Dúo de música y pedagogía

Durante una década Ermys Yaslín Hernández Romero ha descubierto talentos para el canto en la escuela primaria Antonio Maceo, de La Sierpe, donde el arte también contribuye a transformar la vida

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El coro Voces del mañana obtuvo el segundo lugar en el festival provincial ¡Cuba, qué linda es Cuba!. (Foto: Vicente Brito/ Escambray)

Basta observar cómo les habla a los niños para que uno se convenza de que en Ermys Yaslín Hernández Romero se mezclan ternura y determinación, binomio que ha hallado un camino a su profesión: la dicha de descubrir y moldear talentos.

“Con los niños se puede lograr lo que tú quieras, ellos tienen mucho para dar, incluso yo aprendo cada día con ellos”, argumentó la instructora de arte en la especialidad de Música acerca del porqué tanta fidelidad hacia la Escuela Primaria Antonio Maceo, del municipio espirituano de La Sierpe, donde puso los pies cuando aún era estudiante y la institución donde ha reafirmado su vocación durante la última década.

Que un municipio de corazón arrocero y producción agroindustrial se haya destacado en los festivales de interpretación infantil ¡Cuba, qué linda es Cuba! y Coral pioneril, tiene el sello de Ermys.

“Decidí llevar un coro al festival por las muchas horas de ensayo y el interés de los niños que sacrifican su horario de juego para practicar”, confesó la instructora y para confirmar el poder del arte y la inclusión que provoca subrayó: “Se trabaja con los niños que necesitan labor de orientación y seguimiento”.

La actuación del Coro Voces del mañana, integrado por 35 niños de la escuela primaria, mereció el segundo lugar, y el Quinteto renacer, que une el canto de esa enseñanza, la secundaria y el preuniversitario, obtuvo el premio en pequeño formato.

“El coro le da más participación a mayor cantidad de niños y, aunque busco masividad, también busco calidad. Con el coro monto canciones al unísono para que se sientan mejor; son niños con mucho talento y le damos participación a la familia”, detalló la joven instructora.

Que el arte cambia la vida lo saben Enmanuel, Roxana, Eriannys y Learis, y lo expresan con la victoria sobre el miedo escénico, desde la emoción de entonar una melodía y desde la gratitud que ya aprendieron a disfrutar en los ojos del público.

Ermys imparte los talleres de creación para coros, conjunto musical y formatos pequeños, que constituyen la cantera de donde brotarán las unidades artísticas. “Veo que la Principal motivación de los niños de los talleres es asistir al mayor evento de la provincia que reúne las unidades artísticas, y también los motiva mucho conocer el Teatro Principal”.

Ella descubrió que combinar notas musicales y dedicación genera una armonía que supera el sentido auditivo, porque enciende los espíritus: “se les va demostrando a los padres cómo los niños se van llenando de cultura, los niños pierden la timidez, sienten el agradecimiento de las personas”.    

Y bastó escuchar apenas una interpretación de algunos integrantes del coro Voces del mañana para comprender que los ensayos de rutina han sido abono para la sensibilidad artística. Bastó observar la elegancia con la que la instructora los dirige para comenzar a comprender por qué el Centro Provincial de Casas de Cultura le otorgó a ella y otros dos instructores de la provincia el reconocimiento que avala su trayectoria pedagógica. 

De hablar apacible y franco, Ermys asegura que hasta el día de hoy la licenciatura que hizo en derecho no la ha tentado a dejar de ser instructora, suerte para las nuevas generaciones de La Sierpe que sueñan con cantar y a quienes les hace realidad sus deseos.    

     

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