Taguasco confina la COVID-19 (+fotos y video)

Desde el pasado 17 de abril no se confirma ningún caso en ese municipio, uno de los más afectados por la pandemia en Sancti Spíritus

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En el punto de desinfección las personas son sometidas a controles sanitarios. (Foto: Vicente Brito/ Escambray)

Poco a poco ha llegado cierta tranquilidad, el pueblo vuelve a la rutina y muchos continúan el ritmo de cada jornada.  El sosiego viene después de saber que la última taguasquense diagnosticada con la COVID-19 hace más de un mes dio negativa a sus tres pruebas de control y que desde el pasado 17 de abril ese territorio no reporta ningún caso.

En Taguasco, uno de los municipios más afectados con la enfermedad en Sancti Spíritus, la primera buena noticia llegó con el levantamiento de la cuarentena en las cuatro áreas de la localidad.

“Ahora se dice fácil —asegura la doctora Tahimí Sánchez Infiesta, especialista en primer grado en Medicina General Integral y directora de Salud en ese territorio—; pero la vida nos cambió a todos desde que recibimos el primer caso que, lamentablemente, también es el único fallecido que hemos tenido en el municipio”.

Cuenta la doctora que a partir del evento que involucró a alrededor de 700 contactos, la atención fue generalizada para los siete consejos populares, 60 circunscripciones y 43 asentamientos con que cuenta Taguasco.

“Los tres centros de aislamiento habilitados se pusieron a tope e, incluso, hubo que enviar pacientes a la escuela Alberto Delgado, de la cabecera provincial. Se hicieron 261 PCR en tiempo real y 469 pruebas rápidas a personas que eran contactos de segunda o tercera generación. Fue muy doloroso el día que recibimos 11 casos positivos, muchos de ellos adolescentes, y en total se sumaron 21”.

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Desde su vivienda, María Elena agradece a los médicos y personal de la Salud que la mantuvieron todo el tiempo estable durante la enfermedad. (Foto: Vicente Brito/ Escambray)

LA MEDICINA CUBANA TIENE TODO EL MÉRITO

A María Elena Roque Ortiz el mundo se le vino encima cuando supo que era uno de los contactos de un caso confirmado con la COVID-19. Después vendría la mala noticia: de todos los que estaban aislados en el hotel Estrella Roja, ella era la única positiva a la enfermedad y ya sentía algunos síntomas.

“Rumbo al Hospital de Rehabilitación me dije: Me entrego al Señor y a los médicos. Allí nadie me rechazó y tuve todas las atenciones que necesitaba y además me dieron mucho ánimo. No se puede pedir nada mejor porque me cambiaban de ropa tres veces al día, los medicamentos a su hora y recibía chequeo médico cada cuatro horas. No me faltó nada. Soy hipertensa, pero a medida que pasaron los días se me controló la presión y no hubo más contratiempos. Ellos lucharon mucho y ni siquiera dormían por estar al tanto de todos nosotros”.

La voz se quiebra y, detrás de la mascarilla, los ojos se nublan por el llanto cuando agradece a tanta gente, a la seño Mercedes, de Fomento, una mujer que dentro del hospital fue su mamá, su amiga, su hermana; a los doctores y enfermeras, las pantristas, a todos. Por eso a la hora de la despedida estuvo una hora atragantada por las lágrimas que tampoco pararon cuando llegó al barrio y sus vecinos la inundaron de aplausos. A muchos les pidió el número de teléfono; “con la careta y el nasobuco no los voy a conocer aunque se me pongan delante y cuando esto pase tengo que gratificarles personalmente, porque me salvaron la vida”, afirma.

Para la doctora Tahimí uno de los mayores éxitos en la lucha contra la pandemia es el hecho de que ningún integrante del personal de la Salud en contacto con los contagiados adquiriera la enfermedad. Sin embargo, esta profesional, que conoce al dedillo el nombre de cada uno de los contagiados en ese territorio, no se confía y a pesar de la situación favorable del municipio, según ella, nada ha terminado.

“Hoy todavía no tenemos confianza y mantenemos la vigilancia para que se cumplan todas las medidas, por que se cuide la calidad de los alimentos que se expenden, y seguimos el plan preciso de cómo actuar en esta fase y su principal cometido: lograr la estabilidad epidemiológica de la población. Tenemos que resaltar el hecho de que muchos de esos pacientes que se contagiaron con el SARS-CoV-2, incluso adolescentes, han tenido la voluntad de donar plasma para ser empleado en el tratamiento de enfermos en estado grave o crítico”.

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Alexis Reina Migueles, vicepresidente del Consejo de Defensa Municipal. (Foto: Vicente Brito/ Escambray)

TAGUASCO SIGUE LA MARCHA

Desde la misma entrada Taguasco está a buen recaudo. Allí en el Punto de Desinfección, el doctor Luis Felipe Quintero controla el acceso y la salida de todos los vehículos y pasajeros.

“Aquí tenemos el apoyo de los inspectores de tráfico, de la Policía Nacional Revolucionaria y de los fumigadores, en este caso trabajadores de la Gastronomía que están apoyando esta tarea. De aquí no ha salido ningún sospechoso y los vehículos que pasan con más frecuencia son de las provincias de las Tunas y de Ciego de Ávila, la mayoría carros de carga, pero la tendencia ha sido a la disminución del tránsito”.

En opinión de Alexis Reina Migueles, vicepresidente del Consejo de Defensa Municipal, Taguasco se acerca a la normalidad; hoy en sus centros de aislamiento no existen casos internados, las más de 1 860 personas que se mantuvieron en la condición de cuarentena, muchos de ellos trabajadores agrícolas, se incorporaron a sus labores y se mantienen las medidas de restricción de movimiento para todos los pobladores y las demás disposiciones del Consejo de Defensa, incluido el pesquisaje diario.

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El pesquisaje casa a casa se mantiene en todo el municipio. (Foto: Vicente Brito/ Escambray)

“El pueblo ha respondido, hemos tratado de mantener la disciplina y el análisis de la marcha de la COVID-19 es nuestro desayuno. Se sigue protegiendo el Sistema de Atención a la Familia con el apoyo de los trabajadores de la Gastronomía y de Educación que tienen a su cargo a los ancianos que viven solos. En el caso del Comercio, los productos se distribuyen por las comunidades y hemos tenido, además, el apoyo de las cooperativas del territorio en la comercialización de productos agropecuarios”, precisa Reina.

La vida transcurre tranquila en Taguasco, un lugar donde la mayoría se conoce y el pueblo vivió cada caso contagiado. Ahora tienen la certeza de que el cuidado nunca es mucho y, como María Elena, recuerdan esa etapa como una angustiosa pesadilla. “Eso no se me va a olvidar nunca. Gracias a la Medicina cubana nunca estuve grave y, además, estoy viva”.

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