El emigrado que nos desprecia

Tanto como Del Llano, también yo veo cómo por los medios o las redes sociales constantemente se pretende la desvalorización de los cubanos que vivimos en la Isla

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En la Florida vive más de un millón de cubanos y la inmensa mayoría mantiene relaciones cordiales con los suyos de acá. (Foto: Tomada de Internet)

He estado siguiendo la polémica en relación con un video de Eduardo del Llano, y veo que a muchos, del otro lado del estrecho, no les han caído bien sus palabras. Básicamente Del Llano dice a cierto grupo de compatriotas, por lo común muy críticos de la realidad cubana, que, ciertamente, tienen derecho a criticar porque nacieron en Cuba y tienen familiares aquí, pero como ahora viven en Estados Unidos y tienen ciudadanía estadounidense, también deberían criticar duramente hechos terribles que ocurren allá, cosa que raramente hacen.

Dice también que en Cuba ocurren hechos muy positivos o se realizan eventos de alta calidad artística, y jamás estos críticos tienen una frase de reconocimiento para ello. Tanto como Del Llano, también yo veo cómo por los medios o las redes sociales constantemente se pretende la desvalorización de los cubanos que vivimos en la Isla. Se nos trata de pobretones, desinformados, carneros… A nuestro alrededor se dibuja un entorno deprimente que no corresponde a la realidad, que la simplifica y caricaturiza.

En la Florida vive más de un millón de cubanos. La inmensa mayoría mantiene relaciones cordiales con los suyos de acá. Se esfuerzan en paliar carencias, por lo que solo estoy hablando para ese grupito de intolerantes, que a veces creen ser voceros de toda la emigración.

No soy psicólogo, pero pretender el desprestigio de los propios compatriotas, solo porque vivan en la isla, en mi opinión responde a ciertas carencias de la autoestima. Creo que de algún modo esas personas necesitan sentirse triunfadores, lucir un estatus superior en la vida; pero en verdad yo pienso que sería una sandez decir que se tiene altura comparándose con alguien a quien imaginariamente le cortas las piernas.

El caso es que suelo mirar los perfiles en Facebook de esas personas más agresivas y no veo que tengan muchos méritos que mostrar. Quiero decir, logros científicos, intelectuales, el reconocimiento y la admiración de su entorno. A veces, incluso, les tengo un poco de pena, porque siempre los veo prácticamente solos en sus fotos: cero eventos, cero reuniones de amigos; mucho cemento bonito a su alrededor, pero únicamente cuando ponen fotos desde Cuba se les ve en risueña compañía.

Estimado emigrado que nos desprecias, es injusto y éticamente muy reprobable que tú mancilles y menoscabes a los que suelen darte afecto: tus familiares, tus antiguos vecinos, los amigos de la infancia que se alegran de verte y seguramente desean que te vaya bien. Y también es injusto que solo veas el punto oscuro de la nación donde naciste, porque en ella también hay luz. En esos perfiles y fotos también veo la procedencia de esas personas, y muchas son originarias de campos o pequeños pueblos, y yo sé muy bien cuánto se dignificó la vida en estos lugares. Recuerdo muy bien cuando mi difunta madre debió doblar la espalda por varios días en la máquina de coser para reunir los 3 pesos que valía sacarme una martirizante muela.

En fin, este post me está saliendo demasiado largo para la prudencia de Facebook. Solo digo, por último, que hay dos palabras de raíz común, pero con significados diferentes: miseria y miserable. Cuando vives en la primera, puedes crecer. Dudo que esto se logre cuando invade la segunda.

(Tomado de su perfil en Facebook)

One comment

  1. Julio Aparicio MartÍnez

    Defender nuestro terruño es defender nuestra identidad, nuestros pricipios, nuestros valores, es defender la patria, por eso comparto las últimas palabras, de la miseria se sale con trabajo diiario, con cultura y con confianfianza al amor entre los seres humanos, el miserable no es humano, es nulo.

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