Guerrillas veraniegas

Sin importar las condiciones, los brigadistas llevan el arte hacia comunidades intrincadas.Con la cultura como consigna, la Guerrilla 50 Aniversario lleva esparcimiento durante este verano a zonas de difícil acceso en Sancti Spíritus.

Dicen que una guerrilla llegó un día a San Marcos y, sin sacudirse el polvo del camino, regaló un espectáculo a los pobladores del lugar. Lo mismo ocurrió en Paredes, Tunas de Zaza y Potrerillo; idéntico sucederá en Managuaco, El Jíbaro y en otras decenas de asentamientos rurales espirituanos, hasta donde llegará el arte en julio y agosto, sin importar los kilómetros de distancia.

Los muchachos de la Guerrilla Cultural 50 Aniversario no necesitan grandes condiciones. Van hacia cualquier zona de la geografía de Sancti Spíritus y, en escenario improvisado bajo la sombra de una ceiba o sobre una carreta de cargar tabaco, entregan lo que mejor saben: multiplicar el arte en las personas.

Yudelkis González Meneses, presidenta provincial de la Brigada José Martí y al frente del movimiento, explicó a Escambray: “Aunque hacemos una previa coordinación y si existe un audio, tratamos de que esté presente, nosotros nos aclimatamos a las condiciones que tenga la comunidad. La iniciativa tiene muy buena aceptación”.

Durante la etapa estival cada municipio contará con ocho guerrillas que se presentarán en más de 60 recodos frente a campesinos, pescadores u otros cubanos que, cercanos al bohío o a la serranía, les guste el canto, la danza o la pintura.

Talleres de estas manifestaciones, acciones deportivas conjuntamente con el INDER, ventas de obras literarias, trabajos productivos, así como las visitas a personas discapacitadas constituyen momentos trascendentales dentro de la ruta cultural.

“Siempre tratamos de llevar el mejor talento que tenemos. Trabajamos con un repertorio cubano fundamentalmente, aunque es imposible salir de La Sierpe, por ejemplo, sin cantar y bailar con un poco de música mexicana”, puntualiza González Meneses.

No solamente la actuación de los instructores, también vinculan el talento aficionado local en la concepción de los espectáculos, así los bailadores o los cantantes de la comunidad, desarrollan sus talentos y reciben el aplauso del público que los vio nacer.

En este minuto la feliz iniciativa puede movilizar a los habitantes de Los Ramones, Jíquima o Polo Viejo, junto a los acordes de la guitarra o unidos en una rueda de casino; y bajo la égida de los instructores de arte que, con muchos kilómetros sobre sus espaldas, no sacuden el polvo del camino recorrido, sino el talento que encuentran campiña adentro.

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