Ante la COVID-19: Lalito, pegado al teléfono

Para calmar la ansiedad de tantos días sin salir de casa, José Ezequiel Cardoso quiere hacerle más llevadero el aislamiento a los espirituanos

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En 1963 este espirituano comenzó su andar por la música. (Foto: Vicente brito/ Escambray)

Cuando Ohílda Inerárity escuchó la lluvia de versos y acordes guitarrescos desde el otro lado de la línea telefónica, se le avivó la nostalgia. Quizás volviera a aquella noche de 1945; vivía entonces en la calle Bayamo, esquina a Buenavista. Al pie del ventanal, el trío La Madrugada le regalaba “Piensa en ti”, compuesta expresamente para ella por Rafael Gómez Mayea, el Teofilito de los espirituanos, a solicitud de un enamorado de la agraciada joven.

Las evocaciones se las trajo de vuelta a la nonagenaria espirituana, residente ahora en Los Olivos, José Ezequiel Cardoso Rodríguez (Lalito), quien desde hace varios días desafía la COVID-19 de un modo peculiar y no lo asevera él; lo certifica la propia Ohílda con su voz golpeada por los años: “La música de Lalito me vino como una medicina”.

Y lo atestiguo. Una mañana de este abril sediento de primavera y de buenas nuevas, el integrante del trío D’Gómez quiso que le pusiera al teléfono a Arelys, mi compañera. Y donde hasta ese instante solo había voz, llovieron melodías raigales, que por unos minutos nos alejaron de la rutina apabullante, de la crónica por entregar, del encierro impuesto a fuerza de coronavirus.

Salvando almas, José Ezequiel se salva. Con una diabetes mellitus atenta al menor descuido para hacer de las suyas, 67 años en las costillas y otros achaques, este músico anda acompañado en su nueva aventura a distancia, entre otros, por el trovador Rigoberto Yero, mano derecha para la búsqueda de los números telefónicos.

“Lalito, yo estaba con la presión alta, y esa canción ha sido un bálsamo”, le comentó la poetisa y compositora María del Rosario Basso, luego de disfrutar “Un beso raro”, de esta escritora y la cantante, pedagoga y autora Lourdes Caro, ya fallecida.

De una emoción a otra transita José Ezequiel, director por más de una década del Coro de Clave, al punto de casi no poder llegar a los últimos acordes de “Lo que más he querido”, pieza de Gustavo Castro, también desaparecido físicamente y que Lalito le cantara a Panchita, esposa de Rigoberto. “Cuando terminé, ella no podía hablar”, relata.

Cada día crece la lista de los sorprendidos en casa por la llamada del también fundador en 1963 del dúo Colonial —devenido emblemática agrupación triera—, entre cuyos venturosos se encuentran el compositor Domingo Ulloa, Héctor Melendres y su esposa Dalia, así como amigos de la vieja guardia.

Neófito como soy en las lides electrónicas, hasta ahora no comprendo a qué artilugio apeló Osney, más conocido por El Güije, un bongosero de Olivos II, para amplificar desde el balcón de su apartamento el popurrí de congas yayaberas, que Lalito le cantaba, sentado en su sillón, casi a orillas de la calle Independencia. Aseguran que el vecindario se animó porque “también la música salva y hace optimista a la persona”, agrega el hijo de José Cardoso, otro adalid de la trova espirituana.

Por más que la COVID-19 intente implantar su ley, es preciso distender los ánimos, y para tal propósito vienen como anillo al dedo lo mismo el pasacalle Si tú pasas por mi casa, de Serapio, que Rosalba, de Miguel Companioni.

Detrás de toda composición pervive una historia que Lalito se la relata al interlocutor de ocasión, si este le da el menor resquicio. Conversador sempiterno, esta enciclopedia andante de la música espirituana les toma el compás a los días de hoy junto a sus novias de siempre: su compañera Matilde Dueñas y la glamurosa guitarra.

One comment

  1. Yaisel Madrigal Valle

    Que decir de este bello gesto que ha tenido Lalito para con los espirituanos. Me siento orgulloso y agradecido de mi tierra y de esas personas que, como Lalito, enorgullecen el ámbito cultural y social de nuestra tierra. A estas horas, cuando la preocupación me embarga por estar lejos de los míos, de mis padres, familiares y amigos, este artículo constituye también para mi un bálsamo en está dura cuarentena que, desde el otro lado del mundo estoy viviendo ahora mismo. Bellísima historia cargada d humanismo, solidaridad, amor al prójimo. Orgulloso de ser espirituano y orgulloso de mi música, de mi cultura y de mi identidad espirituana. Un abrazo para todos los que llevan su arte a la comunidad en estos momentos d tensión. Pero esto seguro de que saldremos de esta: Fuerza Cuba!!!! Fuerza espirituanos!!!!!!

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