Managuaco se sacude de la improductividad (+ fotos)

Desde la estructura de una Empresa Agropecuaria y sin relegar su vertiente ganadera, la entidad gestiona el desarrollo de nuevos frentes productivos afincada en la ciencia y la dignificación laboral

La entidad ha recuperado 16 de las 52 vaquerías típicas que tuvo al fundarse hace más de cuatro décadas. (Fotos: José Luis Camellón Álvarez / Escambray)
La entidad ha recuperado 16 de las 52 vaquerías típicas que tuvo al fundarse hace más de cuatro décadas. (Fotos: José Luis Camellón Álvarez / Escambray)

Managuaco se sacude de la improductividad que durante mucho tiempo achicó el universo de un emporio ganadero que décadas atrás vivió el esplendor lechero atado a la importación de piensos y fertilizantes; ahora, sin barcos en el horizonte, levanta y acuartona potreros, rescata vaquerías, apuesta a la ganadería menor, surca los cultivos varios y navega por medios propios para procurar la alimentación de los rebaños sobre la base de convertir los potreros en su mejor almacén.

Tal vez hoy la mayor importación de la Empresa Agropecuaria Managuaco es de conocimientos, a fin de impulsar una diversificación que, sin relegar la vertiente ganadera, dibuja el rescate persigue recuperación y desarrollo, sobre la base de la integración de la ciencia y la producción, la gestión exportadora y la dignificación del hombre, el recurso más seguro.

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Si algo no ha cambiado en esos potreros es que allí no amanece cuando sale el sol; para muchos hombres y mujeres el despertar sigue atado al ordeño de cada madrugada; pero de un tiempo para acá la brújula laboral traza un rumbo que Erit Manuel Lezcano Reyes, director general de la entidad, define de manera peculiar: “Aquí la gente quiere este lugar, lo que falta es que reconozcan a Managuaco como el proyecto de vida”.

LA RUTA GANADERA

Tener en el potrero la comida animal, el reto mayor.
Tener en el potrero la comida animal, el reto mayor.

Managuaco mantiene la producción de leche y el desarrollo de la raza Siboney de Cuba en el centro de su gestión, aun dentro del nuevo perfil agropecuario asignado a la entidad, que supone destinar áreas para la siembra de plantas proteicas, de cultivos varios dirigidos al programa de autoabastecimiento local y de la  ciudad de Sancti Spíritus y en función de crear módulos pecuarios.

Si bien las entregas de leche en los últimos tiempos no llegan ni a la mitad de aquellas históricas producciones de 12 millones de litros, que eran a base de piensos importados, la alimentación de los vacunos en las condiciones actuales se convierte en el desafío de todos los días, porque no solo faltan recursos y fuerza de trabajo, sino que también Managuaco tiene que lidiar con que es una empresa en secano, de ahí que el acuartonamiento de los potreros con cercas eléctricas y la siembra de plantas proteicas y caña resultan alternativas obligadas.

Al decir de Erit Lezcano, aunque ya no es aquella empresa pecuaria pura siempre dentro de la diversificación pesará más la ganadería, y acota que avanzan en el rescate de la infraestructura típica, sobre la base de que el trabajador participe en el desarrollo integral de la empresa, “que además de su salario tenga la garantía de la alimentación y después de ordeñar la vaca apoye en otra actividad productiva si hace falta”, expresó.

El rescate ganadero replanteado no será al ciento por ciento igual al de aquellos años de barcos de piensos y abonos, aseguró el directivo. “Hoy en Dos Ríos, en todo Managuaco logramos un promedio de más de 6 litros de leche por vaca, ¿ese sería el propósito?, no; tenemos un fin genético en Dos Ríos que puede producir por encima de los 12 litros y no vamos a creer que sea solo con pienso; debemos afincarnos en tecnologías como el acuartonamiento, una buena rotación de los animales, la mejora de pastos, un buen seguimiento de la masa, la reproducción y buscar más eficacia en la ganadería que está al alcance de Cuba”, señaló.

Para Víctor Sosa Valdivia, director de la Unidad Empresarial de Base (UEB) Genética Dos Ríos —la cuna lechera y de la raza Siboney—, la salvación del ganado en medio de la prolongada sequía fue aprovechar áreas de caña de demolición que estaban hasta a 50 kilómetros de allí. “De noviembre a marzo, más que producir leche, hicimos una ganadería de subsistencia, por eso no queda otra alternativa que tener la comida en el potrero”, resaltó.

Se trata de atemperar la ganadería a una realidad que Mario Cabrera Torres, especialista en actividades pecuarias y veterinarias de la zona Sabanilla, recita cada día al pie de las vaquerías: “La ganadería de décadas atrás dependía mucho de lo exterior, de que el Estado alimentara a los trabajadores; ahora tenemos que preocuparnos por la comida de la vaca, por la comida de nosotros y producir leche para obtener un salario, de afuera solo esperaremos que llegue la lluvia; ese es el concepto ganadero de Managuaco”.

EL ENCARGO DE LA COMIDA

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Managuaco demuestra potencialidades en los cultivos varios.

En Managuaco aterrizó la diversificación productiva y, sin perder los perfiles laborales propios de la rama, a los trabajadores se les plantó delante el multioficio; ni el más encumbrado de los vaqueros puede vivir solo de la teta de la vaca; el vínculo con la agricultura se volvió una práctica necesaria y cotidiana.

Leanni Fleites Rodríguez, directora de Desarrollo y Negocios, a la hora de explicar la trascendencia que adquirió la producción de alimentos precisó que se definieron áreas e identificó cuál era el mejor suelo para sembrar el plátano, la yuca, el boniato o el maíz.

“No es sembrar por sembrar, antes en Managuaco se plantaban los cultivos varios en la tierra excedente que le quedaba a la ganadería, ahora se buscan áreas que de verdad tengan potencial, además se organizó una estructura especifica para evitar la competencia entre las actividades; en poco tiempo y en condiciones de secano la vida demuestra que aquí se puede producir comida”, acotó.

Aunque varias veces la movilización de estudiantes y trabadores desde Sancti Spíritus ha empujado la siembra y atención a las plantaciones, sobre los propios trabajadores de la empresa descansa en buena medida la sostenibilidad del programa agrícola.

Por eso a nadie asombra que el joven de 22 años Pablo Enrique Camacho González, analista principal en la entidad, cambie varias veces en el mes la tecnología informática por la guataca: “Vengo cada vez que me convocan, soy del campo y casi lo raro en mí es estar al lado de la computadora”; algo habitual también es ver a la ingeniera agrónoma Gisell Hernández Torres, especialista del Departamento de la Tierra, compartiendo surco con la secretaria del director general; o encontrarse a Juan Carlos Pérez Méndez, al frente de la UEB Comercializadora, como un obrero más guataqueando la malanga.

“Hemos creado un programa de desarrollo del ganado menor a partir de la creación de cinco módulos pecuarios, aunque todavía separados del potencial —detalló Leanni Fleites—. Esta criaza no anda a ciegas, se asienta sobre las necesidades de estructura, de agua y de alimentación, con vistas a responder al encargo alimentario de aportar 5 kilogramos de carne al universo poblacional atendido por la entidad en el esquema del autoabastecimiento municipal”.

Se persigue desarrollar los módulos pecuarios bajo el principio de conformar la masa y proteger la reproducción.
Se persigue desarrollar los módulos pecuarios bajo el principio de conformar la masa y proteger la reproducción.

Aun jubilada, Nancy Hernández Hernández no logra separarse de los ovinos. “Crié carneros por 26 años y te digo que si se les crean las condiciones de estancia y de alimentación puede ser una gran alternativa de producción de carne; claro, hay que dedicarles tiempo y ser riguroso tanto en la rotación por los cuartones como en el manejo de la reproducción”.

“En su visita a Managuaco en enero pasado el Presidente Miguel Díaz-Canel nos pidió rescatar la actividad ganadera y productiva   —subrayó Erit Lezcano—; eso requerirá un nivel de recursos y lleva tiempo, pero lo que más se necesita es transformar la mente de las personas, porque hay lugares donde hemos tenido el recurso y el tiempo, y no avanzamos”.

“El Presidente pidió —dijo— rescatar cada instalación que impulsó aquí Fidel en función del desarrollo ganadero, recuperar las vaquerías, sustentar la alimentación en los potreros; si un lugar reúne condiciones y potencialidades para desarrollar una empresa productiva es Managuaco, porque tenemos lo más valioso: el capital humano”.

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