los truenos son inminentes. Sencillamente, todos están expuestos al peligro.

Un estudio del IGA señala que esta es la primera causa de muerte en nuestro país por fenómenos naturales, donde más de mil 500 personas murieron entre 1979 y 2013. Asimismo, identifica que los mayores incidentes se localizan en el norte de las provincias de Pinar del Río, La Habana, Mayabeque y Artemisa, y en el oeste de Matanzas, todas en el occidente del territorio cubano.

La triste noticia ocurrida este 15 de agosto merece tomar conciencia sobre un asunto que no debe pasar por alto, pues se trata del riesgo que corren los seres humanos por causas que muchas veces pueden prevenirse.

A cualquiera le puede sorprender —a campo traviesa o en descampado— una tormenta o descarga eléctrica. De hecho es común que a los campesinos les ocurra. No obstante, lo más doloroso es cuando puede evitarse la exposición, a sabiendas de que los relámpagos y los truenos aparecerán dentro de muy poco.

Debes saber:

En el mundo se producen a diario unas 44 mil tormentas, donde el rayo es la expresión más peligrosa de este fenómeno. No es usual que impacte sobre los seres humanos, pero cuando ocurre suele ser mortal. Estas son algunas cifras que hablan de la necesidad del porqué hay que resguardarse:

–El 30% de los alcanzados por un rayo muere.

–El 74% de los supervivientes queda con discapacidades permanentes.

–El 70% de los rayos cae entre junio y agosto.

–El 92% de los rayos cae entre mayo y septiembre.

–Aunque la tormenta esté lejos, los rayos pueden impactar a más de 20 kilómetros de la distancia de su epicentro.

CONSEJOS ÚTILES

En el campo:
–No se debe correr, y menos con ropa mojada.

–Deshacerse de todo material metálico (bastones, palas, azadones, rastrillos, palos de golf, paragüas, herramientas, vallas metálicas) y alejarlos a más de 30 metros de distancia.

–No refugiarse bajo un árbol o elemento prominente solitario, como una roca grande o una cueva.
–Alejarse de torres de electricidad o repetidores.

–Apagar walkie-talkies y teléfonos móviles, cuyas radiaciones electromagnéticas pueden atraer los rayos.

–Alejarse de terrenos abiertos y despejados, como praderas, cultivos y campos de golf. En estas zonas una persona sobresale bastante del terreno y puede convertirse en un pararrayos.

–Aislarse del suelo y del contacto con charcos o zonas mojadas. Salir inmediatamente y alejarse de ríos, piscinas, lagos, el mar y otras masas de agua. Cerrar también las sombrillas.

En el hogar:

–No asomarse al balcón o ventanas abiertas para observar la tormenta.

–Cerrar puertas y ventanas para evitar corrientes de aire, pues estas atraen los rayos.

–Desconectar los equipos electrodomésticos y las tomas de antena de televisión, ya que el rayo puede entrar por las conducciones de electricidad y TV causando daños o la destrucción de estos objetos.

–Hay que posponer los baños, las duchas y el lavado de la vajilla o usar agua corriente para cualquier otro propósito hasta que la tormenta haya pasado porque a través del agua existe también riesgo de electrocución.

Mayor seguridad, ¿dónde?

–La posición de seguridad más recomendada es de cuclillas, lo más agachado posible, con las manos en las rodillas, tocando el suelo sólo con el calzado.

–Si notamos cosquilleo en el cuerpo, se nos eriza el cabello, o vemos brillar y echar chispas a un objeto de metal hay que adoptar la posición de seguridad (es decir, ponerse de cuclillas) de inmediato porque la descarga de un rayo es inminente.

–Si se va en grupo es aconsejable dispersarse unos metros y adoptar la posición y demás precauciones de seguridad.

–El mejor sitio para refugiarse a la intemperie durante una tormenta es un vehículo cerrado. Dentro debemos apagar el motor, bajar la antena de la radio y desconectarla, cerrar las ventanillas y las entradas de aire. En caso de caída de un rayo el vehículo se cargará sólo por el exterior mientras que el interior quedará intacto, fenómeno conocido como Jaula de Faraday. 

–En casa, una buena manera de aislarse es sentarse en una silla que no sea de metal apoyando los pies en la mesa u otra silla que tampoco sean metálicas. Lo mejor es tumbarse en una cama o litera, más aún si son de madera.

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