Urgencia domiciliaria

La de José García Echevarría es, sin dudas, una urgencia de esas que pueden formularse en una frase: necesita de un domicilio confortable, donde se pueda estar, al menos, sin temor a mojarse o a que se le desplome encima.

“Soy una persona de 63 años con una enfermedad crónica del corazón, tres arterias obstruidas al 50 por ciento y la principal con un stent. Soy pensionado, hoy con un ingreso de 320 pesos. Tengo mi casa en muy mal estado, en peligro de derrumbe; llevo siete años solicitando un subsidio y solo consigo que me envíen visitas de los técnicos y los trabajadores sociales, todos con el mismo criterio: mi vivienda no es habitable”, escribe desde la calle 2da. del Oeste No. 223 (Interior), entre 5ta. y 6ta., en el reparto Colón de la ciudad de Sancti Spíritus.  

Según reseña en su misiva, a su morada se llega por un pasillo y cuando llueve se inunda, por lo que los vecinos tienen que ayudarlo a sacar el agua, pues a él le está prohibido todo tipo de esfuerzo físico. Su baño está inutilizado y debe valerse de la solidaridad barrial desde hace varios meses, pues su hijo, que reside cerca, vive en altos.

Ha solicitado ayuda en las estructuras del Poder Popular, dice, y dirigió en febrero del pasado año sendas cartas a las máximas autoridades del Partido y del Gobierno, adjuntándoles el resumen médico del Cardiocentro de Villa Clara, donde se atiende. Escribe que no ha tenido respuestas y se muestra decepcionado por ello.

“Solo una compañera de la Oficina de Atención me escuchó con mucha voluntad, pero sin solución hasta ahora”, señalaba. Esta columna gestionó su caso. Supo que en Dirección Municipal de la Vivienda (DMV) la oficina de Atención a la Población recibió su queja desde el Gobierno Municipal en abril del 2019. La joven Maibeline Rodríguez, especialista principal, visitó a José en julio, de conjunto con un técnico de la Dirección Provincial, e incluso tomó fotografías del lugar que mostró a Escambray. “Su situación es crítica”, declaró.

José Ángel Castillo Ramos, director de la DMV, explicó que allí arrastran un número alto de solicitudes de subsidios del año precedente, entre ellas la del citado lector, que serán valoradas durante el presente mes de enero. No obstante, estima que con ese tipo de ayuda, que representa gratuidad total, José no podría resolver su problema, pues debería asumir la construcción por esfuerzo propio y no está en condiciones.

“Su solución deberá ser por la vía estatal, mediante la entrega de algún local con cambio de uso o la construcción de su apartamento en algún edificio”, consideró. Esta publicación alerta: como José hay otros casos, pero no sería aconsejable que el asunto se dilatara en el tiempo, dada la larga espera de un hombre muy enfermo que lleva años solicitando ayuda.

El otro asunto sobre el cual hablaba el remitente era la presumible entrega de cajas decodificadoras de señal televisiva a personas de bajos ingresos, a propósito del anunciado apagón analógico que comenzó en este territorio por el Canal Educativo. Elio Rafael Rodríguez Sánchez, subdirector de Prevención, Asistencia y Trabajo Social en la Dirección Municipal de Trabajo y Seguridad Social de Sancti Spíritus, aclaró al respecto: las cajitas no estaban destinadas a personas de bajos ingresos o pensionadas, sino a personas asistenciadas, por ello José no se incluía entre ellas.

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