La complicidad de una flauta

Ana Mauren Martínez Ramos es una niña yaguajayense que a través de la música regala su homenaje a los médicos que dentro y fuera de la isla combaten la COVID-19

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La niña interpreta cada noche la canción Valientes de Buena Fe. (Foto: Aliesky del Río)

Es una niña emprendedora. A pesar de sus apenas 12 años, no entiende de cruzar los brazos cuando una situación merece la atención de todos. Tanto es así que ahora, cuando la COVID-19 pone en alerta a todo un país, la yaguajayense Ana Mauren Martínez Ramos, estudiante de la Escuela Elemental de Arte Ernesto Lecuona de Sancti Spíritus, desafía este virus con los encantos de su flauta, ese instrumento que acaricia en cada ensayo, en cada presentación.

No lo deja reposar. Aprovecha cada instante y cada minuto para asumir un nuevo reto musical. Y basta mirarle a los ojos para saber cuánto la enorgullece tocar, sobre todo para su pueblo amado, ese que en no pocas ocasiones la tiene allí, dispuesta a participar en actos y celebraciones.

Mas, Ana Mauren vuelve a ser noticia en Yaguajay. Y es que tras la iniciativa de homenajear al personal del sector de la Salud que le hace frente a esta pandemia en Cuba, no se quedó fuera. La idea vino sola, emergió de esa mente intrépida que no deja de azuzar los buenos proyectos. Por ello, la primera vez que agasajó a los galenos de su isla lo hizo interpretando las notas de nuestro Himno Nacional, y cuentan quienes la escucharon que hizo llorar a la flauta de tanta emoción.

Pero, esto no le bastó. Después de haber escuchado y analizado la canción Valientes, de Buena Fe, descubrió las palabras exactas para prestigiar a quienes a diario quitan un pedazo de vida al coronavirus. Poco a poco se preparó y todos los días a las nueve de la noche, desde su casa, interpreta este tema, mientras la armonía se entreteje con los aplausos y juntos acarician el corazón no solo de los profesionales de la Salud, sino de todo aquel que los escucha.

“Esta canción de Buena Fe reconoce todo el trabajo de nuestros médicos que combaten la pandemia. Por eso decidí interpretarla. Además, invito a la población de mi municipio a quedarse en casa, a ser disciplinados con las medidas que se están orientando”, cuenta vía telefónica quien también posee el privilegio de tener seguidores en las redes sociales, espacios en los que muestra su homenaje.

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La pequeña regala también su aplauso a los médicos cubanos. (Foto: Aliesky del Río)

Y es que Ana Mauren, a través del lenguaje de su flauta, traduce ese estribillo que se ha vuelto viral en los últimos tiempos: ¿Qué estoy haciendo aquí?/ Amando a este país como a mí mismo/ No, ¡qué va!/ No hay heroísmo/ Vine a darle un beso al mundo y nada más. Se esmera en él, y cada día lo hace mejor. Su flauta tiembla, sus manos resisten el miedo y sus ojos se cierran mientras descifra cada frase de esta canción. Cuando termina siente tranquilidad porque sabe que lo ha hecho con el corazón, con ese que la instó a protagonizar esta iniciativa.

Mauren reconoce que no ha transitado este camino sola, la han ayudado los conocimientos adquiridos en la escuela Ernesto Lecuona, los consejos de sus padres, de los amigos y de seres humanos que la acompañan en cada paso de su especialidad. Sin embargo, imbuida por todos ellos, por quienes han estado pendientes, hace un ovillo con todo lo que sabe y crece. Crece despojada de la vanagloria y poseída por la humildad.

“Tanto en la parte docente como artística mis profesores me transmiten el humanismo, la solidaridad…”, manifiesta la pequeña.

El pasado primero de mayo interpretó La Internacional, ese tema alegórico al Día del Proletariado Mundial, el cual ensayó hasta el cansancio para regalárselo a todos los trabajadores de Cuba, esos que esta vez lo festejaron desde casa. Hasta cada una de las moradas yaguajayenses llevó esta canción, porque su magia es única, la de ella y la de su flauta.

Así, agasaja Ana Mauren Martínez Ramos a los médicos cubanos en tiempos de la COVID-19. Yaguajay siente orgullo de tenerla entre los suyos, de tenerla ahí, dispuesta a cantarle cada noche, a entregarle canciones, esas que emanan del cuerpo manso de una flauta.

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