Encuentro con Fidel en una noche fría y lluviosa (+fotos)

Cuando parecía que ya no había espacio para más emociones que las vividas en la segunda mitad de diciembre de 1958, en Sancti Spíritus corrió el rumor de la inminente llegada de Fidel en caravana victoriosa desde Oriente

sancti spiritus, historia de cuba, caravana de la libertad, fidel castro, aniversario 61 del triunfo de la revolucion, revolucion cubana
Desde horas tempranas del 5 de enero de 1959 el pueblo comenzó a concentrarse en el parque Serafín Sánchez y vías accesorias.

Para poder columbrar en toda su repercusión e importancia a la Caravana de la Victoria, que encabezada por el entonces joven líder de la Revolución triunfante, Fidel Castro Ruz, llegó a Sancti Spíritus en la noche del 5 al 6 de enero de 1959, hay que situarse mentalmente en la jornada del 23 de diciembre de 1958, día de la liberación de la villa del Yayabo, y revivir en la memoria aquellos 13 días pletóricos de múltiples acontecimientos.

Ello resulta justamente así porque en el lógico caos originado en las horas postreras de la dictadura pronorteamericana de Fulgencio Batista, las autoridades constituidas fueron perdiendo progresivamente el control sobre los asuntos de gobierno y, como es lógico, el bando vencedor en representación de lo mejor del pueblo, aún no había tenido tiempo de organizar la administración emergente.  

Solo que ese impasse en que todo parecía —y estaba— parado de cabeza, era compensado por una emoción y exaltación infinitas. Por eso durante muchos días, aunque los alimentos escasearan y no hubiera apenas agua y electricidad, no disminuyó un ápice el alborozo y la excitación del pueblo.

El propio 23 de diciembre de 1958, unas 10 semanas después de haber sido internado en la cárcel de Sancti Spíritus por una trifulca a machetazos con un furibundo batistiano en Jatibonico, que lo atacó, Armando Jiménez, “Cholo”, fue liberado de su prisión política por los hombres del Movimiento 26 de Julio y del Directorio Revolucionario 13 de Marzo, que asaltaron ese recinto, y lo liberaron, confirmando los rumores que les llegaban a través de las visitas de familiares, acerca de la inmediata proximidad del triunfo.

Pasados 61 años, “Cholo” Jiménez se lamenta de que entre las 12 personas detenidas el día de septiembre del 58 en que fue apresado, varias de ellas fueron asesinadas y algunas jamás aparecieron. También deplora este hombre de 80 años trabajados, no haber estado en Sancti Spíritus del 5 al 6 de enero de 1959, cuando llegó la Caravana de la Libertad, pues lo enviaron a La Habana en los primeros días de ese mes como refuerzo a las tropas rebeldes presentes en la capital.

En entrevista con Escambray hace varios años, el ya fallecido José Ramón Polanco señaló que, en el lapso que medió entre el 23 de diciembre de 1958, fecha de la liberación de la localidad, y el 31 de diciembre, siempre estuvo en el ambiente la posibilidad de un bombardeo aéreo como represalia por parte de la dictadura, lo que se hizo casi certeza en la mañana del 29 de ese mes, durante el sepelio de los capitanes Ernesto Valdés Muñoz y Manolito Solano, caídos durante la lucha por la liberación de Trinidad, cuando dos aviones del régimen sobrevolaron el enorme cortejo fúnebre, y hasta dispararon sus ametralladoras por las proximidades. 

sancti spiritus, historia de cuba, caravana de la libertad, fidel castro, aniversario 61 del triunfo de la revolucion, revolucion cubana
De madrugada y en virtud de la larga y agotadora jornada, el joven líder de la Revolución ingiere un vaso de leche en la entonces Sociedad El Progreso.

RESPONSABILIDAD Y PRIVILEGIO

En realidad puede decirse que en un plazo de apenas dos semanas los espirituanos tuvieron tres magnas celebraciones que hicieron inigualables aquellos 15 días en la confluencia de los años 1958-1959, pues si inmenso había sido el jolgorio el 23 de diciembre con motivo de la liberación de la ciudad, no menos resultaron el del primero de enero de 1959 celebrando la caída de la dictadura, y el del 5-6 de enero, al recibir a la Caravana de la Libertad, encabezada por el ya mítico líder Fidel Castro Ruz.

Las nuevas autoridades hicieron lo indecible por poner orden en el caos provocado por la caída del régimen de Batista y el cambio de gobierno. La información de la proximidad de la Caravana creó desvelos adicionales, esta vez de seguridad, al flamante Ayuntamiento.

Entre las medidas adoptadas figuró poner en función de la protección del pequeño ejército serpeante a los milicianos del Movimiento 26 de Julio y el Directorio Revolucionario13 de Marzo, que bajo un mando unificado venían patrullando la ciudad prácticamente desde el día de su liberación, como atestiguó a este redactor hace unos años el luchador clandestino Elio Marín. Otra tarea perentoria fue elegir las vías de acceso a la villa, pues en los últimos días de la guerra, comandos rebeldes habían inutilizado o derribado los puentes sobre los ríos Zaza y Jatibonico en la Carretera Central, y se imponía buscar una ruta alternativa.

La solución apareció cuando alguien sugirió que la enorme Caravana, compuesta por unos 2 000 soldados rebeldes y guardias del antiguo ejército, a bordo de casi 200 vehículos —entre ellos tanques ligeros, tanquetas, camiones y yips militares—, se desviara hacia el oeste en El Majá, por un vial secundario hasta la carretera de El Jíbaro, en La Ferrolana, y enfilara hacia el norte para entrar a la urbe espirituana por el puente Balneario. 

sancti spiritus, historia de cuba, caravana de la libertad, fidel castro, aniversario 61 del triunfo de la revolucion, revolucion cubana
Al amanecer del 6 de enero la larga columna de cerca de 200 vehículos retornan la marcha hacia la capital, vía Tuinucú y Guayos.

UN ACONTECIMIENTO  LLAMADO FIDEL

No se tenían reportes de una estancia previa del Comandante en Jefe de la Revolución triunfante en Sancti Spíritus. Ahora, la noticia de su arribo inminente al frente de la Caravana de la Victoria, convertido en héroe nacional tras una guerra de liberación de 25 meses, aumentaba la expectación general, dando paso a todo tipo de sentimientos y emociones. 

Los orientales Alcibiades Aguilar Rondón y Oscar Alonso Cabrera, guerrilleros integrantes de la Caravana, se sintieron impresionados por aquel mar de pueblo y una especie de hechizo indescriptible que, tras un tiempo y diversas peripecias, los convertirían en espirituanos para siempre.

La gente había engalanado las calles, muchos cantaban himnos revolucionarios y las emisoras, unidas en una gran cadena, informaban paso a paso la cercanía inminente de la Caravana de la Libertad. El 5 de enero, pasadas las 8:00 p.m., la ciudad se colmaba con sus moradores y personas llegadas de todas partes que desafiaban la llovizna y el frío, llenando las avenidas, las plazas y principalmente el parque Serafín Sánchez, donde estaba prevista la llegada del líder.

Pasadas las diez de la noche se expandió el rumor de que la columna motorizada ya estaba aquí, y la multitud estalló en un clamor mientras las personas se movían de un lado a otro tratando de mejorar su ubicación a fin de ser testigos cercanos. De forma sorpresiva se bajaron de un auto Fidel y su Estado Mayor. El pueblo lo vitoreaba y agasajaba, mientras él se abría camino trabajosamente hacia la escalinata de la Sociedad El Progreso, hoy Biblioteca Provincial Rubén Martínez Villena.

A la 1:30 a.m., el Comandante en Jefe se dirigió al pueblo desde el balcón central del neoclásico edificio en la segunda planta y pronunció un emotivo discurso de agradecimiento: “Compatriotas. No podía ser para mí esta ciudad de Sancti Spíritus una ciudad más en nuestro recorrido… Con el triunfo de la Revolución —expresaría finalmente— se ha cerrado un largo proceso de humillación y se inicia la dignidad definitiva de la Patria”.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *