La Sierpe frente a la COVID-19: del susto a la vigilia

En el sureño municipio de Sancti Spíritus se consolidan las acciones para detectar síntomas respiratorios en la población. La capacitación para proteger al personal de la Salud también constituye una regla diaria

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En el policlínico de La Sierpe se extreman las medidas de bioseguridad en la consulta creada para atender las infecciones respiratorias agudas. (Foto: Yanela Pérez/ Escambray)

Luis Enrique Remedios Carbonell vive en La Sierpe y cuando a inicios de marzo la presencia de la COVID-19 trastocó la cotidianidad de ese municipio, el especialista en Medicina General Integral (MGI) rotaba como médico de reserva por varias comunidades. Bastó aquel efímero saludo del 13 de marzo que había durado un minuto para convertirse en la primera persona que llegó a la escuela Nestor Leonelo Carbonell, devenida centro de aislamiento; sin embargo, el sobresalto que sintió el joven galeno no fue por el riesgo de su propia salud.

“Pensé primero en los pacientes que atendí después del contacto, es decir, embarazadas, niños, y mandé a que revisaran la hoja de cargo por si yo resultaba positivo hicieran el control de foco”.

Apartado del esteto durante varios días, y luego de su examen, finalmente negativo, Luis Enrique describe el esfuerzo colectivo: los pases de visitas se realizan cada ocho horas por médicos y enfermeros, los alimentos apetecibles, la protección extrema del personal que entra y sale….

“Aproximadamente, 12 horas demoró para que todo funcionara como un reloj. La Directora de Salud me llamaba para saber cómo funcionaba el centro. Con la urgencia que se prepararon el transporte, los medios de protección, la fumigación de las casas de los contactos, eso fue una revolución aquí en La Sierpe”. 

AL PIE DE LAS MEDIDAS

El nuevo coronavirus SARS-CoV-2 movilizó el sureño municipio; el susto devino vigilia permanente y organización minuciosa por parte del personal del Ministerio de Salud Pública de la localidad, pero también de las organizaciones de masas como la Federación de Mujeres Cubanas, los Comités de Defensa de la Revolución, los delegados de circunscripción, todos asumen que pese a las complejas circunstancias su misión es contribuir al bienestar de los demás.

“La consulta para las infecciones respiratorias agudas (IRA) tiene tres turnos que cubre las 24 horas del día, compuestos por un médico, una enfermera y una auxiliar de limpieza; adoptamos las medidas de contención en las puertas del policlínico y los consultorios médicos con soluciones desinfectantes; se reorganizó el horario para los trabajadores, pero no se ha paralizado ningún servicio”, explica a Escambray Lídice Ibarra Rodríguez, directora de Salud en La Sierpe.   

La conformación en el territorio del equipo de respuesta rápida, integrado por clínico o pediatra, epidemiólogo, licenciado en salud ambiental y un operario de vector constituye una pieza clave para enfrentar la propagación de la pandemia como refiere Ybelys Ulloa Pardo, epidemióloga.  

“Nos preparamos mediante un sistema continuo de capacitación del personal del sector de la Salud y de los Organismos de la Administración central del Estado”, precisa la especialista.

Tanto peligro rodea a la enfermedad de la COVID-19 que la instrucción acerca de las medidas de bioseguridad abarca desde la toma de muestra para los exámenes hasta el tratamiento de desechos sólidos en las dos instituciones, al decir de Ulloa, porque proteger el personal de la Salud también ha sido pauta inviolable.       

Sobre el empuje que representa la aplicación electrónica para la autopesquisa, Ulloa Pardo asevera: “Tenemos MGI que atienden los resultados del pesquisador virtual. Si las personas tienen teléfono fijo se les llama por esa vía, si no, se visita en su casa para comprobar la veracidad de los síntomas”.

HALLAR SÍNTOMAS Y ALIVIAR TEMORES

Por el costado del policlínico Rosa Elena Simeón se accede a la consulta de IRA, donde Rebeca Rodríguez Beltrán, licenciada en Enfermería no está ejerciendo su cargo de jefa de la sala de hospitalización, porque asiste al MGI Yoan Marichal. En tiempos del nuevo coronavirus, compartir una duda y muchas responsabilidades constituyen vacunas preventivas en el sur espirituano.

“Aquí se realiza la clasificación de las enfermedades respiratorias, realizamos rayos X de tórax, leucograma; si una persona resulta sospechosa se remite al Sistema Integrado de Urgencias Médicas”, afirma Rebeca.     

Recorrer el policlínico permite el encuentro con Daniel Enrique, Lauren y Cristina quienes les “toman la temperatura” a las decenas de edificios que componen el paisaje del terruño, famoso por sus tierras fértiles para el arroz, mas, el diálogo con los jóvenes que tocan las puertas para realizar las pesquisas en apartamentos y casas, demuestra también la valía y madurez de esta generación.

Por su parte, Mayelín Pérez Gómez, metodóloga de posgrado, acopia con celo el parte diario de las pesquisas protagonizadas por 50 estudiantes dispersos en todos los consejos populares y en el iluminado y fresco salón donde radica su puesto de mando también se auxilia del teléfono para recibir la información que envía cada jornada a la Universidad de Ciencias Médicas.

La carta escrita por Yeinier Areas Gerache, egresado del centro de aislamiento junto a otros miembros de su familia, gratifica el desvelo de tantos hombres y mujeres en La Sierpe: “Gracias al abnegado personal que aquí labora que deja a un lado el miedo al contagio cuando de solidaridad se trata, es en estos momentos difíciles en los que se refleja el verdadero espíritu del cubano, solo nos queda decir gracias, muchas gracias, estos días hubiesen sido muy difíciles sin la atención esmerada y la tranquilidad que siempre nos profesaron”.   

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