Proyecto de conservación evita desaparición de una especie milenaria

El programa se implementa en el poblado costero de Tunas de Zaza devenido centro de nidificación de tres especies importantes: el carey, la tortuga verde y la caguama.

Entre los proyectos de conservación desarrollados por la Unidad Territorial de Flora y Fauna ubicada en las inmediaciones de Yaguajay, destaca el que responde al manejo de tortugas marinas aplicado en Tunas de Zaza; una zona de exuberante naturaleza en la porción centrosur de Cuba y que ocupa el delta fluvial del segundo río más importante del país.

Desde hace 8 años y respaldado por una suma que asciende a casi 100 mil pesos, el programa se implementa en el poblado costero devenido centro de nidificación de tres especies importantes: el carey, la tortuga verde y la caguama.

Con la finalidad de conocer los lugares donde se reporta mayor presencia de la mencionada fauna, mejorar las áreas de reproducción y evitar el peligro de las crecidas con el traslado de nidos hacia zonas altas, los especialistas han laborado incansablemente en ese territorio.

Según el diseño del proyecto, la estricta vigilancia de algunos factores de riesgo guiará a los expertos en el tipo de manejo requerido por el terreno específico. De tal modo, tendrán que registrarse los cambios experimentados por la playa con el pasar de los años; la irrupción de plantas invasoras, la presencia de depredadores y la inundación de los nidales para tomar medidas que faciliten la supervivencia de estos reptiles.

Una de las problemáticas solucionada tras la aplicación de las labores ecológicas resultó el cese del saqueo constante al que eran sometidos los nidos por parte de los pobladores; de este modo, el personal fue capaz de rescatar de unas 35 a 40 moradas anualmente, lo cual suma unos 8 mil 113 neonatos vivos incorporados al medio natural desde los inicios del programa de manejo. Las tortugas marinas habitan la Tierra desde hace 150 millones de años.

La acción del hombre, unida al cambio climático, puso en peligro de extinción a seis de las siete especies existentes en los océanos; tan alarmante cifra solo podrá reducirse con el quehacer sostenido en los entornos pertinentes.

El conteo regresivo comenzó; toca a la humanidad remediar sus propios errores.

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