Una guerra sin cuartel

Aunque ya existía en el Escambray un frente guerrillero del Directorio Revolucionario, había guarniciones enemigas que era preciso eliminar antes de lanzar la ofensiva final contra el régimen

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Luego de varias acciones importantes en el centro del país, el Che protagonizó la rendición del cuartel de Fomento y la liberación de ese poblado.

Si otra prueba no hubiese existido de la presencia del Frente Guerrillero del Directorio Revolucionario 13 de Marzo (Dr-13 de Marzo) a la llegada del Comandante Ernesto Che Guevara al Escambray el 16 de octubre de 1958, al frente de su Columna Invasora No. 8 Ciro Redondo, las acciones del DR-13 de Marzo sobre Fomento y Placetas, la noche del 13 de octubre, con el objetivo de facilitar su arribo, bastaban para disipar toda duda.

Pero, efectivamente, existía ese Frente, abierto en los primeros meses de ese histórico último año de la tiranía en el poder mediante la labor directa de Enrique Villegas Martínez desde Sancti Spíritus y Ramón Pando Ferrer desde Santa Clara, consolidado el 13 de febrero de 1958 con la llegada de Faure Chomón al mando de una expedición procedente de la Florida, pero también era cierto que, después de las derrotas del ejército de la tiranía en sus últimas incursiones en el lomerío, aún le quedaban guarniciones en poblados de la periferia de Guamuhaya que era preciso eliminar.

Se había creado en la región un impasse motivado sobre todo por la disidencia del llamado II Frente Nacional del Escambray, de Eloy Gutiérrez Menoyo y su trato hostil hacia las otras fuerzas que actuaban en el lomerío.

Ante ese panorama, la llegada al macizo de Guamuhaya de la Columna Invasora No. 8 Ciro Redondo encabezada por el Che Guevara desde la Sierra Maestra, a mediados de octubre de 1958, constituyó el factor aglutinador que, gracias a la existencia del Frente Guerrillero del Directorio y a la red clandestina de este y del Movimiento 26 de Julio en Las Villas, hizo posible darle un rápido vuelco a la situación.

PRIMERAS ACCIONES

Aquel “ejército de sombras”, arribado en tan pésimas condiciones desde la Sierra Maestra, con sus compañeros del Directorio y el 26 de Julio fueron capaces de coordinar y emprender las primeras acciones para 10 días después iniciar sus ataques.

En un rápido recuento, la columna del Che hizo su campamento inicial en Planta Cantú, en los accesos más inmediatos a las montañas por la parte de Sancti Spíritus, donde recibió la primera ayuda del movimiento clandestino en la zona. De allí se traslada al campamento del Directorio en Algarrobo, donde los combatientes descansan dos días, se alimentan y se les curan los pies, antes de partir hacia la Comandancia del DR-13 de Marzo en Dos Arroyos.

Como muestra de deferencia, Faure Chomón, secretario general del Directorio, envía al comandante Tony Santiago y a los capitanes Ramón González Coro y José Moleón a buscar al Che en Algarrobo. Cuando llegan a Dos Arroyos, ya más recuperados, el argentino y su columna son objeto de un recibimiento entusiasta y todo el apoyo de Chomón y su estado mayor. Allí sostienen una reunión en la cual Faure pone al tanto al Comandante sobre la situación imperante en la zona y el conflicto con el II Frente.

El Che les explicó a Faure y a los suyos su misión de unidad combativa asignada por Fidel Castro, y se acuerda que la columna invasora interactúe en el mismo territorio que el DR.

Después de este trascendental encuentro, el Che y su tropa llegan a la finca Las Piñas, donde hacen contacto con campesinos de la zona y jefes y combatientes del II Frente, entre quienes detectan a personas serias y responsables. De allí parten a Caballete de Casa y establecen su primer campamento “fijo” en el Escambray.

GÜINÍA DE MIRANDA, PRIMER OBJETIVO

En Güinía de Miranda, el ejército contaba con un cuartel pequeño, pero sólido, de mampostería, que el Che entendió que era prioritario ocupar pues lo consideraba, como en realidad era, una posición enemiga en medio del territorio libre.

Por eso, a las once de la noche del 26 de octubre de 1958, apenas 10 días después de su arribo a la zona, el argentino inició el combate contra el recinto de la dictadura en Güinía.

La guarnición del cuartel quedó debilitada porque, ante la presencia de guerrilleros en las cercanías, el jefe del puesto, teniente Pablo Armando Galafac, se fue a Fomento con el pretexto de “buscar refuerzos” y con él se marcharon varios soldados de los más odiados por el pueblo, por lo que quedó integrada solo por el cabo Maximiliano Juvier, sustituto del jefe, y 14 soldados. Vale decir que ni Galafac ni el refuerzo se presentó más por allí.  

El combate se desató con la explosión de un bazucazo que erró el blanco. Allí se armó una tremenda balacera y los soldados empezaron a tener bajas. En el ínterin ocurrió que las paredes del recinto militar, ubicado en una elevación, no cedían al fuego de la fusilería y la candela de los cocteles Molotov y, para colmo, el bazuquero, Antonio García, no acababa de acertar con sus rockets. Entonces el Che le dijo: “Dame acá eso”, y le quitó la bazuca. Luego de varios intentos, el argentino logró un impacto directo que derrumbó una pared del cuartel, el cual capituló pocos minutos después.

Eran las cinco de la mañana cuando el cuartelito fue rendido. En esta acción los rebeldes tuvieron que lamentar la muerte de Alberto Cabrales y Carlos Amengual, además de registrar seis heridos, mientras los uniformados tenían un muerto, cuatro heridos y nueve prisioneros. Antes de abandonar el lugar, el Che dijo a los pobladores de Güinía allí reunidos: “Hay que organizar las milicias, la derrota total del régimen está cercana, el triunfo definitivo es inminente, cubanos”.

Mientras esto ocurría, fuerzas del Directorio incursionaban en la carretera Sancti Spíritus-Trinidad-Manaca Iznaga y la papelera Pulpa Cuba, de donde se llevaron máquinas de movimiento de tierra, vehículos y equipos de oxicorte. En el transcurso de estas acciones emboscaron y rechazaron refuerzos del ejército en la zona de Condado y otros puntos.

ACCIONES EN BANAO Y SANTA ISABEL

El 12 de noviembre, medio mes después de lo de Güinía, fuerzas combinadas del Che y Víctor Bordón atacaron a medianoche el puesto de la Guardia Rural en Banao, a 20 kilómetros de Sancti Spíritus, por la carretera a Trinidad; pero, a pesar de la arriesgada acometida de los dos comandantes y varios de los suyos hasta los muros del cuartel, no pudieron tomarlo porque al Che se le averió la bazuca. En esta acción los rebeldes tuvieron cuatro heridos mientras el ejército solo reportó un herido leve.

Una semana más tarde, exactamente el 19 de noviembre, un grupo rebelde de 50 hombres al mando de los capitanes Manuel Hernández Osorio y Víctor Bordón sostuvieron un encuentro con los guardias de Batista en la pista de aviación vecina al central azucarero fomentense Santa Isabel, en un intento por capturar la avioneta que allí solía aterrizar.

Los alzados llegaron de noche y se ocultaron en un cañaveral pequeño aledaño a la pista, pero empezaron a pasar guardias muy cerca de ellos y el encuentro se forzó cuando uno de los soldados, ya próximas las diez de la mañana, avanzó hacia el lugar donde aguardaban los rebeldes, quienes se vieron obligados a disparar, y se desató el combate.

El resultado de este encuentro fue de cuatro militares muertos, dos heridos, cuatro prisioneros y uno que escapó, del total de 11 que había allí. Se ocuparon nueve fusiles Springfield, una carabina San Cristóbal y un revólver calibre 45. Por los atacantes resultaron muertos Ramón Ponciano y el compañero Pineda; además de un herido.

CARACUSEY: ¿UN FRACASO?

La primera acción conjunta del Directorio y el Movimiento 26 de Julio, representado por hombres de la columna del Che, se concretó con el asalto al cuartel de Caracusey en la medianoche del 21 de noviembre de 1958, al mando del Comandante del DR-13 de Marzo Rolando Cubela, y el capitán del “26” Ángel Frías, acción combinada con una emboscada en la carretera de Trinidad en el lugar conocido por Las Tequitas.

A pesar de lanzarle cuatro o cinco bazucazos al recinto militar, que abrieron boquetes en sus paredes, ninguno de sus muros colapsó, y los soldados pudieron mantener la posición, afrontando incluso las llamas provocadas por los cocteles Molotov, fabricados por gente del pueblo. Próximas las cinco de la mañana y ante la instrucción del mando rebelde de no dejarse sorprender por los claros del día por el peligro de la aviación, y la noticia del avance del refuerzo del ejército, los atacantes se retiraron.

Un balance de estas acciones arroja que, aunque no se pudo tomar el cuartel, sí se liberó el pueblo de Caracusey y los soldados tuvieron que retirarse del lugar porque su recinto fue muy dañado por los impactos del combate.

ACCIONES SECUNDARIAS

Con mayor o menor éxito en relación con los objetivos propuestos, las acciones combinadas o individuales del Movimiento 26 de Julio y del Directorio liberaron el Escambray de la presencia de soldados del régimen y minaron progresivamente sus posiciones en las estibaciones de las montañas, que dejaron el escenario listo para la ofensiva final contra la dictadura, de consuno con las operaciones del Frente Norte liderado por el Comandante Camilo Cienfuegos. 

Entre las acciones que precedieron esa arremetida final en el centro-sur de la antigua provincia de Las Villas figuran la toma del cuartel de Tunas de Zaza por un comando del Directorio, el 11 de diciembre de 1958, a lo que siguió la liberación de Guasimal, de donde los guardias huyeron ante la presencia del comando del DR-13 de Marzo y el Pelotón 6 de la Columna No. 8, liderado por el entonces capitán Erasmo Rodríguez.

Los guardias retiraron también sus pequeñas guarniciones de Mapos, Natividad y otros puntos el 15 de diciembre, a las que se agregó Taguasco el 17. La acción, considerada como el inicio de la ofensiva final, fue el derribo del puente de hierro de la Carretera Central, sobre el río Sagua la Chica, cerca de Falcón, el día 15, para impedir la llegada de refuerzos enemigos a Fomento, localidad atacada por el Che en la madrugada del 16 de diciembre de 1958.      

One comment

  1. Está claro que las guerras no se ganan a metralla y eso lo sabía Camilo un estratega militar estratégico innato, no graduado en escuelas militares. También lo predijo Martí en sus luchas revolucionarias cuando dijo: «…De pensamiento es la guerra que se nos impone, hagámosla a pensamiento…» Está forma de actuar sigue manifestándose en la guerra de subversión que se lleva hoy contra Cuba.
    Está guerra es una guerra sin armas. Despiadada, sucia, encaminada a destruir desde dentro, creando las condiciones finalmente para invadir y conquistar. Se apoya en todo lo posible, incluida la guerra en los medios sociales. Estás nuevas formas de comunicarse el ser humano, entre las mentiras que emite y la desinformación, así como las acciones de tergiversación ya tienen más a su favor, que lo que comenzaron a aportar en su momento en favor de la humanidad. Y lo más triste, todas estas cosas malas hoy no le aportan nada al progreso, al desarrollo y en especial al ciudadano común que paradogicamente mucho cree en estos medios..Los medios de difusión masiva siempre han tenido en la práctica la mayor influencia sobre las mentes de los seres humanos, por eso no podemos descuidarnos. Debemos crear un poderoso ejército de informáticos encargados de hacer lo mismo que hace el enemigo. Modelar lo que consume el ser humano. Y más que todo y más poderoso, que destruye cualquier información. Condolidar un sistema sistema social contra el cual no sea posible ninguna mentira de las redes sociales, de periodistas independientes u otra cosa parecida.

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