La COVID-19: una materia extraña en el Uruguay (+fotos)

Sin curar la baja molida que padece desde la arrancada, el central extrema medidas para acorralar la COVID-19 y no detener la zafra

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Velar la salud de los trabajadores se vuelve una misión diaria. (Foto: José Luis Camellón/ Escambray)
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Velar la salud de los trabajadores se vuelve una misión diaria. (Foto: José Luis Camellón/ Escambray)

No llegó entre la paja de caña, ni siquiera aprovechó las esteras del basculador para meterse en la barriga del central, mucho menos se puede creer en las buenas intenciones del SARS-CoV-2 para enamorarse del Uruguay; pero desde el primer caso positivo el 14 de febrero, la COVID-19 ha sido la peor materia extraña con que ha tenido que lidiar la zafra en el coloso de Jatibonico.

Cuando la Epidemiología empezó a investigar, afloró que en la industria regían protocolos sanitarios; tan así es que el paciente cero, un trabajador del área de Purificación, estaba aislado en su casa por decisión administrativa tras presentar síntomas catarrales. La génesis del contagio se presume fuera de la fábrica y que llegó al mismísimo corazón del ingenio mientras el trabajador se encontraba asintomático; el PCR positivo puso la tensión más alta que las chimeneas y el Uruguay vive estos días entre dos enfermedades, como quiera que no ha podido curar la baja molida que padece desde la arrancada.

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Los colectivos han sacado el extra para continuar la zafra. (Foto: José Luis Camellón/ Escambray)

EL HOMBRE Y LA ZAFRA

Como tantos en Jatibonico, el ingeniero termoenergético Vladimir Gómez Morales estrenó su juventud en la fábrica que gobierna los olores en el pueblo; 32 años después y desde el puesto de director, revela haber vivido una pesadilla “como si hubiese explotado una caldera; porque no es solo la zafra, se trata de la vida de los trabajadores y sus familias”, dice a metro y medio de la grabadora, con las manos goteando la última dosis de hipoclorito.

Parecía que el SARS-CoV-2 no lidiaba con el rudo ambiente del central; sin embargo, el virus también hace la noticia en una industria que se creía blindada, pero no infalible. Por eso la indagación epidemiológica siguió la misma ruta del proceso fabril con tal de armar el árbol genealógico del contagio, empeño nada sencillo porque se trata de una masa laboral superior a los 800 trabajadores, que en un solo turno agrupa a más de 250 entre operarios y otras fuerzas vinculadas al proceso, e involucra tres rutas de transporte obrero que nacen desde Taguasco, Arroyo Blanco y Majagua, esta última en la provincia de Ciego de Ávila.

Tras la decisión del Consejo de Defensa Provincial de estudiar a la totalidad del personal de operación, se pasó del basculador al colectivo de los molinos, se hurgó en el área de Fabricación, hasta confirmar la sospecha que apuntaba al Laboratorio, punto de convergencia de todos los flujos del proceso. Luego de cientos de PCR —en un día fueron más 500—, se reportaron 10 casos positivos, cinco en el Laboratorio, cuatro en Fabricación y uno en Basculador; 46 trabajadores fueron a centros de aislamiento y otros 260 aislados en sus casas hasta saber el resultado del PCR.

“El área que más se nos afectó fue el Laboratorio, los que no enfermaron se aislaron, imagínate que uno de los positivos fue el primer químico, no teníamos sustituto, apelamos a un joven recién graduado; eso obligó a formar un grupo emergente con personal de otras áreas que fuera capaz de llevar los controles imprescindibles para operar la industria, buscar eficiencia y mantener el control de la calidad de azúcar”, relató el director del central.

La COVID-19 amargó la zafra del Uruguay, mas no la detuvo; la mayoría del colectivo plantó cara al SARS-CoV-2, muchos cambiaron el perfume por el hipoclorito, y hasta los integrantes del llamado turno de Majagua trabajaron tres días consecutivos para cubrir el aislamiento de los demás; esta semana ha hecho similar trabajo el turno de Arroyo Blanco, mientras el nuevo team del Laboratorio hace vida allí en condiciones de aislamiento.

“Me preocupó que se parara el central, por la propia dinámica de la cosecha, la operatividad del proceso, la gestión de mantenimiento y el gran potencial de fuerza de trabajo; llamamos a la ecuanimidad, a extremar las medidas en función de proteger la salud de los trabajadores y, a la vez, no detener el proceso productivo; ha sido vital la comunicación con los colectivos para adaptar la zafra a esta circunstancia de la COVID-19 y seguir; tenemos el plan de azúcar al 40 por ciento y algunos días de atraso”, expresó Vladimir Gómez.

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Una fuerza emergente ha continuado el trabajo del laboratorio. (Foto: José Luis Camellón/ Escambray)

NI ENFERMO ME OLVIDÉ DEL CENTRAL

La telefonía celular conectó a Escambray con Eliobel Medina Marín, especialista principal en el área de Fabricación, ingresado en el Hospital de Rehabilitación Doctor Faustino Pérez. “Esto es muy difícil”, expresa y la emoción intenta ahogar sus palabras; “esa noticia de que eres positivo es fuerte, no era solo mi familia, es que soy hipertenso y diabético; no he tenido grandes malestares; siempre estuve al tanto del central, hablaba con mi jefe Mario Marín, le decía que trataran de no parar; preocuparme por el Uruguay me daba aliento, fuerza, era una manera de decir: Tengo que salir de aquí; puedo asegurarte que esta zafra la termino allí”.

Como primer químico del laboratorio, Salvador Pizarro De Rojas resulta una de esas piezas imprescindibles para la buena salud de la fábrica; él lo sabe, por eso ni la enfermedad ni los trastornos que provocan los medicamentos le cortaron los vínculos con la fábrica.

“Acababa de salir del Laboratorio cuando me dijeron que era positivo, la noticia que nunca quisieras oír; la atención aquí ha sido muy buena y solo nunca me he sentido, entre llamadas y mensajes recibo como 30 todos los días. No lo vas a creer, pero desde acá he estado dándoles indicaciones, tenían dudas sobre cómo se hacía el análisis de la ceniza y tuve que mandarles la formula y explicarles cómo se realizaba, también les ayudé a resolver otras pruebas; aun ingresado mi cabeza siguió en el Laboratorio, ni enfermo me olvidé del central”.

Jose Luis Camellón

Texto de Jose Luis Camellón
Reportero de Escambray por más de 15 años. Especializado en temas económicos.

5 comentarios

  1. Pese a la actual situación epidemiológica que se vive en el país, nosotros los azucareros cumplimos con las medidas de protección ante el Covid-19, ni la pandemia podrá detenernos «Caña es más que azúcar»

  2. Los colectivos azucareros han sacado el extra en la actual zafra, extremar las medidas para acorralar la COVID-19 y no detener la zafra.

  3. Hay que mantener todas las medidas higiénico sanitarias.

  4. Ejemplos dignos de imitar los Aguerridos #Azucareros del Uruguay que No detienen la Zafra, ni porque la COVID-19 les toco a las puertas y con entrega, valentía y optimismo enfrentan las dificultades y se empeñan en hacer una buena contienda a pesar de que la falta de caña que ocasiona las bajas molidas. Se encuentran en el pelotón de la Vanguardia dispuesto a vencer la zafra. Felicidades a estos Valientes.

  5. Si fuera el Uruguay. EL GRUPO AZCUBA ESTÁ COGIDO CASI COMPLETO. El edificio de la calle 23 en la Rampa. Esta cerrado. Y los trabajadores para la casa. Así que la Zafra anda con el Puesto de Mando Evacuado. Otra complejidad en medio de otras limitaciones.

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