Acusan a expresidente Enrique Peña Nieto de dirigir red de sobornos

Peña Nieto y a uno de sus más cercanos colaboradores fueron acusados de orquestar una operación de sobornos y desvío de recursos para financiar parte de su campaña presidencial

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En esta fotografía de archivo del miércoles 4 de enero de 2017, el entonces presidente de México, Enrique Peña Nieto, habla durante una conferencia de prensa en la residencia presidencial de Los Pinos en la Ciudad de México. (Foto: Archivo AP)

El exdirector de la petrolera estatal mexicana Emilio Lozoya acusó al expresidente Enrique Peña Nieto y a uno de sus más cercanos colaboradores de orquestar una operación de sobornos y desvío de recursos para financiar parte de su campaña presidencial y aprobar una histórica reforma energética que abrió el sector a empresas extranjeras.

En una de las más explosivas acusaciones en la historia política reciente del país, Lozoya, exdirector de Petróleos Mexicanos (Pemex), acusó ante la Fiscalía General a Peña Nieto y a quien fuera su secretario de Hacienda, Luis Videgaray, de recibir dinero de la empresa brasileña Odebrecht durante su campaña de 2012 y, una vez en el poder, utilizar a la empresa petrolera para cumplir “compromisos” adquiridos.

Los señalamientos forman parte de la denuncia penal que Lozoya presentó hace unos días ante las autoridades federales a cambio de recibir beneficios legales frente a acusaciones en su contra, también relacionadas por supuestamente recibir sobornos de Odebrecht.

The Associated Press tuvo acceso a una copia de la denuncia, cuya autenticidad fue corroborada por dos personas con conocimiento de la investigación y que pidieron no ser identificadas por ser un caso abierto. La Fiscalía General confirmó poco después la veracidad del documento.

“Enrique Peña Nieto y Luis Videgaray Caso crearon un esquema de corrupción en el gobierno federal, en el cual el común denominador era el siguiente: todas las personas que de cierto modo apoyaron a la campaña presidencial tenían que ser remuneradas o compensadas”, señaló Lozoya en referencia a contractos que recibirían del gobierno.

El exdirectivo acusó a Peña Nieto y Videgaray de extorsión y fraude y de implementar “un aparato organizado de poder que –desde las más altas esferas del régimen— instrumentó lo necesario… para obtener beneficios” y a que a él lo utilizaron para poder conseguir sus objetivos.

El actual mandatario Andrés Manuel López Obrador dijo que se enteró de la denuncia y que comenzó a leerla el miércoles por la noche, pero no terminó de leerla completa porque “me estaba desvelando y no quería tener pesadillas”.

“Por lo que estaba leyendo está escandalosa”, dijo el presidente de México en su conferencia de todas las mañanas. “Es una denuncia muy grave, pero desde luego esto no significa que todo lo que ahí se dice sea cierto; falta que la autoridad, en este caso la fiscalía, recabe todas las pruebas que ahí se ofrecen”.

Lozoya fue detenido España y extraditado a México para enfrentar cargos por supuestamente haber recibido más de cuatro millones de dólares en sobornos de Odebrecht, la constructora brasileña señalada de incurrir en actos de corrupción en varios países de América Latina para obtener contratos públicos.

Después de su extradición a México, las autoridades anunciaron que habían alcanzado un acuerdo con Lozoya para que evitara ir a la cárcel a cambio de dar información y pruebas sobre la supuesta red de corrupción durante el gobierno de Peña Nieto (2012-2018).

Videgaray se desempeñó en 2012 como coordinador de campaña de Peña Nieto y Lozoya como su encargado de vinculación internacional, una posición desde la que estaba en contacto con potenciales inversionistas en caso de que ganara la presidencia.

Lozoya aseguró en la denuncia que los sobornos de Odebrecht tenían como propósito no sólo ganar contratos públicos, sino también influenciar el avance de una ambiciosa reforma energética que finalmente fue aprobada a fines de 2013 y que abrió el sector de exploración y explotación petrolera a compañías privadas, algo que se había prohibido en la primera mitad del siglo XX.

A principios de 2012, Videgaray dijo a Lozoya que pidiera seis millones de dólares a Odebrecht y que le dijera a los directivos de la compañía que serían recompensados cuando Peña Nieto ganara. Presuntamente parte de esa recompensa se vería tras la aprobación de la reforma energética.

“Enrique Peña Nieto y Luis Videgaray Caso me indicaron en febrero del 2013 que se requería entregar montos importantes de dinero a la oposición para que ésta votara a favor de ciertas reformas estructurales del interés del presidente Enrique Peña Nieto”, señaló Lozoya.

Según el exdirectivo, el dinero se entregó en fajos y bolsas de plástico transparente para que los políticos pudieran ver el contenido. De hecho, esta semana se filtró un video en el que al parecer se ve una de esas supuestas transacciones.

Lozoya aseguró que por lo menos una docena de legisladores de la oposición recibieron sobornos, entre ellos José Antonio Meade, quien fue candidato presidencial por el Partido Revolucionario Institucional (PRI), el mismo de Peña Nieto. Meade fue derrotado por López Obrador.

Entre los políticos mencionados están cinco senadores, incluido el actual gobernador del estado norteño de Tamaulipas, Francisco García Cabeza de Vaca. También acusó al entonces legislador Ricardo Anaya, quien en 2018 fue candidato presidencial por el Partido Acción Nacional (PAN).

Anaya se deslindó de las acusaciones en un video que publicó la víspera y el jueves presentó una demanda por daño moral contra Lozoya.

“Como lo anticipé, hoy inicié acciones legales ante el Poder Judicial Federal, a fin de demandar por daño moral a Emilio Lozoya… La verdad está de mi lado”, escribió Anaya en su cuenta de Twitter.

Aseguró que el expresidente Carlos Salinas de Gortari (1988-1994) también participó, supuestamente a nombre del PAN, aunque el exmandatario era miembro del PRI.

“La actitud de los panistas en obtener recursos era brutal”, dijo.

De avanzar jurídicamente los señalamientos de Lozoya, el expresidente podría ser citado a declarar por corrupción, algo nunca visto en la historia reciente del país. Además, políticamente favorecería a López Obrador, quien llegó al poder con la promesa de erradicar la corrupción en México.

“No estamos persiguiendo a nadie, nosotros lo que queremos es que se acabe la corrupción, el bandidaje oficial que existía, que ya no haya Lozoyas y García Lunas para que quede más claro”, dijo López Obrador.

“Que ya se acabe con la peste de la corrupción que es lo que mas ha dañado a México, es lo que más sufrimiento le ha originado al pueblo y es lo que queremos limpiar”, agregó.

El PAN rechazó en un comunicado los señalamientos y consideró que Lozoya “está dispuesto a declarar cualquier cosa con tal de no ir a la cárcel”, pero que ahora le corresponde probar sus acusaciones.

Por su parte, Meade aseguró que en su vida pública ha actuado “con absoluta honorabilidad y legalidad”.

Ni Videgaray ni su asistente en el Instituto Tecnológico de Massachussetts (MIT, por sus siglas en inglés) han respondido los correos electrónicos de AP. Tampoco contestó quien fuera jefe de la Oficina Presidencial de Peña Nieto.

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