Cosecha a la brava (+fotos)

A pura hombrada en Sur del Jíbaro sacan arroz dentro del fango e intentan subir el ritmo de corte en la medida que el terreno lo permita

Si en Las Nuevas avanza el corte de arroz, se debe también a la eficacia de las máquinas donadas por Japón a Cuba. (Fotos: José Luis Camellón)
Si en Las Nuevas avanza el corte de arroz, se debe también a la eficacia de las máquinas donadas por Japón a Cuba. (Fotos: José Luis Camellón)

Cuando las tres cosechadoras llevaban más de una semana atascadas y con el fango casi a la altura de las cabinas, ni quedaba alternativa de remolque por echarle mano porque ya se habían reventado las cadenas y como 200 metros de cables, Mario Milanés, presidente de la UBPC Las Nuevas, lanzó al aire la última carta: “Como único las sacamos es si construimos un pedraplén en la terraza”. Algunos lo tomaron como un chiste, para otros fue una ocurrencia al calor del desespero; Orlando Linares, el director de la Arrocera Sur del Jíbaro, intentó ser más terrenal: “Tú estás loco”, le dijo.

Lo que de inicio sonó como lo más disparatado que se recuerde en la historia arrocera de La Sierpe, terminó siendo la solución salvadora. Ese mismo día se voltearon en medio de una de las terrazas del lote cuatro de Las Nuevas 34 camiones de rocoso y se ejecutó a la criolla un pedraplén de unos 30 metros, el vial que permitió sacar las combinadas de aquel pantano.

La anécdota dibuja sola las adversas condiciones en que se desenvuelve la recolección del cereal, luego de que las torrenciales lluvias asociadas a la tormenta tropical Eta anegaran las plantaciones de arroz y convirtieran los campos en verdaderas ciénagas de agua y fango, al extremo de que en la zona de Peralejos hasta tuvieron que halar las carretas con dos tractores para poder sacar el grano recolectado hasta el terraplén.

APURAR LOS CORTES

La reanudación de la cosecha en condiciones de extrema humedad ha sido, cuando menos, una hombrada.
La reanudación de la cosecha en condiciones de extrema humedad ha sido, cuando menos, una hombrada.

Para los arroceros de La Sierpe el 2020 le ha deparado más de un sinsabor, porque poco faltó para que la escasez de agua en la presa Zaza diera jaque mate a la campaña de primavera, entonces la naturaleza fue benévola y unas oportunas lluvias en mayo permitieron acometer la siembra de 6 963 hectáreas.

Pero cuando la recolección mostraba buen paso y el rendimiento agrícola auguraba engordar la discreta producción planificada, la naturaleza mostró la cara impredecible y hasta escogió la llanura para punto de entrada de Eta, que encontró a su paso campos preñados de espigas maduras.

La reanudación de la cosecha en condiciones de extrema humedad ha sido, cuando menos, una hombrada porque no hay jornada sin máquinas rotas, atascadas, por eso los ritmos de corte no han podido ser los habituales, aunque se incrementan al paso de los días en la medida que el fango cede, convertido, junto al mal estado de los viales, en los mayores obstáculos que están obligando a realizar una “cosecha a la brava”, al decir de Osmel Otero Rodríguez, director técnico-productivo en la Empresa Agroindustrial de Granos Sur del Jíbaro.

Aseguró el directivo que todos los días localizan las áreas donde pueden entrar las cosechadoras y poco a poco sube la productividad de las máquinas y el acarreo hasta la industria. “No se puede perder tiempo, por eso ante cada rotura se le va arriba para tratar de mantener la mayor cantidad de cosechadoras posibles en el corte y batallar para recoger todo el arroz maduro y no tener más pérdidas”, detalló Otero Rodríguez.

La parada de la recolección dio al traste con un pico de cosecha para el cual la única alternativa es “trabajar de forma explosiva en largas jornadas porque ahora la humedad del grano nos puede sumar pérdidas, no tenemos otra alternativa que apurar el corte y buscar eficiencia”, señaló.

Pese a los contratiempos que trajo Eta a la contienda arrocera, hay signos positivos en la producción, como quiera que la recolección sobrepasó la mitad del compromiso de corte y hasta esta semana quedaban por cosechar más de 2 000 hectáreas de las casi 7 000 que se plantaron.

EL PANTANO DE LAS NUEVAS

En Las Nuevas se ha cortado el arroz en medio de una atacadera increíble.
En Las Nuevas se ha cortado el arroz en medio de una atacadera increíble.

Esas terrazas situadas al fondo de Las Nuevas, más cerca del mar que del propio asentamiento, fueron por muchos días el pantano más grande de toda La Sierpe; viéndolo era difícil creer que los hombres superaran tamaña adversidad y las máquinas pudieran cortar arroz. Como si no bastara tanto lodo, las plagas de no sé qué cantidad de bichos raros casi hacen del lugar un infierno, castigan sin tregua a los operadores y al fotorreportero de Escambray, que tuvo que hacer malabares para tirar fotos a la vez que los espantaba a manotazos.

“Te aseguro que hacía años no teníamos una campaña tan difícil, pero es increíble cómo la gente se crece, hemos cortado el arroz en medio de una atacadera increíble y hasta trabajando de noche con la luces de las máquinas; esto es una cosecha para guapos, como somos los cubanos”, relató Mario Milanés Benítez, al frente de la Unidad Básica de Producción Las Nuevas.

El mejor aliado de la recolección de arroz allí es la dotación de máquinas donadas por Japón meses atrás para respaldar la producción arrocera. “Aunque son chiquitas, comparada con la cosechadora tradicional, han hecho un trabajo efectivo en estas condiciones, al ser livianas recolectan todo el arroz, hasta el que está en el piso y se atascan menos; una suerte tener esa técnica que nos está ayudando mucho para salir de este aprieto”, añadió.

Juan Antonio Álvarez Guerra, operador de cosechadora, no olvidará nunca los 10 días que tuvo su máquina encajada en el fango hasta que se construyó ese camino de rocoso que permitió sacarla. “Hemos pasado momentos duros, pero como este ninguno, nunca había cosechado en condiciones tan difíciles, días de cortar solo una o dos carretas, pero hay que estar aquí y sin horario,  no podemos dejar que se pierda, hay que cogerlo, el arroz hace falta”.

En los arrozales de La Sierpe se trabaja para subir el ritmo de corte en la medida que el terreno lo permita.
En los arrozales de La Sierpe se trabaja para subir el ritmo de corte en la medida que el terreno lo permita.

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