Estados Unidos insiste en manipular tema migratorio contra Cuba

Estados Unidos persiste en manipular el tema migratorio contra Cuba, utilizado para promover la desestabilización interna del país y desacreditar el proceso revolucionario de la Isla.
Washington inserta el tratamiento de ese asunto en el esquema de la Guerra Fría, que sigue el modelo descrito como efecto de la “olla de presión”, precisa el diario Granma en la primera parte de un artículo a página completa, escrito por Ileana Sorolla, directora del Centro de Estudios de las Migraciones Internacionales, de la Universidad de La Habana (CEMI).
Bajo el título “De la paradoja al anacronismo”, el trabajo refiere que ese instrumento se ha aplicado mediante una política inmigratoria de puertas abiertas, iniciada el primero de enero de 1959 con la recepción incondicional de una emigración comprometida con el régimen batistiano y con los intereses estadounidenses en Cuba.
Añade que, en años posteriores, se amplió con leyes y regulaciones que admiten de manera prácticamente expedita a las personas de origen cubano que arriban a territorio estadounidense por vías ilegales.
Tanto el proceso migratorio Cuba-EE.UU., como los inmigrantes cubanos en ese país, se convierten desde entonces en objetivos de la política de Washington, aprovechando la composición socioclasista y motivacional predominante en esa emigración temprana, explica la también profesora e investigadora titular del CEMI.
Asimismo, subraya que se ha ampliado el alcance de la Ley de Ajuste Cubano y articulado el complejo entramado jurídico de la política migratoria estadounidense hacia Cuba, que ha contado con el apoyo y fomento de los representantes y organizaciones contrarrevolucionarias de origen cubano en el norteño país.
El artículo de Granma expone que estos últimos elementos y grupos acceden a los mecanismos del sistema político estadounidense, sustentados por el poder económico y mediático de los sectores extremistas.
Ellos presionan a favor de los cursos más agresivos de política hacia Cuba, aun contra los intereses de los inmigrantes de la Isla que supuestamente representan y de otros sectores de la sociedad norteamericana, inclinados hacia la normalización de las relaciones bilaterales, subraya la autora.
El modelo de la “olla de presión” incorpora, bajo un enfoque integral, elementos políticos, jurídicos, económicos, sociopsicológicos y comunicacionales.
En el artículo se significa que las regulaciones migratorias estadounidenses, cuyo efecto es la tolerancia y el estímulo a la emigración irregular, se combinan con la obstrucción de la migración legal y ordenada, mediante la manipulación de la política de otorgamiento de visados.
Todo ello acontece en un escenario de intensificación sistemática del bloqueo para provocar la asfixia económica del país caribeño, el desgaste de la población y la erosión de su confianza en la Revolución, remarca la especialista.
En ese contexto -agrega-, la estrategia de Washington se acompaña de los medios de comunicación, que diseminan mensajes para fomentar el descontento y estimular desórdenes sociales que propicien los llamados éxodos masivos, catalogados como “amenaza a la seguridad nacional” de EE.UU.
La interrupción del flujo migratorio bilateral se convierte en un fenómeno cíclico, que se inicia con la prohibición por el Gobierno estadounidense de los viajes de sus ciudadanos a Cuba a inicios de los 60 y con la manipulación del otorgamiento de visados para los cubanos.
Esa política ha provocado situaciones de crisis migratorias en 1965 (Camarioca), 1980 (Mariel) y 1994 (la llamada “Crisis de los balseros”). Como resultado, para finales del siglo XX se instaura, junto al problema de la emigración irregular, el tráfico ilícito de migrantes, lo que hace más compleja la relación migratoria entre ambos países.
La migración irregular hacia aquella nación adquiere dos modalidades desde 1959: los intentos de emigración mediante la violación del perímetro fronterizo de la ilegítima Base Naval de EE.UU en Guantánamo, y mediante acciones violentas de piratería aérea y naval con pasajeros a bordo, que ponen en riesgo la vida de los migrantes y personas inocentes.
Estados Unidos intenta presentar a Cuba como responsable de este problema y encubrir el papel de su política migratoria, de la Ley de Ajuste y la política de pies secos/pies mojados, como los reales obstáculos para la normalización del flujo migratorio entre ambos países, remarca el artículo de Granma.

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