Algo más que una visita

La visita gubernamental a la provincia dejó aliento, enseñanzas e identificó problemas y caminos de solución, todo lo cual debe estar ya en el primer plano de la agenda laboral de los espirituanos

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La segunda visita gubernamental llegó a 118 objetivos económicos y sociales de todos los municipios espirituanos. (Foto: Presidencia de Cuba)

Alguien puede pensar que la reciente visita gubernamental fue pura rutina; algo así como que, guerra avisada no mata soldado. Sin embargo, de rutina tuvo poco, porque el solo hecho de que el Gobierno central —37 participantes a nivel nacional bajo la presidencia de Miguel Díaz-Canel— se desplace al territorio, llegue a 118 objetivos económicos y sociales de todos los municipios espirituanos y mire de cerca 24 programas y tareas priorizadas habla a las claras de un estilo de gobierno que, más que decirlo, practica el acercamiento al pueblo, va a las raíces de la economía.

Fueron casi 30 horas de recorridos e intercambios en las que el presidente y sus acompañantes auscultaron la provincia y lo mismo se preocuparon por los grandes problemas que por los detalles más cotidianos.

Mas, la verdadera utilidad está en el contenido de cada intercambio, en los aciertos y deficiencias, en el interés de los dirigentes nacionales por no aceptar explicaciones complacientes, esas a las que muchos directivos del territorio están tan acostumbrados. Si una enseñanza se desprende de la segunda visita gubernamental es la urgencia de desarrollar un pensamiento renovador que mire adelante, que proponga nuevas ideas; es fortalecer y hacer valer la crítica a tiempo; acabar de borrar el conformismo por cumplir planes o metas, cuando debiera prestarse mayor atención a lo que no anda bien, a la chapucería, a las reservas productivas.

Pocas veces la provincia había recibido una crítica tan aguda como la que deparó la mala calidad de las viviendas en el reparto Revolución, en Yaguajay. Lo que más duele, o lo más grave, no es la justeza del señalamiento, sino la incapacidad de haber podido parar a tiempo tamaña chapucería y despilfarro de recursos, la miopía de inversionistas, constructores, dirigentes y hasta de los periodistas que hemos escrito de esa obra; todos nos pasamos con ficha.

Lo más preocupante es que la mala calidad no germina solo en ese reparto, ha estado y está en casi todo lo que se construye en Sancti Spíritus. Si alguien lo duda, pregunte a los vecinos de los edificios 18 y 19 en el reparto 23 de Diciembre, en la cabecera provincial; allí cuesta trabajo identificar siquiera un detalle que haya quedado bien; o camine por el primer tramo del paseo de la Avenida de los Mártires, que desde su reconstrucción en el 2014 semeja un paisaje lunar.

Las visitas gubernamentales dejan resultados tan prácticos como el respaldo dado a Trinidad con dos carros de recogida de desechos sólidos; al tiempo que estimula ver al mismísimo Presidente de la República preocuparse dos veces por el elevador que falta por rehabilitar en el edificio 12 Plantas, mandar a revisar con prontitud la deplorable situación del parque de carros fúnebres del territorio y hasta insistir en encontrar respuesta a la instalación en la provincia de un incinerador de restos óseos.

Claro que la presidencia del país y sus acompañantes valoraron también la obra que distingue a Sancti Spíritus bajo esa brújula de actuar y pensar como país y son más que piropos los sendos reconocimientos al camino referencial que trazan empresas como Managuaco, Sur del Jíbaro, La Estancia y la Militar Industrial Francisco Aguiar. Díaz-Canel también apuntaló el desempeño de la Universidad espirituana y el Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología.

Tal vez las mayores lecciones y enseñanzas que dejó la segunda visita gubernamental provienen de los detalles, más que de las orientaciones y señalamientos. Se encuentran en la agudeza de los intercambios, como aquel que ocurrió en Venegas sobre el atraso del pago a los productores y donde el viceprimer ministro Jorge Luis Tapia Fonseca sembró la sentencia de que “no hay justificación alguna para no pagarles a tiempo a los campesinos”. Sin embargo, en la reciente Asamblea Municipal de la ANAP en Jatibonico, ante un planteamiento de este tipo, se acudió a la inexplicable explicación.

Es difícil entender el lento avance de una inversión priorizada como la  nueva escogida que se construye en Jíquima, porque los recursos, que casi  siempre son el freno de la ejecución, duermen en la obra y ni así avanza. Muchas lecciones emanaron de los diálogos del vicepresidente Salvador Valdés Mesa con los trabajadores de Casilda, como fue atender sin vacilación el reclamo de un pescador interesado en conocer cuándo tendrá petróleo para su barco “porque llevo meses parado” y, a seguidas, entablarse a un metro del mar una franca conversación sobre el severo y real acoso que recibe el suministro de combustible a la isla.

La visita le puso metas a la provincia, como proponer para su aprobación mecanismos de comercialización de pescado hacia los hostales de Trinidad, a sabiendas de cortar desvíos o ilegalidades. O la pertinencia de abrir un segundo turno de trabajo en la fábrica de perros calientes si se sabe que existen las condiciones para ampliar la producción. También atajó la irracionalidad, como esa de construir un punto de venta climatizado en el organopónico El Gigante, cuando no se ha consolidado la explotación de la unidad y el día de la visita apenas había tres surtidos en venta.

Nadie vaya a pensar que una visita gubernamental será la solución a las carencias y vicisitudes de todos los días; más bien es un sistema de trabajo que intenta beber en las experiencias, destrabar nudos, ayudar al territorio. No piensen los pobladores de Casilda que el reclamo por el mal estado de las calles pasó de largo; el Vicepresidente del país lo escuchó e intercambió con la presidenta de la Asamblea Municipal sobre esa situación. “Estas visitas son para ayudar a resolver problemas”, expresó Valdés Mesa a propósito de esa inquietud.

Pasarán semanas, tal vez meses, y los ecos de la visita no dejarán de surcar las calles, poblados y bateyes de todo Sancti Spíritus. Para muchos fue estimulante tener de regreso al Presidente y su laboriosa comitiva; oír en su propia voz que somos un pueblo cortés; para otros espirituanos, nada cambió, y hay hasta quien todavía pregunta: “¿Por qué en esos dos días las guaguas locales fueron más visibles?”. Pero, la visita dejó aliento, enseñanzas e identificó problemas y caminos de solución, todo lo cual debe estar ya en el primer plano de la agenda laboral de los espirituanos.

4 comentarios

  1. Quise escribir Rigo y no Tigo

  2. Joaquin Gomez Serra

    Camellón te felicito eso es lo mejor que se ha escrito de la visita del Presidente porque das a conocer lo que casi mo se había dicho, sin medias tintas, bien hecho. Esa es él periodismo a que estamos convocados

    • Coincido con Tigo porque el cuartici quedó igualito, excepto unos pocos suministros más en las ” Shoppinng”.Se necesitan verdaderos cambios estructurales que hagan crecer la economía que se traduzcan en mejoras en el nivel de vida y no meras estadísticas que no se comen

  3. El exito se traduce en cambio, avance y mejorias para las mayorias. Mientras no se perciba (cambio, avance, mejorias) en el pueblo, parecera que se hace mucho sin lograr nada. Como se dice: Mas de lo mismo.

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