La lección que dejó el Hogar de Ancianos de Santa Clara (+video)

El evento de transmisión local en un Hogar de Ancianos de Santa Clara deja enseñanzas que nunca deberán soslayarse

Con todo rigor se supervisa en Sancti Spíritus el cuidado a cada una de las personas resguardadas en dichas instituciones. (Foto: Jorge Alberto Rodríguez / Escambray)

Que en Cuba a las personas de la tercera edad se les protege de manera especial es una verdad archiconocida, incluso cuando no todos los cubanos procedemos en consonancia con ese precepto humanitario, que viene siendo apenas una manera tácita de retribuir la entrega y la experiencia de tantos años.

Por eso no es de extrañar que en cuanto el virus SARS CoV-2 comenzó a circular por la isla se emitieran indicaciones expresas para preservar, entre los grupos poblacionales más vulnerables, a los mayores de 60 años y a los niños. Todo se dispuso desde el comienzo mismo de las acciones para contener la propagación, desde la suspensión de las visitas de familiares a los hogares de ancianos e instituciones similares, hasta la realización de pesquisas a los abuelos varias veces al día, y en el caso de los trabajadores, siempre a su llegada al centro.

Según lo estipulado, si alguno de ellos, sea cual fuere su responsabilidad allí, presentara síntomas de una enfermedad respiratoria, no podría acceder a la institución y debería remitirse a su médico de familia para ser tratado convenientemente y, en caso de precisarse, ser también aislado para el debido seguimiento.

Pero no todo fluyó de acuerdo con lo dispuesto. Como parte de las pesquisas que por estos tiempos siguen a diario los rastros de los enfermos, ciertas pistas apuntaron hacia el Hogar de Ancianos No. 3 de la ciudad de Santa Clara, y en la información oficial de cierre del 15 de abril se daba cuenta de los primeros 17 casos positivos a la COVID-19 en esa institución.

El evento de trasmisión local más grande del país registrado hasta la fecha incluía recientemente a 57 personas del mencionado centro, 43 de ellos abuelos de los que allí se protegen, y los restantes 14, trabajadores vinculados directa o indirectamente con sus atenciones. No fue casualidad, sino resultado de la relación causa-efecto: en desatención de las indicaciones expresas para una emergencia sanitaria sin precedentes, un médico y una enfermera que luego resultarían positivos a la enfermedad continuaron asistiendo al trabajo, pese a que presentaban ya síntomas de un padecimiento de vías respiratorias.

¿Quién pasó por alto el rigor de la pesquisa en tales circunstancias? ¿Quién responderá por el daño colectivo derivado de tal negligencia? Más temprano que tarde se sabrá, y habrá medidas, indudablemente. Sin embargo, ya se registran al menos dos fallecidos entre los ancianos que contrajeron el virus, en tanto los demás cumplen sus tratamientos médicos y reciben todas las atenciones pertinentes en centros de salud de Santa Clara, donde algunos han presentado agravamiento de su cuadro clínico.

Mientras la comisión integrada por autoridades del Ministerio de Salud Pública concluye los estudios y expone conclusiones sobre el lamentable suceso, se incrementan e intensifican las medidas para fortalecer el control epidemiológico en hogares de ancianos del país y otros establecimientos similares, como casas de abuelos, centros psicopedagógicos y hospitales psiquiátricos.

De acuerdo con lo informado por la Sección de Adulto Mayor, Asistencia Social, Salud Mental y Discapacidad en la Dirección Provincial de Salud de Sancti Spíritus, aquí desde antes se vela por la observancia de todas las precauciones. Ya que en situaciones excepcionales como esta, según ha quedado demostrado, todo cuidado es poco, se controla lo máximo y también lo aparentemente mínimo: el lavado exhaustivo y frecuente de las manos, la desinfección antes de la entrada a los locales, el uso del nasobuco tanto por los abuelos como por el personal que vela por todos ellos.

Con todo rigor se supervisa también, según asegura la propia fuente, el cuidado a cada una de las personas resguardadas en dichas instituciones, así como el cumplimiento de las pesquisas diarias al personal que entra y sale, para que ni una tos pase inadvertida, ni algún otro síntoma menos perceptible deje de ser declarado al llegar.

Paralelamente ha tenido lugar la recapacitación del personal encargado de atender a este importante segmento poblacional, que incluye en las 20 instituciones con que cuenta la provincia, a más de mil personas de la tercera edad. Un elemento de particular importancia en toda esta labor preventiva ha sido el suministro a todos ellos, pacientes y trabajadores, de fármacos que elevan la capacidad inmunológica del organismo.

 Fueron los abuelos cuya atención corre a cargo del Estado cubano quienes primero recibieron en el país las gotas de Prevengho-Vir, un producto homeopático que se administra en una dosis diaria durante tres días consecutivos, y que tiene un refuerzo posterior, al cabo de una semana. Serán justamente ellos los que próximamente se estrenarán en el uso de la Biomodulina T, renglón también cubano en forma de inyección que se aplicará en dos dosis semanales durante seis semanas seguidas.

No era preciso que sucediera algo extraordinario para convencernos de la necesidad de extremar la cautela en todo lo concerniente a nuestros abuelos, esos hombres y mujeres sobre cuyos hombros ha descansado el mayor esfuerzo para que nuestros hijos y nosotros estemos hoy en el lugar donde estamos. Si por azar hubiéramos precisado de algo así, un Hogar de Ancianos en Santa Clara se encargó ya de ofrecer la lección.

11 comentarios

  1. Pero el problema vs más allá del Covid 19 pues al escuchar a los médicos del Hospital Militar dónde fueron trasladados los ancianos enfermos y positivos presentaban problemas nutricionales, estaban bajos en volumen es decir les faltaba hidratación y algunos con problemas en la piel. Quiere decir que existía falta de cuidado. Me duele tanto porque si cada trabajador de ese hogar hiciera el 50%de su trabajo eso no hubiera pasado. Ahora en el nuevo hogar todos están bien atendidos, les han reforzado la alimentación pero perdimos 2 y hay más que siguen malitos. Gracias a esos médicos que ahora los cuidan Ellos tienen el decoro que a muchos les falta, en especial el DrC Carlos Hidalgo

    • Es muy triste y preocupante lo que usted cuenta, no es lo mismo suponer que saber, y por ahí se escuchan muchas cosas. Ojalá que se descubran todas las irregularidades que pueda haber en nuestros hogares de ancianos, porque se crearon para atender bien a esos abuelos y no para que estén en situación de riesgo porque alguien, por ejemplo, no les suministre los alimentos y los líquidos establecidos y destinados a ellos. Gracias por contar.

  2. PARA MI EL MEJOR PERIÓDICO: ESCAMBRAY SIEMPRE CON LAS NOTICIAS COMO SON. AL RESPECTO DEL INCIDENTE EN EL HOGAR DE ANCIANOS NO DEJAN LUGAR A DUDAS SOBRE LAS NEGLIGENCIAS, ETC QUE HACEN QUE LAS COSAS SUCEDAN PARA DESPUES CORREGIRLAS. TRISTE TENER UN FAMILIAR A QUIEN SE HA CONFIADO SU ATENCIÓN Y CUIDADO Y ENTERARSE QUE SE HAN VIOLADO LAS NORMAS QUE PODÍAN MANTENERLOS A SALVO. AHORA VAN A ARREGLARLO TODO QUÉ BUENO POR LOS ANCIANOS Y POR SUS TRABAJADORES.

  3. Manuel Eduardo Polanco Pérez

    Confío plenamente en el trabajo que se está realizando en los laboratorios para detectar los casos positivos; pero quiero dejar sentado que tengo una gran PREOCUPACIÓN y es que cada día salen las mismas cantidades de casos positivos, o sea entre 50 y 60 y eso llama mucho la atención.
    ¿Cuba tiene la capacidad de laboratorio suficiente para el trabajo con esta epidemia?

    • Hoy salieron 32. No es la misma cantidad.

      • Manuel Eduardo Polanco Pérez

        Me refiero a cantidades casi iguales, muy bajas, no digo que todos los días sean las mismas.
        Mi preocupación en si es la cantidad de personas asintomaticas que pueden estar en la calle diseminando la enfermedad

  4. Pienso que por ser algo nuevo no lo penssron y siguieron trabajando. La leccion es que los medicos en este caso de pandemia deben quedarse trancados con los viejitos y tener una rotacion igual que los medicos que no salen porque al final ellos queriendo o no van de un lado a otro se mueven y con ellos el virus

    • Yesenia Echegaray

      Y debe garantizarle a esos medicos que se queden “trancados” viveres para su familia sin que gtengas que hacer colas. Es tan fACIL aplicarles medidas drasticas a otos y no aplicarselas a si mismo. Muchos viejos estan todavia en la calle ttratando de comprar algo de comer, principalmete en La Habana, supuestamente le tedrian que garaltizar suministros en sus casas pero es obvio que el gobierno quizas tenga voluntad de hacerlo pero no los RESURSOs.

  5. Ya al médico y la enfermera los quieren crucificar. Cómo demostrar que fueron ellos los que provocaron la transmisión? Y no que son simplemente víctimas del contagio. En estos casos siempre hay que buscar un culpable y ya los tienen.
    Seguro pensaron que era un catarro común al no tener contacto con sospechosos. Debieron dejar de trabajar pero muy bien si no tienen otra fuente haberlo adquirido hay mismo.

    • no entiendo como fue posible que ocurriera esa brecha en el sistema. dos personas que fueron positivas a la prueba y que no fueron inmediatamente aislados y hospitalizados.. hay responsabilidad no sólo de esas dos personas sino de otras q debieron ocuparse de romper la cadena de contactos, más bien de contagios.. sobre todo para un sector tan vulnerable como el residente en un hogares ancianos.. me perdonan pero no lo puedo entender..

    • Buenas todas las críticas. El trabajo y la conciencia humana no son impolutos, carentes de errores. No creo que el médico y la enfermera fueron “escogidos” como chivos expiatorios. Los cubanos estamos acostumbrados a trabajar con “gripe” o “catarro” y quien no lo hace es visto como “flojo”. Covid-19, es otra cosa, nueva, desconocida total y parcialmente, incluso hasta hoy mismo. Probablemente sintieron que su “catarrito” no era suficiente para faltar al cumplimiento de su deber y ahí erraron. No se puede ser implacable, nadie es infalible siempre. Los humanos no somos máquinas. No es que estén libres de culpa y reponsabilidad ellos y quienes lo permitieron, máxime cuando ha costado vidas humanas. Más negligentes son quienes violan día a día normas, incumplen protocolos, conviven con el fraude, el desvío, la desatención, la malversación. Especialmente si lo hacen de mala fe. Por todo ello, el símbolo de la justicia es una balanza.

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