Nadie piense que las horas de la Revolución están contadas

Moisés Rodríguez Quesada, el agente Vladimir de la Seguridad del Estado, asegura que la intromisión del encargado de negocios de la Embajada de Estados Unidos en La Habana, Timothy Zúñiga-Brown, es de larga data

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Moisés Rodríguez sostiene que el gobierno de Estados Unidos no ha descansado en su objetivo de barrer la Revolución cubana. (Foto: Ismael Francisco)

Moisés Rodríguez Quesada está curado de espanto. Al agente Vladimir para los Órganos de la Seguridad del Estado no le extrañó ver, por la Televisión Cubana, al Encargado de Negocios de la Embajada de Estados Unidos en La Habana, Timothy Zúñiga-Brown, merodeando por el barrio de San Isidro, con una naturalidad también pasmosa, para luego dirigirse a Damas No. 955.

En noviembre, más de una vez Zúñiga-Brown parqueó el carro de la sede diplomática en esa barriada habanera para ir al encuentro de los integrantes del llamado Movimiento San Isidro, no con el fin de incorporarse a la supuesta huelga de hambre y de sed de los congregados allí; a fin de cuentas, su solidaridad —la del gobierno que representa— hacia los protagonistas de aquella provocación política contra Cuba no había por qué llevarla a ese extremo.

VIEJO CONOCIDO

Zúñiga-Brown es un viejo conocido para Moisés Rodríguez. Hasta la vivienda donde residía el agente encubierto en Boyeros, llegó en 1999 el entonces oficial político de la Sección de Intereses de Estados Unidos (SINA) en la capital cubana. Era mediodía, recuerda el hoy jefe del Departamento de Comunicación Institucional de la Aduana de Cuba.

¿Para qué fue a verlo a usted?

“Para llevarme mi pasaporte visado; fue también en un automóvil de la SINA. Antes, el propio Timothy me había dicho: ‘Tú has trabajado mucho. ¿Por qué no vas a Estados Unidos a descansar un poco?’. Él me dio como estímulo una beca para un curso en Costa Rica en el Instituto Interamericano de Derechos Humanos, y de ahí fui a Miami, Florida”.

Moisés Rodríguez exhibía un fértil currículo como “contrarrevolucionario”, que databa de 1980. Llegó a convertirse en el vicepresidente de la denominada Comisión Cubana de Derechos Humanos y Reconciliación (CCDHRN), surgida en 1987 bajo la cobija de la SINA y presidida por Elizardo Sánchez Santa Cruz-Pacheco (el Camaján), en cuya casa el agente Vladimir vivió durante una década.

En innumerables oportunidades, usted tuvo de frente a Zúñiga-Brown, oficial político de la SINA de 1997 a 1999. ¿Por qué se interesaba este funcionario en los contactos?

“Este funcionario se interesó por informaciones clasificadas del gobierno cubano; por todo lo relacionado con la posible elección de Chávez en Venezuela en el año 1998 (comicios presidenciales del 6 de diciembre, ganados por el amigo de Cuba); temas complejos referidos a nuestro Comandante en Jefe. Eso te da la medida de que las funciones de esta persona no eran diplomáticas como tal y que, claro, cumplía las orientaciones de su gobierno”.

Usted ha señalado que otro de los objetivos de Zúñiga-Brown consistía en intentar detener la estampida de los contrarrevolucionarios, que se produjo por medio del Programa de Admisión de Refugiados.

“Hay algo que no se puede separar de los mal llamados activistas, de todas estas personas que participan en acciones contra Cuba: una es el dinero y la otra, la posibilidad de viajar. Con el plan de refugiados a los norteamericanos se les trancó el dominó. Era una agencia de viajes totalmente manipulada por ellos, con quienes trabajé en J y Malecón.

“Los grupúsculos contrarrevolucionarios informaban acciones que nunca realizaban. Era una serie de mentiras, de expedientes falsos. Los norteamericanos trataron de desestimular, de alargar las salidas de estas personas para ver cuánto más tiempo podían tenerlas en Cuba; inclusive, las chantajeaban: ‘No te puedes ir ahora, tienes que aguantar un poco más’. El plan de refugiados se convirtió en un bumerán para ellos, porque se evidenció uno de los objetivos de estos personajes: irse de Cuba.

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Zúñiga-Brown funge como Encargado de Negocios en Cuba desde el 31 de julio del 2020.

¿En qué se diferenciaba Zúñiga-Brown del resto de los diplomáticos de la SINA? ¿Cómo era en ese tiempo?

“Todos tenían un factor común: la orientación de su gobierno de incentivar, de apoyar las acciones subversivas originadas en Estados Unidos y que había que darles cumplimiento por mandato aquí en Cuba.

“Esas personas no te miran sinceramente a los ojos; te miran con desprecio, aunque Timothy y yo teníamos muy buenas ‘relaciones’; ese era mi trabajo. Te miran así porque el que está hablando es el amo; ellos son los que pagan.

“Toda esta actividad subversiva la pagan. No solamente este hecho, el mal llamado Movimiento San Isidro. También hubo un Tamarindo 34; eso ocurrió en 1999, con esta persona precisamente (Timothy Zúñiga-Brown). La Sección de Intereses les brindó apoyo; les llevaba la comida que ingerían. No puede olvidarse tampoco la supuesta huelga de hambre de Martha Beatriz Roque (2012), que fue, igualmente, otra farsa.

“Ellos siempre —antes y ahora— han incitado a una huelga, a crear un espacio, y que eso conduzca a algo que no pasa en Cuba: la brutalidad policial. Nos decían que procuráramos que ocurriera un incidente donde un miembro de la ley, la infringiera y aplicara brutalidad policial. Eso es imposible porque nuestros miembros de la Policía son cuidadosos en tal sentido.

“Situaciones como la de San Isidro siempre han sido promovidas y orquestadas desde Estados Unidos, con el apoyo de sus diplomáticos aquí en la SINA, en La Habana. Son espacios que ellos procuran para llamar la atención de la opinión pública internacional; más todavía en este momento, cuando hay un Trump que se despide y una Florida que quisiera que no fuera de esa manera. Están cortos de tiempo y quieren inducir un incidente; pero nuestro gobierno es sabio, y sabe manejar estas situaciones”.

OTROS PERSONAJES

Cuando Moisés Rodríguez acabó de echar la boleta en la urna, mordisqueó las palabras: “Esto es el colmo”. Era el 3 de noviembre de 2004, y el jefe de la SINA, James Cason, había convocado, en su propia residencia, a un simulacro de las presidenciales de Estados Unidos. Los aspirantes: John Kerry y George W. Bush.

“Esta es una de las cosas más impensables que pudiera hacer país alguno en otro; un enfrentamiento frontal a la ley, a las autoridades cubanas —considera Rodríguez Quesada—. Allí se encontraba la flor y nata de la contrarrevolución para votar por el presidente de los Estados Unidos; ¿te imaginas eso?”.

Digna escena de teatro bufo. Luego de ejercer el “derecho” al sufragio, los votantes recibían una bolsa de regalo con libros, radios portátiles y una sombrilla, y eran marcados con tinta en el brazo como constancia para que no repitieran. Humillación sin límites.

Aquella noche destiló odio a borbotones contra la Revolución cubana en la residencia de Cason, quien un año antes, en otro acto injerencista, acuñó la idea de colocar un muñeco inflable de Santa Claus en el jardín de la SINA y un lumínico con el número 75 para exigir la liberación de igual cifra de contrarrevolucionarios arrestados ese 2003 por acciones subversivas y llamar la atención de la prensa extranjera en torno a los encarcelados, como lo reconoció después el exdiplomático.

Gracias a su aval “contrarrevolucionario”, Moisés se relacionó con todos los jefes y funcionarios estadounidenses que prestaron servicio en la sede diplomática desde 1988 hasta 2005, al punto de disponer de un pase permanente para ingresar a la institución.

“Para mí la actual embajada sigue siendo la Sección de Intereses, porque su único interés es barrer la Revolución cubana”, asevera el agente Vladimir, infiltrado dentro de la contrarrevolución por más de 25 años.

En la propia edificación, Rodríguez Quesada conoció en 1992 a Vicky Huddleston, enviada por el Departamento de Estado (sería jefa de la SINA con posterioridad) para buscar el apoyo de la CCDHRN a la Ley Torricelli, suscrita por George Bush (padre).

En disímiles ocasiones, Moisés intercambió de tú a tú con Robin Diane Mayer, segunda secretaria político económica de 1994 a 1996. “Después de haber pasado por Europa oriental, la trajeron para darle el golpe de gracia a la Revolución”, comenta.

Rodríguez Quesada recuerda milimétricamente los sucesos del 5 de agosto de 1994. Vivía en casa de Elizardo Sánchez; desde Miami, la voz eufórica: “El pueblo está en la calle; la Revolución se cayó. Vayan a verlo”.

Y hacia allá partieron. Moisés conducía el carro. Al llegar al túnel de Quinta Avenida, un grupo de oficiales, entre ellos el que lo atendía por la Seguridad del Estado, ondeaban enardecidamente la bandera nacional y les gritaban consignas a los mercenarios pagados.

—Viren, coj… Viren.

 “Pasó lo que tú y yo conocemos. Llegó Fidel ahí y nuestro Comandante cambió la situación operativa del lugar —rememora—. Todos los planes del enemigo, aquellos sucesos, como lo están queriendo crear ahora, se habían hecho trizas. Yo, por dentro, iba llorando para allá y riéndome para acá; tuve que desdoblarme en actor. Ni antes ni ahora, nadie piense que las horas de la Revolución están contadas”.

3 comentarios

  1. CREER O SABER?
    Que usted escogería?. El saber verdad!, porque las creencias muchas veces se asientan en cosa no reales o falseadas en gran parte.
    Que hay que hacer para saber? Pues hay que estudiar, leer libros y materiales, recibir información de diferentes fuentes como radio, revistas, TV, celular, debatir en reuniones, confrontar opiniones, superarse profesionalmente y escuchar a los profesores instruidos y preparados para finalmente comparar y sacar sus propias conclusiones que estoy seguro siempre van a ser muy buenas.
    **Si usted, casi antes de convertirse en un asiduo vidente de los programas de TV y de NO cumplir ninguna de las opciones señaladas anteriormente para saber, tiene un buen celular casi desde niño, al que le dedica todo el tiempo para recibir la información de este, indudablemente está recibiendo información, orientaciones, consejos y en fin adoctrinamiento de una sola parte lo que al final no le permite tomar buenas decisiones.
    **Si usted cree que, no es bueno «Un malo conocido que un bueno por conocer» como dice el refrán, usted está actuando en base a creencias y NO en base al conocimiento y al saber.
    **Si usted piensa que, hay que creer a uno que no conozco, que veo por fotos, muchas veces inventadas o con historias traídas de la mano, que adultera cosas, o recibe dinero por ello, usted NO está actuando en base al saber.
    **Si a usted le están creando a su alrededor problemas materiales de todo tipo y a la vez le hacen creer que usted es el único culpable relegandolo así casi a una condición de idiota e incapaz, entonces NO está actuando en base al saber.
    **Si usted piensa que lo que se dice hoy por el mundo no tiene un marcado contenido ideológico y político con interés económicos detrás, resultado de determinados grupos informativos, usted NO está actuando en base al saber.
    **Si usted piensa que las soluciones a problemas económicos se alcanzan sin trabajar, entonces usted NO está actuando en base al saber.
    **Si usted piensa que, moviéndose detrás de alguien no identificado, sacrificado y dedicado a lo que tenemos nosotros, va a lograr algo, entonces usted NO está actuando en base al saber.
    **Si usted, no se ha dado cuenta que, algunos países que tuvieron algo mejor para el pueblo, se equivocaron con cantos de sirenas y hoy están chirreando gomas y tratando de nuevo tomar el poder político como Brasil o como lo logro Bolivia, entonces, usted NO está actuando en base al saber.
    **Si usted piensa que, alguno de los que hoy le llaman a otra cosa, después, va a preocuparse por usted o por su familia, mejor, un poco peor o mal pero haciéndolo como se está ahora el Estado Cubano, usted, NO está actuando en base al saber.
    **Si usted tiene hoy un salario, malo, pero mejorable a partir de la tarea Reordenamiento del gobierno y no cree que con rste cambio va a estar mejor, usted, NO está actuando en base al saber. Recuerden Polonia con el sindicato paralelo «Solidaridad» o la situación hoy de Irak, Libia, Afganistán dónde se usó a mucha gente y ahora todo se ha desbaratado y las grandes corporaciones reciben jugosos contratos para restaurar las cosas materiales por supuesto, no las necesidades del pueblo. Esas se quedaron en el camino. Y si usted no cree esto, entonces usted, NO está actuando en base al saber.
    **Si usted no ve películas, incluso americanas, donde ellos mismos, no emigrantes que no saben nada de lo que allí sucede y se contentan con baratijas como los indios cuando llego Colon, denuncian las barbaridades de su sistema o no ve documentales o programas como el de «La pupila asombrada» dónde se denuncia estás cosas entonces usted, NO está actuando en base al saber.
    **Si a fin de cuentas usted cree que el ombligo del mundo es su celular y solo lo utiliza para confundirse más, sin consultar otras fuentes y dar por cierto todo lo que se dice en este, entonces, usted indudablemente, NO está actuando en base al saber.
    La revolución cubana nos enseñó a saber, el propio Fidel decía:» Lee y no cree».
    Hoy en el mundo está demostrado que, no todo es como debía ser y muchas cosas se trabajan clandestinamente y después se tergiversan para hacer creer que no sirven, en especial las cosas que tienen que ver con la defensa de las multitudes, esas que aún en esas condiciones, siguen siendo las más importantes en el curso de la historia.

  2. Lamento decirle amigo mío que si existe abuso policial, ser genérico en este aspecto es esconder una realidad que acontece en Cuba. Una lástima que no se divulgue y que sean siempre llamados contrarrevolucionarios a quienes lo denuncian. Contrarrevolucionario es el.que sabiendo que cosas asi existan y no las combata y denuncie. Por el resto no le quito razón a sus planteamientos.

  3. Excelente artículo. Un abrazo a Moisés. Cómo hombres como el. Está forjado el verdadero ESCUDO DE LA NACIÓN. No nos equivoquemos.

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