Los consejos de una pionera espirituana

Daniela Bacallao Cruz resultó ganadora del concurso nacional Quédate en casa, quédate en igualdad, con un producto audiovisual breve, pero muy útil

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Con tan solo 11 años, Daniela concibió un producto audiovisual breve, fresco y de suma utilidad. (Foto: Vicente Brito/ Escambray)

“Yo supe de la convocatoria porque en mi casa se recibe el periódico. Me enteré por Juventud Rebelde y decidí, con ayuda de mi familia, participar en el concurso”.

Acompaña esas palabras con movimientos de sus ojos almendrados, que traslucen bonanza. Inquirida por Escambray y medio oculta tras el nasobuco que lleva su nombre, Daniela Bacallao Cruz cuenta la historia del premio que la hizo conocida en todo el país, a propósito de la campaña para prevenir y evitar la propagación del virus SARS CoV-2.

Es alumna de quinto grado de la escuela Julio Antonio Mella, de la ciudad de Sancti Spíritus, y su nombre reza en la lista de ganadores del concurso Quédate en casa, quédate en igualdad, que meses atrás anunciaran, de conjunto, la Unidad de Promoción de Salud del Ministerio de Salud Pública, la Federación de Mujeres Cubanas y el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).

“Yo quería hacer un audiovisual. Había creado ya un video para Centrovisión, el canal espirituano, y cuando mi tío me dijo que podía utilizar ese decidí enviarlo”. Se aprendió de memoria los mensajes que grabó, sentada en la sala de su casa, y al término de los cuales se le ve colocarse la mascarilla, que durante todo el tiempo sostuvo entre sus manos.

Ahora comparte con el equipo del medio de prensa el texto, de corte profiláctico, y en el video puede vérsele muy desenvuelta, de buen ánimo y con verbo convincente. Se presenta como promotora de salud de su escuela y conmina, desde el primer momento hasta el último, a quedarse en casa. “Si van a salir, colóquense el nasobuco correctamente, cumplan con las medidas de higiene orientadas, y a los estudiantes, que vean y ejerciten las teleclases”, decía en aquel momento, cuando el curso aún seguía detenido.

En la segunda mitad de agosto se hicieron públicos los resultados de la competición y su alegría fue grande al leer su nombre en el propio periódico Juventud Rebelde. “Yo nunca pensé que podía ganar, porque como había más personas, incluso mayores, de más edad que yo…”, dice con la franqueza a flor de labios. El certamen admitía trabajos en las categorías de Dibujo, Fotografía, Audiovisuales e Historias de Vida. Menores de edad en esa relación, solo ella y otra niña habanera.

Ahora que hay un rebrote de COVID-19 en Cuba, Daniela insiste en que cumplir las medidas sanitarias que se orientan y se divulgan por los medios de difusión masiva resulta de suma importancia. “El contagio puede ser muy peligroso, ya que, como se puede ver, está causando muertes en todo el mundo, en nuestro país y en nuestra provincia”, reflexiona.

Y de nuevo aconseja lo que ya todo el mundo sabe, pero no todos hacen, ahora desde su propio centro de estudios, al que regresó ansiosa del reencuentro con sus amigos y su maestra. “Tuve miedo cuando comenzó todo y pasaban tantas cosas muy rápidamente. Ya después mi mamá me ayudó a tener confianza y me dijo que para evitar el coronavirus cumpliera con las medidas. Desde entonces así lo hago”, comenta, con la serenidad reflejada en el rostro.

Asegura que el regreso a clases fue muy exitoso, “a pesar del nasobuco y de que ahora tenemos que estar separados”. La sonrisa con que cierra la frase no la vemos completa, pero es posible disfrutarla en el audiovisual ganador, que ojalá Centrovisión o algún otro canal cubano transmitan nuevamente uno de estos días.

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