El Directorio Revolucionario: retazos de una epopeya

Ramón Pérez Cabrera (Arístides), quien fuera fundador y jefe del DR-13-M en Cabaiguán, refiere para Escambray aspectos descollantes de la lucha, antes y después del asalto al Palacio Presidencial el 13 de marzo de 1957

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En cuclillas, sin gorra, Arístides sostiene las banderas del Directorio y el 26 de Julio.

Ya lo había notado este redactor en entrevistas realizadas a Jesús Rodríguez, Chury, y a otros combatientes del Directorio en Cabaiguán, y es la admiración que sienten por Ramón Pérez Cabrera, Arístides, o El Barberito —tal era su oficio—, a quien conocieron siendo él un joven imberbe y menudo que echó sobre sus hombros una alta dosis de responsabilidad y peligro durante la lucha contra la sangrienta dictadura de Fulgencio Batista.

Casi no hay hecho en sus relatos en que no aparezca Arístides, como directivo o ejecutante de múltiples acciones contra el régimen en ese municipio, Sancti Spíritus o el lomerío escambraico, hasta el punto que se me hizo perentorio conocer a ese hombre, hace mucho residente en La Habana, hoy de 81 años y autor de cuatro libros, uno de ellos esencial a la hora de ilustrar sobre la historia del Directorio Revolucionario13 de Marzo, titulado De Palacio hasta Las Villas.

Ese conocimiento, al cabo, ha sido parcial: solo por teléfono e Internet, vía esta última por donde le envié a El Barberito un cuestionario que él respondió con la amplitud de los textos que ha mandado a imprenta. Esto ha implicado el reto de llevar la síntesis hasta un extremo oneroso. Quien luego de 1959 fuera funcionario del Ministerio de Comercio Exterior por largos años y luego del Comité Central del Partido subrayó que no hablaría de sí mismo, sino de temas y sucesos relacionados con la organización que le tocó liderar en Cabaiguán en los instantes más arduos de la lucha.

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Arístides, hoy jubilado, en su casa de La Habana, después de una larga y fructífera vida como combatiente y funcionario del Mincex y el Comité Central.

LA HISTORIA REAL Y OBJETIVA

Muchos compatriotas creen que el asalto al Palacio Presidencial el 13 de marzo de 1957 tenía como único objetivo ajusticiar al tirano Fulgencio Batista como justo castigo por sus crímenes. ¿Hasta qué punto resulta así?

Es cierto que en las filas del Directorio se había manejado más de una vez atentar contra relevantes figuras del régimen, entre ellos Batista, quienes no tenían piedad con nuestros combatientes, pero en esta ocasión el plan poseía consideraciones adicionales. Se trataba no solo de ajusticiar a Batista, sino de apoderarse del Palacio Presidencial, ocupar la sede del gobierno y desarticular todo el aparato represivo y militar del régimen durante el tiempo necesario para que la revolución se desatara en la capital y el resto del país.

En estos años se ha hablado mucho de la acción en sí, pero escasamente del trasfondo que la rodeaba. En principio, el asalto al Palacio se diferencia poco del plan del asalto a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes en la antigua provincia de Oriente por jóvenes liderados por Fidel Castro, el 26 de julio de 1953. 

Digo esto porque, salvando las distancias, el plan de eliminar al tirano buscaba la incorporación del pueblo a la lucha y la instalación de un cuartel general de la Revolución en la capital, como premisas indispensables para el éxito. Una vez conquistado el Palacio y sus alrededores, se pasaría a la toma del cuartel Maestre de la policía y así uno tras otro el resto de los cuarteles policíacos que proveerían las armas para la rebelión popular, a la que se llamaría a través de los medios.  

El fracaso de la acción de Palacio y la represión que le siguió privaron al Directorio de sus principales cuadros a nivel nacional. ¿Cómo pudo recuperarse el DR del desastre del 13 de marzo de 1957?

Se trata de una larga historia que voy a intentar resumir expresando que fueron los ideales revolucionarios y la indoblegable voluntad de lucha de nuestra membresía los factores que permitieron la recomposición de la dirección nacional del Directorio Revolucionario más de una vez. Después del fallido intento de tomar el Palacio, los sobrevivientes de esa acción, sin pérdida de tiempo, iniciaron la reorganización del Directorio y el 24 de marzo de 1957 tuvo lugar la primera reunión de los miembros de su ejecutivo nacional, después de la muerte de su máximo líder José Antonio Echeverría.

En esa reunión estuvieron presentes: Fructuoso Rodríguez, Faure Chomón, Julio García Oliveras, Joe Westbrook y Enrique Rodríguez-Loeches. El primer acuerdo fue nombrar como nuevo secretario general a Fructuoso Rodríguez, fundador del DR junto a Echeverría. El segundo acuerdo fue designar a José Machado —Machadito— y Juan Pedro Carbó como integrantes del ejecutivo nacional que quedó integrado por nueve miembros: los siete mencionados, más Eduardo García Lavandero y Rolando Cubela (*), quienes se encontraban en el exterior.

Pese a la tremenda persecución y represión desatadas por la dictadura, en los primeros días del mes de abril se efectuó la segunda reunión del nuevo ejecutivo nacional en un sótano de la calle 19. Bajo ese clima de terror se dieron pasos hacia la recomposición de la red clandestina, el acopio de armas y la organización de contragolpes a los cuerpos represivos, como ejecución de represores y sabotajes.

Pero estaba por venir otra terrible desgracia, y fue la masacre de Humboldt 7, el 20 de abril de 1957, cuando a causa de una delación fueron masacrados en ese lugar cuatro de los miembros del nuevo ejecutivo del Directorio (**), incluido su secretario general, Fructuoso Rodríguez. De nuevo quedaba descabezado el movimiento y de nuevo se imponía la voluntad de lucha de aquella juventud heroica. Días después fue elegido Faure Chomón como nuevo secretario general de la organización, que ahora sumaba a su nombre el de 13 de Marzo.

¿Hubo un cambio de estrategia en la línea de lucha que hasta entonces había seguido en Directorio, forzado por el fracaso del 13 de marzo?

Es cierto, aunque se precisa aclarar algunos aspectos. El Directorio nunca excluyó combatir contra la dictadura en todos los terrenos, pero hasta el fracaso de su intento supremo por eliminar al tirano, el énfasis estaba puesto en la lucha insurreccional en las ciudades mediante las acciones clandestinas, con mayor preponderancia en La Habana. Pero, tras los desastres de Palacio y Humboldt 7, se impuso una recapitulación en los métodos y estrategias a seguir, y la decisión más importante en este sentido fue la de establecer un frente guerrillero que, primero se concibió en Pinar del Río y luego se abrió finalmente en el Escambray villareño.

A propósito, hay que citar que, a poco de su elección como tercer secretario general de la organización en el plazo de escasas semanas, Faure Chomón marchó hacia Miami como polizonte en un barco mercante, con el objetivo de organizar una expedición en el exilio para el transporte a Cuba de armas y pertrechos destinados al proyectado frente guerrillero en Las Villas.

Previamente, para preservar el funcionamiento del DR en el territorio nacional se convocó a una reunión en la calle Vapor No. 71, segundo piso, donde participaron, entre otros: Faure Chomón, Julio García Oliveras, Enrique Rodríguez-Loeches, Andrés Silva Díaz y Osmel Francis. Fue allí donde se acordó la salida hacia el exilio de Faure, Julio y Rodríguez-Loeches, y se designó una dirección provisional del DR integrada por Cheo Silva, Guillermo Jiménez y Osmel Francis.

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Tan pronto llegó a los EE. UU. Faure Chomón empezó a enviar armas y pertrechos al Directorio en La Habana.

EL DIRECTORIO EN CABAIGUÁN…

¿Cómo surge el Directorio Revolucionario en Cabaiguán y cómo se relaciona con la dirección de este movimiento en Sancti Spíritus?

Lo primero que salta a la vista es que el Directorio Revolucionario surge y se organiza en Cabaiguán mucho después que el Movimiento 26 de Julio, aunque luego crece y se estructura rápidamente allí. Ello ocurría cuando, por contraste, ya en Sancti Spíritus, los hombres y mujeres del Directorio habían alcanzado un grado de organización elevado, incluso mayor que los del “26”, aunque ambos movimientos colaboraban estrechamente en la brega contra el tirano. Entretanto, en medio de la represión y de las acciones de grupos armados en el Escambray, muchos cabaiguanenses patriotas buscaban las vías de incorporarse a la lucha.

En esa época no había en Cabaiguán ninguna organización revolucionaria vinculada con los primeros alzados en el Escambray, pues el movimiento 26 de Julio en Las Villas no tenía aún en sus propósitos apoyar el movimiento guerrillero en el centro del país, sino que sus esfuerzos iban encaminados a fortalecer la lucha en la Sierra Maestra. El Directorio Revolucionario todavía no estaba constituido allí y el Partido Socialista Popular no había decidido apoyar la lucha insurreccional en la provincia.

Por entonces circulaban en Cabaiguán todo tipo de noticias y rumores referidos a los alzados. Muchos allí estábamos relacionados con elIndio Pérez, que era una especie de enlace o guía de los guerrilleros. El 13 de febrero de 1958 llega al lomerío espirituano la expedición que trajo Faure Chomón desde Estados Unidos y se establece en la práctica el frente guerrillero del Escambray. El 3 de marzo, desde un automóvil en el cual viajaban Chomón, Rodríguez-Loeches y otros se tirotea al cuartel de Cabaiguán, lo que aumenta la efervescencia revolucionaría.

Fue así, en la diaria vorágine de iniciativas para integrarnos de lleno a la lucha, que conocí a Casito Jimerane, quien era uno de los guías de los alzados en el Escambray. Casito, sentado en el portal de la barbería donde yo trabajaba y vivía, me habló de “la profesora”, como una de las personas que dirigían la organización clandestina en Sancti Spíritus y de la cual él contaba hermosas anécdotas de su valor, inteligencia y capacidad de organización. De esa forma me relacioné con el núcleo central del Directorio Revolucionario 13 de Marzo en Sancti Spíritus.

El primer contacto fue un domingo por la mañana, cuando por fin llegué hasta “la profesora”. Era una mujer menuda y bajita, de ojos y pelo castaño oscuro, que enseguida fue al grano con su voz firme y clara. Había llegado a casa de la familia Suárez Orozco, compuesta por la madre, Delia, y sus cuatro hijos: María Josefa, Belén, Consuelo y Gabriel, Gaby. En aquel histórico hogar me encontré por primera vez con Horacio PiroAbreu Rodríguez, sucesor de Enrique Villegas en la conducción de las fuerzas del Directorio en la ciudad de Sancti Spíritus.

Poco después llegó a mi casa por primera vez Piro Abreu, uno de los principales estrategas, jefe y guía de las fuerzas del Directorio Revolucionario en la retaguardia del frente guerrillero del Escambray. Él me dijo: “Arístides, hace falta organizar un grupo de gente decidida para ir a las lomas a llevar pertrechos y hombres; la gente de Sancti Spíritus necesita apoyo. Necesitamos camionetas y autos, con choferes de confianza para hacer viajes cortos, ida y vuelta en un día desde Sancti Spíritus hasta las lomas. Lo más importante es crear un grupo que se debe encargar de la dirección de la red en Cabaiguán, a partir de ahora tú te ocuparás de organizar todo el trabajo en coordinación con nosotros”.

Pusimos de inmediato manos a la obra. La dirección del Directorio en Cabaiguán quedó integrada por cinco compañeros, pues además de Nieves Morejón y yo la componían David Concepción, Felo León y Leoncio Martínez.

¿Con cuál o cuáles acciones empiezan ya a mayor escala su labor insurreccional revolucionaria?

Una de las primeras tareas que hicimos por encargo de Piro fue la de comprar una máquina con los fondos que ya tenía el Directorio en Cabaiguán para realizar los trabajos de organización. Se compró un Chevrolet del año 1951 el cual era manejado por Nieves Morejón. La primera misión se presentó rápidamente, y fue llevar un cargamento desde Sancti Spíritus hasta Limones Cantero, lugar de contacto con la Comandancia del Directorio en Dos Arroyos.

Solo breves días transcurrieron cuando ya preparábamos la segunda expedición; esta vez teníamos como objetivo principal llevar hasta Dos Arroyos una planta de radio que sería instalada cercana al campamento central del Directorio. Con esos dos cargamentos la organización lograba introducir pertrechos muy necesitados e importantes en aquellos precisos momentos de reencuentro y reorganización de fuerzas y medios para dar continuidad a la lucha guerrillera por parte de los miembros del DR-13-M, liderados por Faure Chomón en Dos Arroyos. 

Para nosotros era solo el comienzo de infinidad de acciones revolucionarias, la mayoría exitosas, pero también hubo fallos y hechos aciagos que nos costaron las vidas de al menos 13 valiosos combatientes, Nieves Morejón entre ellos, asesinados por los esbirros. Mil y una peripecias que señalaron esa epopeya rubricada con patriotismo, sacrificio, valor y sangre.  

(*) Ya en la Revolución traicionó sus ideales y cumplió prisión por ello. Luego abandonó el país.

(**) También cayeron allí Juan Pedro Carbó Serviá, José Machado Rodríguez y Joe Westbrook Rosales.  

One comment

  1. Uno de los errores Estratégicos del Directorio 13 de marzo. Fue ser firmante del Pacto de Miami. A finales de noviembre de 1957. Hecho que tuvo una denuncia meridiana por el Che y Raúl a inicios de 1958 en la Sierra Maestra. Y posteriormente una declaración memorable de contenido histórico por el Comandante en Jefe. Dónde aclara que el 26 de julio no reconoce dicho Pacto sectario y poco honorable al reconocer como aliados a sectores políticos corruptos y pseudorevolucionarios vinculados a Partidos tradicionales. Esta denuncia es la antesala de la Carta de Fidel al Che en Palma Soriano el 26 de diciembre de 1958. Dónde le da precisas instrucciones al Che sobre su relación Política con el DR 13 de Marzo. Vaticinios que luego de cumplieron en los primeros meses de la Revolución Triunfante.
    Sugiero a los lectores. Que busquen la Carta del 26 de diciembre de 1958. En el Libro la Contraofensiva Estratégica.

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