Alberto Rodríguez: la medalla del regreso al béisbol en Cuba (+fotos)

Luego de un intento frustrado de llegar a las Grandes Ligas, el espirituano retornó a jugar con los Gallos y aspira a ser el mismo de antes

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Luego de su reincorporación al equipo, en 80 veces al bate, Alberto bateó para 350, con 28 hits. (Foto: Oscar Alfonso/ Escambray)

Como todos los de su equipo, aspiraba a llegar más lejos en la actual Serie Nacional; pero, contrario al resto, Alberto Rodríguez Sorí siente que su pecho se adornó con una medalla singular: la del regreso al béisbol cubano.

Quizás por eso sintió parte de sus deudas saldadas desde el día en que vio las puertas abiertas para reinsertarse luego de un año y siete meses en República Dominicana, hacia donde partió con el sueño de llegar hasta las Grandes Ligas.

Por eso recontó los días desde que, a principios del 2020, tenía bandera blanca para entrar por conducto de la aceptación de la Comisión Nacional de la disciplina

“Desde hacía rato estaba tratando de regresar. Pensé hacerlo en enero de 2020 para que me diera tiempo a empezar la serie, pero vino el lío de la COVID-19 y eso me frenó, me fue bastante difícil porque lo que quería era que se acabara rápido para poder retornar a mi país, que todo estuviera tranquilo, ver a mi familia e incorporarme a la pelota. Sabía que podía porque desde allá conversé con Eriel y me dijo que sí, que me podía poner en la reserva y luego incorporarme al equipo, por eso me mantuve entrenando”.

Y las ansias se aplacaron rápido, no sin los miedos de todo el que vuelve, como él, con un sueño trunco. “Tras los 10 días del aislamiento, me puse a entrenar y a jugar. Sí tuve un poco de miedo en ese momento porque no pensé que me pusieran a jugar tan pronto, tanto como en el juego 60, pero Eriel me dijo: ‘Prepárate que ya vas a subir’”.

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Ya con miras a la serie que viene trabajaré en el peso y en la explosividad para volver a ser el Alberto de antes, asegura el joven. (Foto: Oscar Alfonso/ Escambray)

A esas alturas los Gallos ya iban viento en popa y a toda vela y la llegada de un “extraño” podía desencajar. “No me chocó, pensé que me iría incorporando, pero desde que llegue empecé a jugar contra Matanzas, pensé que los muchachos se iban a incomodar porque no había entrenado; para mí empecé con ellos como de cero, tengo buenas relaciones, tuve la experiencia  de haber jugado con varios de ellos en el Sub-23 y eso fue bueno, me dieron apoyo desde que entré, en la Sub-23 tuve la buena experiencia de ser subcampeón y la mala de aquel error que hice en el juego por el oro cuando estaba en segunda, pero eso lo borré y ahora espero seguir aportando a mi equipo”.

En el terreno le fue bien. Acumuló 80 veces al bate y bateó para 350, con 28 hits, de ellos cuatro dobles y dos jonrones, 20 impulsadas y 10 anotadas, OBP de 421 y slugging de 475.

“Como ya sabía que venía me mantuve entrenando, haciendo pesas sobre todo y descuidé un poco las piernas. Me costó trabajo al principio incorporarme, no es la misma velocidad del pitcheo, subí de peso, como unas 40 libras, y eso me influía no tanto para desplazarme en los jardines, pero sí para el corrido de las bases, ya con miras a la serie que viene trabajaré en el peso y en la explosividad para volver a ser el Alberto de antes”.

Y esto último es parte del reencuentro con ese Alberto, el mismo que hizo un día las maletas y partió: “Me fui con el objetivo de firmar con un equipo de Grandes Ligas y sacar a mi familia adelante. Me fue bien, caí bien, realmente no me pasó lo que a otros muchachos que han caído en otras circunstancias y en otro momento y las cosas no les han salido. Allá estuve en una academia, pero en esa liga es difícil jugar porque hay muchos de Grandes Ligas que cuando terminan su temporada van a jugar allá, de todos modos, pude hacer una buena preparación, que es lo que me ayudó a insertarme, a tener un poco más de fuerza”.

Entonces lo pensó y no se quedó dando vueltas en otra cosa, como es la opción de muchos. “Decidí regresar porque no vi ningún objetivo, mi futuro no era en ese lugar y me dije: Voy a regresar a mi país, tengo edad y puedo tener mi futuro y lograr lo que yo quiero”.

No pudo espantar, de momento, la frustración. “Siempre te frustras, aunque me fui con las dos ideas: la de firmar y la de que no podría firmar, tienes que ir con las dos porque no es todo el mundo el que puede, uno va, lo intenta, si no puedes, tienes que pensar también que te toca regresar en un momento determinado. No deja de ser difícil porque estas lejos de tu país, de tu familia, estás solo, pero siempre tienes que tener mente positiva y pensar que las cosas no salieron y vuelves pensando que te va a ir mejor”.

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Decidí regresar porque no vi ningún objetivo, mi futuro no era en ese lugar y me dije: Voy a regresar a mi país, tengo edad y puedo tener mi futuro y lograr lo que yo quiero. (Foto: Oscar Alfonso/ Escambray)

¿Extrañas a Dominicana?

“No extraño a Dominicana. Allá extrañaba a mi familia, a mi gente y no cuando puse los pies en el aeropuerto, desde que venía en el avión y vi que estaba en Cuba me dio una de las alegrías más grandes del mundo. Fue como un alivio porque tenía muchas ganas de llegar y ver a mi familia después de tanto tiempo, sobre todo a mi abuelo”.

Y al mencionarlo le ve otro sentido al retorno: “Él me fue a recoger a La Habana, no puedo decirte lo que me pasó, al principio no me conoció bien porque había subido como 40 libras, pero yo sí lo vi y me le fui encima; eso fue suficiente: verlo feliz, la vida de él es que yo esté jugando pelota”.

One comment

  1. Rectificar es de sabios ,enhora buena .

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