Inhabilitación de Evo Morales, continuidad del golpe en Bolivia

Numerosas Personalidades y organizaciones consideran ilegal e injusta la decisión del Tribunal Supremo Electoral de Bolivia

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El TSE anunció la inhabilitación de la candidatura a senadores del expresidente Evo Morales y del excanciller Diego Pary. (Foto: Cubasí)

Numerosas personalidades y organizaciones se suman a las denuncias contra la inhabilitación del expresidente Evo Morales (2006-2019) para participar en las elecciones del 3 de mayo en Bolivia.

Los exgobernantes de Brasil Dilma Rouseff y de Ecuador Rafael Correa, la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América, y hasta el chileno y exsecretario de la Organización de Estados Americanos (OEA) Miguel Insulza, entre otros, consideran ilegal e injusta la decisión del Tribunal Supremo Electoral (TSE).

El pasado jueves, el TSE anunció la inhabilitación de la candidatura a senadores del expresidente Evo Morales y del excanciller Diego Pary, por no cumplir, supuestamente, con el requisito de la residencia permanente.

Críticos a esa decisión consideran que se trata de un eslabón más en la cadena del golpe de Estado en Bolivia que comenzó desde antes de las elecciones del 20 de octubre y se consumó el 10 de noviembre pasado con la renuncia de Evo, obligado por altos mandos militares.

De acuerdo con Héctor Bernardo, periodista, escritor y profesor universitario, ‘el camino que la derecha antidemocrática ha decidido recorrer en Bolivia replica los pasos recientemente transitados en Honduras: golpe, proscripción y fraude’.

En un artículo publicado en el diario argentino Contexto, Bernardo subraya que lo ocurrido en el escenario de la asonada golpista es como ‘si fuera una nueva versión de una vieja película’ en la cual solo cambian los protagonistas.

Considera que el burdo libreto es el mismo, fue escrito en Washington y tiene de trasfondo la Doctrina Monroe, la política neocolonial del imperio y la participación estelar de la OEA encabezada por su secretario general, Luis Almagro.

Todos esos elementos son parte de una parodia de democracia increíble, incluso para los sectores más reaccionarios ‘que buscan con desespero una mentira que les permita justificar su odio a los procesos populares’, subraya.

Advierte que el presidente del TSE, Salvador Romero, nombrado por la presidenta autoproclamada, Jeanine Áñez, no es garantía de transparencia como pregonó sino ‘la garantía del fraude articulado por la Agencia Central de Inteligencia (CIA)’ de Estados Unidos.

Recuerda que WikiLeaks expone en varios de sus cables revelados el estrecho vínculo de Romero con el Departamento de Estado norteamericano y con la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (conocida por sus siglas en inglés como Usaid).

De acuerdo con los cables filtrados, Salvador Romero tenía al menos desde 2008 un estrecho vínculo con funcionarios de la embajada norteamericana, precisa.

También era promocionado en charlas contra el gobierno de Evo Morales auspiciadas por la Usaid, organismo a través del cual servicios de inteligencia norteamericanos, (especialmente la CIA), canalizan fondos o ejecutan operaciones para desestabilizar los procesos populares o apoyar a sus títeres en el extranjero.

Asimismo, Romero impulsó una campaña contra el Movimiento al Socialismo (MAS) para tratar de influir en los siguientes referendums y en las elecciones presidenciales, añade.

Héctor Bernardo enfatiza que el presidente del TSE de Bolivia fue caracterizado como un ferviente militante contra la nueva Constitución Plurinacional que promovió Evo Morales.

Fue el propio Morales quien por aquella época señaló que la entonces Corte Nacional Electoral era un órgano subordinado a la embajada de Estados Unidos y Romero fue nombrado al frente de ese organismo en 2003 por el entonces presidente Carlos Mesa, uno de los responsables del golpe del 10 de noviembre.

Alertó que ‘Bolivia comenzó a recorrer el camino de Honduras, que en 2009 sufrió el golpe de Estado contra Manuel Zelaya, la imposición del gobierno de facto de Roberto Micheletti, la proscripción de Zelaya y los sucesivos fraudes (2014 y 2018) respaldados por la OEA que pusieron al frente del gobierno a un títere de la Casa Blanca: Juan Orlando Hernández’.

Asimismo, para el expresidente de Ecuador Rafael Correa (2007-2017) el golpe contra Evo y su inhabilitación forman parte de una segunda edición del Plan Cóndor en Latinomaérica.

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