Ante la COVID-19 en Cuba, La Habana concentra las miradas

Las autoridades cubanas analizaron las medidas adoptadas en la primera etapa de recuperación en La Habana y dos provincias orientales

Si el transporte está limitado, hay que escalonar los horarios de llegada a los centros laborales, aseguró Díaz-Canel. (Foto: Estudios Revolución),
Si el transporte está limitado, hay que escalonar los horarios de llegada a los centros laborales, aseguró Díaz-Canel. (Foto: Estudios Revolución),

La Habana amaneció este miércoles con la confirmación de cuatro nuevos casos de la COVID-19, cifra que vuelve a alentar, luego de varios días con tendencia al aumento de los enfermos en una provincia que entró ya de lleno a la fase uno de la recuperación.

Como había sido indicado, en la capital del país continúa creciendo la cantidad de pruebas PCR diarias y en la última jornada volvió a superar las 2 200. Las cuatro muestras que resultaron positivas son contactos de casos confirmados y pertenecen a los municipios Cerro, Cotorro y Diez de Octubre, tres de los seis más complicados del territorio habanero.

En la reunión del grupo temporal de trabajo para la prevención y el control de la COVID-19— que encabezan diariamente el Presidente de la República, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, y el Primer Ministro, Manuel Marrero Cruz— la vicegobernadora Yanet Hernández Pérez apuntó que en la provincia permanecen abiertos dos eventos de transmisión local de la enfermedad: uno en Centro Habana y otro en Cerro. En este último se confirmó un nuevo caso este miércoles, con lo cual acumula 20.

Hernández Pérez acotó que La Habana sigue cumpliendo los cinco indicadores estipulados por Salud Pública para permanecer en la primera fase de la recuperación, relativos a la tasa de incidencia, el índice reproductivo, la cantidad de casos activos, los positivos con fuente de infección conocida en los últimos quinces días y los eventos abiertos.

Al interesarse por la primera fase de la recuperación y particularmente sobre el funcionamiento del transporte público en la capital, el Primer Ministro comentó que se habían recibido varias opiniones de la población acerca del hacinamiento en algunos ómnibus, e indicó revisar qué cantidad de transporte está prestando servicio, cómo se está haciendo y si se cumplen las medidas higiénico-sanitarias, porque “hemos hecho un llamado a abrir la economía y hay un nivel importantísimo de la población que su transporte para ir a trabajar es el público”.

De este asunto, Díaz-Canel Bermúdez consideró que los directores de los centros laborales tienen que actuar con una determinada flexibilidad. Si el transporte está limitado, apuntó, hay que escalonar los horarios de llegada, porque todos no podrán estar a la misma hora. Eso es pedirles a las personas algo que ahora no se puede garantizar.

En el debate, el titular de Transporte, Eduardo Rodríguez Dávila, señaló que en estos días se ha dado un monitoreo sistemático al tema de la transportación pública en La Habana. Aseguró que en las más de 300 paradas de la capital se han ubicado inspectores, policías y funcionarios del sector, para exigir por el cumplimiento de las medidas establecidas para esta primera fase, como son el uso obligatorio del nasobuco y la ocupación al 100% de los pasajeros sentados y el 50 % de pie.

Rodríguez Dávila informó, además, que en el caso de la transportación interprovincial se han vendido más de 10 000 capacidades a través de la aplicación para dispositivos móviles “Viajando”. Este jueves, agregó, comienzan a comercializarse los pasajes de Matanzas — que ya se encuentra en fase dos— y los viajes iniciarán el próximo  martes.  

El Ministro aclaró que la transportación por ómnibus nacionales entre provincias se restableció en toda Cuba, con excepción de La Habana que está en fase uno, y Pinar de Río, que transita la dos, pero sus conexiones con el resto del país se realizan a través de la capital.    

En la cita con sede en el Palacio de la Revolución, se conoció sobre la situación de las provincias de Santiago de Cuba y Guantánamo, que mantienen estabilidad epidemiológica, a la par que reanudan producciones y servicios, como parte de la nueva normalidad que vive el país.

La gobernadora santiaguera, Beatriz Johnson Urrutia, precisó que el territorio suma 70 días sin casos positivos de la COVID-19 y 52 sin activos. “En los últimos quince días la provincia tiene en cero todos los indicadores, lo que asegura la permanencia en la segunda fase”, afirmó.

En su exhaustiva información a la dirección del país, explicó que se continúa la pesquisa activa, “tema en el cual no hemos retrocedido ni un ápice”. Al propio tiempo se siguen abriendo los servicios del transporte, la gastronomía, el turismo, el trabajo por cuenta propia y, con especial atención, se prioriza el programa de producción de alimentos, la preparación del curso escolar y el plan de actividades para el verano.

Desde la más oriental de las provincias cubanas, su gobernador, Emilio Matos Mosqueda, reseñó la situación del territorio donde, como resultado de las medidas de la recuperación, están abiertos 39 círculos infantiles; funcionan unas 142 rutas de transporte; permanecen en trabajo a distancia más de 29 000 personas; y 2468 madres con niños en la enseñanza primaria reciben garantía salarial: por solo citar algunos números que van marcando la nueva cotidianidad de la nación, que no es homogénea y tiene matices desde Pinar del Río hasta Guantánamo. Con  una capital de país que, para bien, tiene todos los ojos sobre ella.

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