Nos sentimos bien porque ayudamos a salvar vidas humanas

Lo que cuenta el personal médico que labora en el Hospital de Rehabilitación Dr. Faustino Pérez, centro de aislamiento para sospechosos de COVID-19 en Sancti Spíritus

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El hospital de rehabilitación doctor Faustino Pérez Hernández, se ha convertido en centro de aislamiento de casos con sospecha de tener la COVID-19. (Foto: Vicente Brito/ Escambray)

Los seres humanos, por instinto de conservación,  adoptan posturas, a veces involuntarias, para aferrarse a la vida.

  Sin embargo, hay momentos en que muchas personas lo dan todo por salvar a otros individuos que corren riesgos a costa, incluso, de sus propias vidas; y ese es el caso de lo que ocurre en disímiles sitios de la geografía cubana, ante la presencia indeseable de la COVID-19, enfermedad causada por el nuevo coronavirus SARS CoV-2.

  Actitudes altruistas se han puesto de manifiesto por estos días en el hospital de rehabilitación doctor Faustino Pérez Hernández, en esta ciudad, convertido en centro de aislamiento de casos con sospecha de tener la enfermedad.

  El doctor Alexis Gutiérrez Hernández y su esposa, la doctora Ana Eylín Madruga Casanova, son dos de los médicos que voluntariamente laboran en el Faustino Pérez Hernández para dar asistencia a quienes se consideran casos sospechosos.

  Al igual que otros compañeros nuestros, atendimos a las personas que tuvieron contacto directo con los tres turistas italianos de visita en Trinidad que fueron los primeros casos confirmados con la COVID-19 en Cuba, expresó Gutiérrez Hernández, quien ha prestado colaboración en el exterior en tres ocasiones.

  La atención a estos pacientes, agregó el especialista en Medicina General Integral, exige, además del tratamiento clínico, la empatía psicológica, por eso le hablamos de la conducta ante la enfermedad y les transmitimos confianza para calmar su estrés, porque lógicamente llegan a aquí muy tensos, pero paulatinamente los vamos tranquilizando.

  El matrimonio, que el pasado viernes cumplió seis años de nupcias, “celebraron” parte de ese aniversario atendiendo a quienes necesitaban de ellos en momentos tan difíciles, pero al decir de la doctora Madruga Casanova, “nos sentimos bien porque ayudamos a salvaguardar vidas humanas”.

  Aún la enfermera Anaisa Paneca Valdivia no puede simular cierto nerviosismo porque en días pasados estuvo muy cerca de uno de los pacientes que fue confirmado positivo ante la prueba que se le realizó.

   Conversé con él, agregó Paneca Valdivia, durante un rato para calmarlo porque estaba muy ansioso; cuando me despedí ese día quedó más tranquilo, y al otro día cuando regresé, me enteré que el exudado nasofaríngeo que se le hizo había dado positivo.

  “Aunque cumplí todo el protocolo de protección (usé guantes, nasobuco, gorro, gafas y sobrebata), siempre nos queda esa preocupación que como seres humanos nos embarga en situaciones como esas, pero me siento bien y sigo aquí frente a mis pacientes y a ellos le dedico toda la atención que necesitan”, acotó la experta enfermera.

  Yilber Morera Machado, licenciado en Enfermería del Sistema Integrado de Urgencias Médicas, trasladó al hospital militar Manuel Fajardo, de Santa Clara, a dos pacientes que fueron confirmados con la enfermedad, y durante varios días permaneció ingresado en el hospital de rehabilitación por estar entre los casos sospechosos.

   Dolor de garganta, congestión nasal, tos y falta de aire eran síntomas que justificaban el ingreso de Morera Machado. Afortunadamente la prueba para comprobar si era positivo o no, dio negativa y se fue de alta médica.

  Además de la alegría que albergo por el resultado del examen, me siento muy contento por la calidad del servicio que he recibido, agregó finalmente este profesional de la salud, quien asegura que se reincorporará a su labor para seguir en combate contra la COVID-19.

   Morera Machado dejó detrás al centro de aislamiento de la provincia de Sancti Spíritus, pero se fue convencido de que allí se conjugan profesionalidad y desvelo del equipo médico y paramédico, con el agradecimiento de los pacientes, quienes se mantienen en vigilancia clínica y epidemiológica para evitar la propagación de la COVID-19, dolencia declarada como pandemia por la Organización Mundial de la Salud.

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