Fabián, soplos del nuevo día

Además de la ciencia, la calidad humana del personal médico del Hospital Pediátrico espirituano salvó la vida del niño Fabián Álvarez Yumar, quien sobrevivió a dos operaciones de pulmón poco frecuente

El doctor Frank Felipe Martín da seguimiento a la evolución de Fabián, acompañado por su padre, el también doctor Santos Álvarez Yero. (Foto: Arelys García).

De vuelta a casa, el pequeño de dos años Fabián Álvarez Yumar despabila los juguetes; caballos minúsculos vuelven a sus andadas y el zigzag de la bicicleta no cesa. Es bueno que el silencio en el hogar vuelva a romperse con sus travesuras.

Solo Alina Yumar Hernández y Santos Álvarez Yero, padres del niño, saben cuánto se disfruta este momento después de 55 días de batalla contra una neumonía necrotizante grave, que condujo a dos cirugías de pulmón.

La historia de salvación comenzó a solo siete días de la detección en Cuba, específicamente en Trinidad, de los tres primeros casos importados del nuevo coronavirus SARS-CoV-2 en turistas provenientes de Italia.

El 18 de marzo, en medio del sobresalto que vivía el país, Fabián, frágil como ala de mariposa, llegó a la Unidad de Cuidados Intensivos Progresivos del Hospital Pediátrico José Martí Pérez, de Sancti Spíritus.  

Una y otra prueba de rigor, incluida la PCR en tiempo real, corroboraron que no se trataba de la COVID-19; sin embargo, señala el avezado doctor Frank Felipe Martín, al frente del mencionado servicio, el paciente hizo complicaciones propias de esta enfermedad como el distrés respiratorio agudo.

Como terapéutica —explicó Felipe Martín— se aplicó el Surfacen, un medicamento de producción nacional que tuvo a esta unidad pediátrica como una de las pioneras en Cuba en el empleo exitoso de dicho fármaco.

Igualmente, se utilizó la ventilación mecánica en posición prona, es decir, el paciente bocabajo ventilado; ambas terapias están protocolizadas en el tratamiento de la COVID-19 y fueron efectivas en este caso, agregó el también especialista de segundo grado en Pediatría y en Medicina Intensiva y de Emergencias.

Alina Yumar, madre de Fabián reconoce la calidad profesional del equipo médico del Pediátrico. (Foto: Arelys García).

CON LAS MANOS DE MUCHOS

“Desde que el niño fue recibido en la Terapia, llevó una atención por millones”. Nacen del padre Santos Álvarez Yero estas palabras agradecidas, quizás porque, médico al fin, sabe en esencia lo que significa sobrevivir a un neumotórax recidivante que lo llevó a un colapso pulmonar.

“Fueron días muy difíciles en los que el niño se puso en muy malas condiciones, y fue, además de la ciencia, la calidad humana del personal de Terapia lo que lo salvó. Vimos trabajar en equipo a médicos, enfermeros, laboratoristas, técnicos en Radiología, a especialistas de los servicios de Cirugía, de Angiología, Neumología y a la dirección del Pediátrico. Y esa constancia no solo fue con nuestro hijo; lo hacen minuto a minuto con todos los pacientes que ingresan en esa sala.

“A él se le puso una gran cantidad de medicamentos de alto costo; no se escatimaron esfuerzos. Lo hecho con mi hijo es la mejor demostración de lo que vale una vida en este país y más la de un niño”.

Tal vez porque en días no vio a ningún profesional rendirse ante una gravedad y otra de Fabián, las confesiones de la madre Alina Yumar llegan con un tañido casi místico.

“En los momentos de desesperación, ellos estuvieron ahí para calmarnos; ante una nueva complicación nos decían: Vamos a seguir luchando. Escuchar eso frecuentemente hizo que resistiéramos 55 días de sufrimiento. Para una madre lo más sagrado es un hijo y ver tantos cuidados con él, tantas atenciones, eso no tiene forma alguna de pagarse”.

El pequeño de dos años Fabián Álvarez Yumar sobrevivió a dos operaciones de pulmón. (Foto: Arelys García).

LA SIEMBRA DE UN DÍA Y OTRO

A varias semanas del egreso, el pequeño Fabián asiste a las consultas de seguimiento protocolizadas en la Unidad de Cuidados Intensivos Progresivos del Pediátrico espirituano, hoy una de las de mejores resultados en Cuba.

Y es que los nexos con los niños egresados del servicio se vuelven ligaduras de por vida; tanto es así que el doctor Frank Felipe repasa en su computadora, repleta de imágenes, las miles de historias de salvación escritas en esta sala con más de 35 años de creada.

Estos trazos de vidas son —ciertamente— tan explícitos como las estadísticas que hoy exhibe la unidad: hasta el cierre de mayo, no se reportó ningún paciente fallecido y más de un centenar de menores con neumonía y bronconeumonías graves; además, accidentes y grandes cirugías fueron atendidos allí.

La mencionada terapia deviene referencia en Cuba en la aplicación del Surfacen, que, en diferentes etapas de ensayo clínico, ha sido utilizado con excelentes resultados en todos los enfermos con distrés respiratorio.

La experiencia espirituana de unificar los cuidados progresivos, intensivos e intermedios en un solo servicio, donde convergen la atención médica, de enfermería y de laboratorio, deviene hoy iniciativa para generalizar en otros hospitales del país. En esta siembra diaria de vidas no hay escena que disfrute más el doctor Frank Felipe Martín, con cerca de dos décadas al frente del equipo, que ver correr en su pequeña consulta al niño Fabián Álvarez Yumar, con una radiografía de tórax en la mano, que, por fortuna, es la última y confirma su buen estado de salud

3 comentarios

  1. El equipo de terapia intensiva del hospital Pediatrico de Sancti Spiritus es de excelencia, sus pequeños pacientes son sus hijos,siempre lo hemos sabido, pero en los 55 días que estuvo Fabián hospitalizado lo vivimos muy de cerca todos los que estuvimos constantemente al tanto de su salud como lo fuimos todo el personal del centro oftalmologico de Sancti Spiritus, colegas del Dr. Santos.
    El equipo de terapia del Pediatrico también forman parte merecida del premio Nobel de la Paz

  2. Dubalcain Benitez Ortega

    Digan lo que digan….La medicina cubana es lo máximo.Tenemos muchas carencias pero esos guerreros están ,luchando pir la vida de muchos cubanos y cubanas

  3. Miriam Gonzalez Oliva

    No tengo palabras para agradecer y admirar a el equipo de trabajo de la UCIP de mi amado Hospital pediarico Jose Marti de la provincia espirituana.Seguimos juntos luchando sin descanso por la vida de nuestros niños y adolescentes,spirituanos ,cubanos y del mundo,un abrazo inmenso Dra Miriam Gonazalez Oliva.

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