Elsa ya es historia en Sancti Spíritus (+video)

La tormenta tropical no dejó grandes secuelas en el territorio, pero sí volvió a demostrar la capacidad de organización y la solidaridad de los coterráneos en circunstancias difíciles

sancti spiritus, lluvias en sancti spiritus, elsa, tromenta tropical elsa, meteorologia, centro meteorologico provincial
Los efectos de Elsa se redujeron a algunas rachas de viento sin gran importancia y abundantes precipitaciones, sobre todo en las zonas montañosas. (Foto: Facebook)

“¿Escuchaste, Pedro?, viene un ciclón, eso es lo único que nos faltaba”, casi voceó Arminda Gómez a su vecino de la otra escalera, desde el balcón del apartamento donde vive, en un segundo piso del reparto espirituano de Olivos II, a fines de la pasada semana.

De esa manera resumía la angustia que comenzó a generarse aquí con el anuncio de la formación de la tormenta tropical Elsa y su tránsito por el Mar Caribe oriental rumbo a Cuba, cuando en el país ya sobraban las complicaciones con un rebrote epidemiológico inédito de la pandemia de COVID-19 y una difícil crisis económica.

Agregar a este escenario el peligro ineludible que genera ese tipo de fenómeno natural con las secuelas que ya en Sancti Spíritus y toda Cuba conocen al dedillo era, más o menos, como ponerle la tapa al pomo.

Para colmo, durante las jornadas previas había llovido de forma persistente en la provincia y los suelos se encontraban sobresaturados de humedad. Entonces no quedaba de otra que prestar especial atención a la evolución de este fenómeno meteorológico, tanto a nivel familiar como a escala social, porque su cono de trayectoria dejaba poco margen a las dudas.

PREVER EL PEOR ESCENARIO

Ya el 3 de julio, sobre el mediodía, el Estado Mayor Nacional de la Defensa Civil anunciaba la Fase Informativa para Sancti Spíritus y las máximas autoridades del territorio indicaban cumplir estrictamente las medidas contempladas en los planes aprobados para eventos de esta naturaleza, incluido revisar al detalle la situación del ramal Tunas de Zaza-Sancti Spíritus para una posible evacuación, adelantar la venta de la canasta básica, proteger los animales y mantener el monitoreo de los embalses.

Desde el principio, a los espirituanos no les faltaron pronósticos certeros ni información oportuna porque tanto el colectivo del Centro Meteorológico Provincial como los equipos de los medios de comunicación dejaron a un lado la comodidad de sus almohadas y hogares para seguir los pasos de Elsa. 

Como bien se ha dicho, el extra del ser humano se refleja en particular en tiempos difíciles: sin muchas lamentaciones; aquí comenzó a organizarse todo en función del peor escenario posible, como si ya existiera la certeza de que la tormenta nos atravesaría de medio a medio y sin dejar a un lado la observancia de las medidas sanitarias para evitar contagios con el SARS-CoV-2.

Los titulares se sucedían mientras Elsa se acercaba: el sistema de la Agricultura cosechaba los cultivos, protegía el ganado y la infraestructura; se mantenían activos servicios vitales de Salud Pública; Turismo ponía a buen resguardo las instalaciones; Trinidad —en la ruta más probable de la tormenta— se amarraba los cinturones, mientras que Jatibonico, Fomento y el resto de los municipios no se descuidaban; hasta Yaguajay, en el extremo opuesto, tomaba precauciones.

Por su parte, RadioCuba ultimaba detalles para garantizar las señales radiales y televisivas; la flota pesquera del litoral sur “encuevaba” sus embarcaciones; los eléctricos protegían los parques solares fotovoltaicos; los transportistas resguardaban las Yutong y los aviones sin dejar de alistar el tren local y los ómnibus que protagonizarían la evacuación de los habitantes en peligro.

En general, en la provincia se habilitaron cerca de 170 centros para la protección de los pobladores que pudieran afectarse por las penetraciones del mar o las inundaciones y se aseguraron los centros necesarios para la elaboración de alimentos.

En su visita al territorio, el general de cuerpo de ejército Joaquín Quintas Solá, viceministro de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, al evaluar las disposiciones ante la amenaza de Elsa indagó especialmente por los preparativos para el traslado de las comunidades del litoral sur: “Con Tunas de Zaza no se puede jugar, hay que hacer la evacuación a tiempo y evitar complicaciones con las lluvias y las inundaciones”, puntualizó.

sancti spiritus, lluvias en sancti spiritus, elsa, tromenta tropical elsa, meteorologia, centro meteorologico provincial
Unas 770 personas fueron evacuadas en instituciones estatales, en lo fundamental, planteles educacionales de la villa del Yayabo, Guasimal, Paredes y Banao. (Foto: Vicente Brito/ Escambray)

DIOS APRIETA, PERO NO AHOGA

En horas de la mañana del pasado domingo, lugareños de Tunas de Zaza, El Médano y de las otras decenas de bateyes y comunidades del sur espirituano volvieron a protagonizar la principal y más abarcadora operación de evacuación que se lleva a cabo en toda la provincia y que tantas veces ya han debido repetir.

Más de 3 200 personas, amenazadas tanto por las penetraciones del mar como por las inundaciones resultantes de la salida de las aguas de la presa Zaza, levantaron anclas de sus hogares a sabiendas de que esta vez las condiciones se pintaban diferentes: la mayor cantidad de ellos se ubicó en casas de familiares y amigos porque los principales centros que habitualmente los acogen hoy se encuentran comprometidos con el enfrentamiento a la COVID-19.

Otros 770 resultaron evacuados en instituciones estatales, en lo fundamental, planteles educacionales de la villa del Yayabo, Guasimal, Paredes y Banao, muchos de los cuales se estrenaron por primera vez como refugio en este tipo de contingencia. 

Sin mirar atrás, echaron mano lo mismo a ventiladores, colchones y alimentos que al pomo con hipoclorito y el nasobuco, sin dejar olvidado algún juguete para los más pequeños ni el perrito de la casa.  

Atenciones diferenciadas recibieron los adultos mayores, personas con discapacidades y enfermedades crónicas no transmisibles, protegidos en la Academia de Boxeo, donde les brindaron cuidados especializados.

Otras comunidades también debieron mudarse por amenazas puntuales de inundación como Juan Benítez, en Jatibonico, pero en general, los evacuados encontraron en los centros donde los acogieron agua potable, garantía de alimentación y un mínimo de condiciones porque, aun en tiempos de crisis, la protección de las vidas humanas continúa en el colimador de esta isla.

Por fortuna, Elsa fue, como dice la frase popular, más papel que caramelo: en la madrugada del pasado lunes transitó a unos 85 kilómetros por los mares al sur de Tunas de Zaza y sus efectos se redujeron a algunas rachas de viento sin gran importancia y abundantes precipitaciones, solo denominadas como intensas en los pluviómetros de la Estación Meteorológica del Jíbaro, Derivadora Sur del Jíbaro, Topes de Collantes, Méyer, Banao, Guasimal y Taguasco.

El inventario de las secuelas de Elsa aquí resulta tan mínimo que apenas deja margen para enumerar daños y las soluciones correrán por cuenta del propio territorio, según anunció el Consejo de Defensa Provincial apenas pasó la tormenta.

No se reportaron afectaciones de relevancia en las viviendas ni en la rama agrícola, que más bien salió beneficiada por los aguaceros; en tanto los embalses también salieron ganando con la entrada de unos 56 millones de metros cúbicos de agua.

En Trinidad, más cercana al difuso centro del evento meteorológico, sí se registraron algunos daños en el suministro de agua y electricidad, la mayoría de los cuales han quedado resarcidos. Por otro lado, los violentos escurrimientos reportados en algunos puntos igualmente provocaron afectaciones en alcantarillas de La Sierpe, Jatibonico y Fomento.

Los evacuados ya regresaron sanos y salvos a sus localidades. Las autoridades del territorio han reconocido tanto su disciplina y comprensión como el apoyo y la solidaridad de los anfitriones. La tormenta tropical Elsa comienza a ser historia en Sancti Spíritus. Desde su balcón, ahora Arminda le comenta con un tono aliviado a su vecino: “¿Viste, Pedro?, dios aprieta, pero no ahoga”.

Nota: Este reportaje tomó como fuente las decenas de materiales periodísticos generados en Escambray durante el seguimiento a la tormenta tropical Elsa.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *