Armando Acosta Cordero: Hijo pródigo de Sancti Spíritus (+fotos)

Este 15 de noviembre hubiera arribado a los 100 años Armando Acosta Cordero, espirituano humilde devenido formidable luchador comunista comprometido con la defensa de los intereses de los obreros y campesinos en la jurisdicción de Sancti Spíritus y más allá.

Armando Acosta, junto al Che Guevara, en los días de la Campaña de Las Villas.
Armando Acosta, junto al Che Guevara, en los días de la Campaña de Las Villas.

Pocas personas cuentan con el don de comunicar sus ideas claramente y cautivar a un auditorio con verdades y elocuencia, con el entusiasmo contagioso y la capacidad para insuflar esperanzas, basado siempre en el ejemplo personal, en la valentía e integridad. Esas cualidades distinguían a Armando Acosta Cordero, el líder proletario y dirigente revolucionario que este 15 de noviembre hubiese arribado al centenario de su natalicio. 

Interrogado por este redactor sobre cómo se hizo revolucionario, Armando respondió: “Me hice revolucionario en las luchas obreras de las escogidas, donde trabajaba desde los seis o siete años, y después en la industria azucarera. No te olvides de que en las fábricas de tabaco y en las escogidas había un lector y que se leía el periódico y se leían novelas. Si en ese centro obrero había gente revolucionaria que prefiriera los materiales políticos y las novelas históricas, era verdaderamente una escuela para el aprendizaje.

“Y en ese ambiente de lucha de los obreros me voy formando yo. Mi origen sale de las dos industrias fundamentales, como era el caso de Jesús Menéndez. Él era escogedor de tabaco y además obrero azucarero”.

Tanto le ayudó al joven taguasquense el ambiente proletario de las escogidas, que pronto se hizo activista y promotor de las luchas sindicales ante los patronos, al punto de que, en 1938, cuando conoció a Jesús Menéndez Larrondo, por entonces secretario general de la Federación de Trabajadores de Las Villas, ya Armando, con solo 18 años cumplidos era el dirigente obrero de toda la región de Sancti Spíritus.

Para Armando conocer a Menéndez y trabajar bajo su magisterio constituyó un suceso excepcional: “Para mí Jesús Menéndez significó un ejemplo e influyó en todas mis ideas políticas”, diría el fogoso luchador muchos años después. “Yo lo recuerdo como uno de los líderes obreros más capaces y, yo diría, valientes. Él era un hombre muy humano, un hombre que en su trato personal era capaz de sentir los problemas que tú tuvieras y los de tus familiares”.

Todavía está por investigarse cómo con solo 14 años logró ser admitido como obrero de las escogidas allá en su natal Taguasco, y cómo pudo permanecer en ellas, siendo como era miembro de la juventud del Partido Unión Revolucionaria, que no era otro que el partido comunista con otro nombre, encabezado entonces por el reputado intelectual Juan Marinello. Luego, una semana antes de arribar a los 18 años, Acosta ingresa oficialmente en esa organización partidista.  

Esto es preciso destacarlo porque no tardaría en recrudecerse la lucha contra los regímenes del autenticismo encabezados por Ramón Grau San Martín y Carlos Prío Socarrás, verdaderos verdugos del movimiento obrero tras su fachada de democracia representativa, a tal punto que, bajo su férula ocurrieron los asesinatos de destacados líderes obreros y campesinos como Aracelio Iglesias, Sabino Pupo y el propio General de las cañas, Jesús Menéndez Larrondo, quien, entre otras, les había ganado a los patronos y a los seguidores de Grau las batallas por el diferencial azucarero.

Tanto en la etapa de los gobiernos auténticos como en las libradas después del golpe militar del 10 de marzo de 1952, orquestado por Fulgencio Batista, Armando Acosta se destaca en las batallas por los derechos de obreros y campesinos, y así lo tenemos luchando a brazo partido contra los desalojos campesinos en la zona norte de la antigua provincia de Las Villas, la campaña contra la introducción de la máquina torcedora de tabaco en Guayos y Cabaiguán (1951), junto a Faustino Calcines y Miguel Reyes, y en muchas otras, lo que le acarreó amenazas de muerte, atropellos y prisión.

MOMENTO DE CRUCIAL DEFINICIÓN   

Armando Acosta, al centro, con sus jefes de pelotones en los días de la liberación de Sancti Spíritus y Jatibonico.
Armando Acosta, al centro, con sus jefes de pelotones en los días de la liberación de Sancti Spíritus y Jatibonico.

Un momento en extremo trascendente en la vida de Armando —y en la del Partido Socialista Popular (PSP)— fue cuando, a inicios de 1958, él le propone a la dirección partidista la necesidad de incorporarse a la lucha armada contra Batista, en lo que también coincidían Félix Torres y otros cuadros en Las Villas, a lo que se oponía la dirección del Partido a ese nivel.

Esa dirección seguía la tradicional línea de la organización, la cual centraba su acción en la lucha política, cuando hacía tiempo que Cuba era un hervidero revolucionario con guerrillas que peleaban contra el régimen en Oriente y en Las Villas y donde las ciudades del país, entre ellas La Habana y Santa Clara, eran escenario de una activa brega clandestina. La insistencia de Armando en unirse a Fidel Castro en la magna empresa de la liberación nacional provocó la propuesta de separación de las filas del PSP.

Sobre ello aseguraba que había una gran discusión en torno al tema. En sus declaraciones apuntaba Acosta Cordero: “Cuando llegó el momento de decidir cuál opción elegir, si la lucha política o la insurreccional, yo planteé la insurreccional. Empuñar las armas contra el régimen. Ya yo tenía todo el bagaje de conocer la Sierra Maestra. Había habido una fuerte discusión dentro del Partido sobre cuál debía ser la línea a seguir”.

“Creo que por la posición de nuestro Partido retardando el apoyo a la lucha armada, estamos quedándonos atrás”, planteó textualmente, lo que originó una discusión fuerte. En concreto, a él lo separaron de la dirección del Partido en Las Villas y llegó a pensar en alzarse sin la autorización de sus superiores. En medio del debate le llevaron la propuesta de separación de las filas a Blas Roca Calderío, por entonces secretario general del PSP, pero este se opuso con firmeza alegando que en la Dirección Nacional había también compañeros que tenían la misma opinión.

Finalmente, el Partido abraza la posición insurreccional y Armando ocupa diferentes tareas, entre ellas la del apoyo a la Huelga del 9 de Abril, hasta que lo mandan a buscar de La Habana para darle nuevas instrucciones. La organización se vio obligada a pasar a la clandestinidad y Acosta Cordero subió a la Sierra Maestra, ya con un mandato oficial del PSP.

ENCUENTRO CON EL CHE

Cuando llega a la Sierra Maestra ya había allí militantes comunistas de Holguín, Ciego de Ávila y otros lugares, con un papel de enlace en el lomerío. Ellos lo llevaron a ver directamente al Che, con quien estableció prácticamente desde el primer instante una relación de mucha simpatía. “Las relaciones con él fueron muy fraternales, de amistad, de consideración y de un respeto tremendo”, expresó tiempo después.

La empatía entre aquellos compañeros de ideales surgió a primera vista y luego de valorar la personalidad de Armando, muy conocido por su activismo obrero y comunista en toda la provincia de Las Villas y su condición de candidato a representante a la Cámara por Sancti Spíritus y concejal del ayuntamiento local, el Che le propuso adoptar un nombre de guerra, a lo que Armando, inspirado en su abuela Erasma, adoptó el de Erasmo Rodríguez.   

Poco tiempo después, el argentino organiza su columna invasora No. 8 Ciro Redondo e incluye a Erasmo Rodríguez entre sus integrantes, quedando de manifiesto la utilidad de la previsión guevariana,pues Acosta hizo todo el trayecto desde la Sierra Maestra hasta Río Abajo sin que nadie supiera que él era comunista. Cuando se descubre su presencia entre las tropas del Che, los burgueses miembros del Movimiento 26 de Julio en la zona armaron un lío tremendo y exigieron que el argentino lo separara de sus filas, pero este se opuso de lleno y respondió dándole misiones más importantes.

Cuando el Che le asigna la misión de bajar al llano a emprender la liberación de pueblos e implantar las leyes revolucionarias en los territorios liberados al frente del Pelotón No. 6 de la Columna No. 8, el curtido combatiente sintió deseos de dar saltos de alegría. Con sus 46 guerrilleros iniciales liberó la zona al sur de Sancti Spíritus, incluidos Mapos, Guasimal, Paredes, Taguasco, hasta lograr con su pequeño contingente la liberación de la villa del Yayabo. Traer la libertad a Sancti Spíritus, que por entonces con sus 50 000 habitantes fue la mayor ciudad libre de Cuba, le reportó a Acosta los grados de comandante.

INCANSABLE ACCIONAR DESPUÉS DEL TRIUNFO

Hijo pródigo de su querida tierra espirituana, nunca estuvo por mucho tiempo ausente.
Hijo pródigo de su querida tierra espirituana, nunca estuvo por mucho tiempo ausente.

Acostumbrado a la lucha arriesgada y al trabajo diario, Armando Acosta Cordero —a quien el triunfo sorprendió mientras luchaba contra 400 guardias acorralados en el cuartel de Jatibonico— ocupó diferentes responsabilidades en el Ejército Rebelde, hasta ser designado al frente del contingente que construyó la Ciudad Escolar de Las Mercedes, en el este del país, por cuyos méritos acumulados fue nombrado primer secretario del Partido Unido de la Revolución Socialista de Cuba en la antigua provincia de Oriente.

  Dotado de un carisma especial y excelentes dotes comunicacionales, Armando, como lo llamaban sus coterráneos, devino ídolo para los espirituanos. Su desempeño y cualidades acumuladas lo llevaron a integrar las filas del Comité Central del Partido en distintos períodos, llegando a ser miembro suplente del Buró Político, diputado a la Asamblea Nacional del Poder Popular y coordinador nacional de los Comités de Defensa de la Revolución (CDR).

Como confesaría luego, una de sus mayores satisfacciones la conquistó al frente de los CDR. Su permanencia allí fue como un baño de pueblo cotidiano, pues se sentía como pez en el agua. Hijo pródigo de su querida tierra espirituana, nunca estuvo por mucho tiempo ausente. Siempre volvía a sus limpias raíces, con su verbo encendido como de barricada, a beber en las fuentes de su origen humilde el aliento incansable del obrero del campo, del azucarero, del pequeño colono, de la campiña y del veguerío atendido por expertas, incansables y callosas manos.

3 comentarios

  1. Muchas gracias, por ayudar a que el legado de mi Abuelo Armando llegue a las nuevas generaciones.

  2. Gracias por su hermoso artículo, recoge una historia poco narrada y que abarca su dedicación a la lucha por lo humildes.

  3. Excelente e inlustrativo articulo, D. Pastor Guzman.
    No recuerdo que nadie haya escrito sobre la expulsion del Partido Socialista Popular de Armando Acosta con motivo de su posicion sobre la conveniencia de apoyar la lucha armada de Fidel Castro.
    Esto no persigue deslegitimatr a nadie, simplemente poner las cosas en su sitio.
    Siempre has sido un incansable defensor del legado de Armando Acosta y esto te honrq, querido y respetado veterano del periodismo cubano.

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