Enrique Villegas: un espirituano de leyenda

Inquieto y combativo como el que más, Villeguita, cayó el 25 de enero de 1958 durante los preparativos para la creación del frente guerrillero del Directorio Revolucionario 13 de Marzo en el Escambray

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Enrique Villegas devino verdadero organizador del frente guerrillero del Directorio Revolucionario 13 de Marzo en el lomerío de Guamuhaya.

Parecía una empresa imposible o al menos extremadamente ardua la de abrir un frente guerrillero en el Escambray, en apoyo al que Fidel Castro sostenía en la Sierra Maestra, pero el Directorio Revolucionario se lo propuso, incluso poco antes del asalto al Palacio Presidencial el 13 de marzo de 1957 en vida de su líder máximo, José Antonio Echeverría (*), cuando se barajó también la idea de unirse al paladín del Movimiento 26 de Julio en Oriente.

 Luego, vino lo del ataque a la madriguera del tirano Batista, cuyo fracaso y la pérdida de valiosos cuadros, entre ellos el propio Manzanita, decidió a la dirección emergente, encabezada por Faure Chomón Mediavilla, a poner todos los empeños y recursos en crear, en el centro-sur de la provincia de Las Villas, el proyectado frente.

 Pero había un grave inconveniente: Chomón viajaría a los Estados Unidos para organizar una expedición armada que consolidase logísticamente el proyecto y en La Habana se podían reunir las armas y pertrechos necesarios para armar a la treintena de hombres que prepararía condiciones hasta la llegada de Chomón; mas, ¿quién o quiénes trasladarían esos recursos bélicos al macizo escambraico y actuarían como retaguardia segura del mismo? 

 En sucesivos viajes a Santa Clara y Sancti Spíritus, el doctor Humberto Castelló, uno de los principales dirigentes del Directorio 13 de Marzo (DR-13-M), hizo contacto con la dirección clandestina del movimiento en esas ciudades y constató su solidez y el magnífico liderazgo de Ramón Pando Ferrer en la primera y Enrique Villegas Martínez en la segunda. Él y otros directivos propusieron a Pando y Villegas para dirigir en el terreno la concreción del frente, lo que fue aceptado, y la maquinaria se puso en marcha.

De acuerdo con el veterano combatiente Garelí Méndez, correspondió a Enrique Villegas, Horacio “Piro” Abreu, Ernesto Valdés Muñoz y Manolito Solano (**), junto a otros compañeros y compañeras, estructurar la red clandestina del Directorio en Sancti Spíritus, con la aportación de Juan José Álvarez, luego jefe local de Acción y Sabotaje del Movimiento 26 de Julio.

PATRIOTA VALIENTE COMO POCOS

De Enrique Villegas existían dos visiones; la de los cuerpos represivos y autoridades batistianas, que lo consideraban un revoltoso, pendenciero y agitador, y la de sus familiares, amigos y subordinados, que lo apreciaban como el hombre íntegro, valiente y esforzado que era, cariñoso con los suyos y dispuesto al mayor tierna infancia, aquel espirituano nacido el primero de agosto de 1924 en la calle San Vidal No. 37, desplegó las dotes que lo harían sobresalir hasta llegar a ser principal líder estudiantil de la jurisdicción y luchador antibatistiano, hombre de total confianza del DR-13-M en la nación.

 Villegas había sido el fundador de la Asociación de Alumnos en la Escuela Primaria Superior, donde empezó a mostrar su valentía personal y cualidades de dirigente; luego, ya en el Instituto de Segunda Enseñanza auspicia el primer movimiento revolucionario de ese centro para declarar a Sancti Spíritus ciudad muerta, en solidaridad con los obreros del azúcar, acción que le acarreó persecución por parte de los esbirros de la dictadura.

Hace algunos años Rolando Castro Cortés, quien fuera condiscípulo de  Villeguita durante sus estudios de bachillerato, dijo al colega Israel Hernández que “no había una huelga o alguna otra manifestación de rebeldía contra la dictadura en Sancti Spíritus en la que Villegas no estuviera presente”.

Al ser expulsado del plantel, el joven se trasladó a la Escuela de Comercio, donde se destacó como organizador de la Asociación de Alumnos, que pasó a presidir. Poco después dificultades económicas lo obligaron a dejar los estudios, y comenzó a trabajar en el Centro Comercial de la calle Independencia, donde se dedicó de lleno a la actividad revolucionaria.

LA CAÍDA HEROICA

A inicios de noviembre de 1957, Enrique Villegas encabeza un operativo con un camión y un automóvil para trasladar desde una finca en Maleza, Santa Clara, un alijo de armas y municiones que había traído Pando desde La Habana destinado a la apertura del frente del DR en el Escambray. Al otro día esas armas estaban en manos de la incipiente guerrilla en El Cacahual.

Villegas estableció su almacén emergente en una tienda de víveres nombrada La Segunda de René, situada en la calle Céspedes, esquina con Remate, en Sancti Spíritus, desde la que salían Piro Abreu y sus compañeros todas las noches en automóvil hacia Guamuhaya, con ropas, zapatos, víveres, medicinas y algunas armas y municiones que se conseguían.

Pero la persecución contra los revolucionarios espirituanos y en particular contra su jefe, se hizo tan feroz que el 25 de diciembre de 1957 en el bar  Suárez, ubicado en Céspedes y Socorro, Villegas anunció a sus compañeros la decisión de trasladarse de manera definitiva a las montañas, dejando a Horacio Piro Abreu en su lugar.

Al siguiente día ya está Villegas en las lomas en medio de su febril actividad. Según describe Ramón Pérez Cabrera (Arístides) en su libro De Palacio hasta Las Villas, el 25 de enero de 1958 cuando se encontraba  trasladando municiones desde El Cacahual, en las inmediaciones de Banao, hasta Guanayara, en las proximidades de Güinía de Miranda, Villegas es sorprendido por una patrulla del ejército que lo hiere mortalmente.

La noticia, difundida el propio día por una emisora radial, llenó de sufrimiento y luto a familiares, amigos y compañeros de lucha del combatiente caído. Su sucesor, Piro Abreu, plasmó en su libro Memorias de la Clandestinidad: “Enero 25 de 1958. Día de consternación, de dolor, de lágrimas para todos nosotros”.

(*) Testimonio de Faure Chomón a Ramón Pérez Cabrera.

(**) Los dos últimos, caídos el 28 de diciembre de 1958 durante la lucha por Trinidad.

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