La pasión de crear (+fotos y video)

En la comunidad de Nela, en el norteño municipio espirituano de Yaguajay, funciona un proyecto que asume la confección de conjuntos sanitarios para apoyar el enfrentamiento a la COVID-19

El trayecto se torna interminable. De un lado a otro de la carretera nos saludan campos abiertos; apenas algunos campesinos de las zonas cercanas parecen moverse por la comarca.

Mas, entre conversaciones logramos vencer los 32 kilómetros que bastan para llegar desde Yaguajay hasta la comunidad de Nela, uno de los sitios más apartados de la geografía espirituana.

Al arribar parece que chocas con el fin del mundo por esa ruta. Sin embargo, mucho hay para contar sobre estas áreas, testigos de la otrora producción cañera y de la actividad ganadera que tiene lugar aquí. Las personas son humildes, discretas, de esas que amordazan las palabras y no las sueltan hasta que sea preciso su uso. Todo en Nela parece mágico.

No obstante, no será la distancia la que impedirá que esta comunidad florezca. Tanto es así que desde hace dos años ha visto crecer el Proyecto TCP Nela, una idea que materializa el joven trabajador por cuenta propia Dairon Fernández Rivero, el cual se dedica, en la actual etapa, a la confección de conjuntos sanitarios para apoyar el enfrentamiento a la COVID-19 en tierras espirituanas y más allá de sus fronteras.

Con la creación del taller las féminas de la comunidad encontraron empleo. (Foto: Francisco Aparicio Iglesias).

EL TALLER, UNA FUENTE DE EMPLEO

Cuando Dairon imaginó este Taller de Confecciones, en lo primero que pensó fue en las mujeres de Nela. Y es que la mayoría de ellas, desprovistas de empleo ante la desaparición del antiguo central Aracelio Iglesias, fungían como amas de casa sin otro oficio que cargar sobre sus hombros las tareas domésticas.

Fue entonces cuando muchas se incorporaron a este trabajo sin apenas saber coser. El conocimiento se adquirió en la práctica, de la mano de aquellas experimentadas en el oficio. Bien lo sabe Susana Ortega López, quien a sus 59 años de edad asumió la preparación de las féminas.

“Ninguna de las muchachitas sabía coser. Yo las enseñé y hoy ya hacen de todo. Esto ha sido lo mejor que me ha podido pasar, es una maravilla. Estoy mejor aquí que en mi casa”, narra Susana.

Si bien el taller se encuentra inmerso en la confección de conjuntos sanitarios dirigidos a la batalla contra el coronavirus, también se dedica a la elaboración de guantes artesanales, ropa de trabajo, uniformes ejecutivos, capas, forros de colchones impermeables, así como petos de protección para la industria.

“A raíz del segundo rebrote de la COVID-19 se recrudece la situación y aparecen más centros de aislamiento en la provincia y en el país. Desde Holguín llegan a mi taller en busca de los medios de protección para el personal que labora en estas instituciones y, ante este escenario, intercambio con las máximas autoridades del Partido en la provincia, quienes me autorizan a brindarle a este territorio sobrebatas, gorros, nasobucos y botas para el salón, piezas que continuamos priorizando hasta la fecha”, destaca Dairon, el guía de la iniciativa.

El Proyecto TCP Nela, cuyo nombre, a decir de Fernández Rivero, responde al protagonismo de esta comunidad, acoge a 15 trabajadores, quienes lograron confeccionar en el transcurso de 45 días, por solo citar un ejemplo, 4 000 conjuntos sanitarios y 2 400 sobrebatas para Holguín y Sancti Spíritus, respectivamente. Un récord que se debe al empeño de quienes permanecen durante horas detrás de las máquinas de coser.  

Los trabajadores también confeccionan capas de agua. (Foto: Francisco Aparicio Iglesias).

EL AJETREO NO SE DETIENE

Si María Elena Torna Cebreiro desafió la máquina eléctrica que le pusieron delante cuando empezó a trabajar fue porque concientizó la importancia de su empleo y el aporte del mismo. “Sabemos que estamos cooperando con la situación sanitaria que enfrenta el país. Nuestra misión es no detener las máquinas y hacer más cada día”, comenta.

A pesar de un 2020 coronado por una pandemia y un 2021 con serias limitaciones económicas, el Proyecto TCP Nela no ha dejado de laborar. Gracias al encadenamiento productivo que mantiene con la Empresa de Servicios y Aseguramiento de la Salud en predios espirituanos comercializa sus producciones en el territorio y en Holguín. 

Tras la implementación de la Tarea Ordenamiento el proyecto se oxigena a partir de importaciones que le permitirán posicionarse en el mercado nacional.  “Este proceso viene a garantizar el crecimiento del taller. Con la apertura de importaciones adquirimos materias primas como tejidos y polilona, esta última empleada en la confección de capas.

“La Tarea Ordenamiento ha posibilitado que se reconozca al trabajador por cuenta propia como una figura jurídica en todo el sistema económico y se ha visto, además, como una alternativa para apoyar la economía del país”, refiere Fernández Rivero.

Con estas luces se pretende expandir esta iniciativa. “Tenemos proyectado crear una pequeña tienda para la venta de estos productos, ya sea para los habitantes de la comunidad como para las empresas. También procuramos incorporar el calzado artesanal y ejecutivo de trabajo, así como incrementar y diversificar las producciones”, concluye. 

“Este taller es una fuente de empleo tremenda para Nela”, subraya René Fernández Hernández, quien cambió la construcción por las labores creativas del centro. Desde aquí materializa su aporte y eso lo tiene feliz.

Igual lo está esa comunidad apartada de la geografía yaguajayense que, entre los vestigios de la otrora producción cañera, el ganado y la agricultura, también reserva espacio para las confecciones. Desde aquí las manos de mujeres y hombres se entretejen para impulsar la economía de un país con la pasión de crear.

Los conjuntos sanitarios tienen como destino las provincias de Sancti Spíritus y Holguín, destaca Dairon Fernández Rivero, gestor del Proyecto TCP Nela. (Foto: Francisco Aparicio Iglesias).

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