Acusar a Rusia de dirigir protestas, es irrespetar al pueblo de EE.UU.

Así lo consideró la vocera de la cancillería rusa, que califica el suceso como un nuevo capítulo de una campaña mediática de Washington contra Moscú

Rusia parte de la base de considerar las protestas en EE.UU. como un asunto  interno de esa nación. (Foto: PL)
Rusia parte de la base de considerar las protestas en EE.UU. como un asunto interno de esa nación. (Foto: PL)

Rusia calificó este lunes de mito las acusaciones en su contra, manejadas por políticos y la prensa en Estados Unidos, de estar detrás de las protestas en ese país, tras el asesinato del afroamericano George Floyd.

Afirmar que los promotores de las manifestaciones, los disturbios y la violencia en las calles norteamericanas son los rusos, esta nación y su gobierno, sería irrespetar al propio pueblo estadounidense, consideró la vocera de la Cancillería María Zajarova.

En declaraciones al diario Komsomolskaya Pravda, la portavoz indicó que por mucho tiempo Rusia llamó la atención sobre la problemática situación de los derechos humanos en Estados Unidos, pero su gobierno en todo momento los ocultó metódicamente.

Zajarova recordó que al comentar los sucesos en el país norteño, Rusia parte de la base de considerarlos como un asunto interno.

Recientemente, Susan Rice, exconsejera de seguridad nacional en la administración del exmandatario demócrata Barack Obama, declaró que no lo extrañaría para nada la complicidad de Rusia en las protestas, pues, estimó, se trataba del mismo esquema de actuación.

Moscú de inmediato consideró tales afirmaciones como un nuevo capítulo de una campaña mediática de Washington para volver a acusar a esta nación de injerencia en los asuntos internos norteamericanos.

El embajador de Rusia en Estados Unidos calificó de barbaridad y bobería las insistentes versiones manejadas en suelo norteamericano sobre la participación del Kremlin en la promoción de las protestas, extendidas por casi 200 ciudades con la consigna ‘Las vidas de los negros importan’.

Medios de prensa recuerdan que el partido republicano intentó demostrar por más de tres años la supuesta implicación de Rusia en el proceso electoral norteamericano y una posible implicación del ahora presidente Donald Trump en esa supuesta maniobra.

Rusia negó en todo momento alguna práctica de injerencia en asuntos internos de Estados Unidos, demandó pruebas para esas acusaciones y denunció que esa clara falsedad se empleó para justificar la aplicación contra este país de sanciones unilaterales de Washington.

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