Venegas, el primer cuartel asaltado por Camilo

Camilo y algunos de sus hombres por los días del asalto al cuartel de Venegas. Con la rendición del pequeño reducto hace 55 años y la liberación del poblado, el Frente Norte de Las Villas dio un importante paso hacia su consolidación.

Apenas 24 días después de la llegada de la Columna Invasora No. 2 Antonio Maceo desde la Sierra Maestra a la zona norte de la antigua provincia de Las Villas, esa fuerza rebelde, encabezada por el Comandante Camilo Cienfuegos, marchó al asalto del pequeño cuartel de Venegas, en el municipio de Yaguajay.

Aquella acción, ejecutada en la noche del 30 al 31 de octubre de 1958, marcó la primera guarnición y el primer poblado que atacaban los rebeldes en el territorio del recién constituido Frente Norte, lo que representó un salto cualitativo en el desarrollo de la guerra en esa zona del nordeste villareño; pero, en honor a la verdad histórica, no fue el único ni primigenio hecho de armas, ya que con anterioridad se habían producido varios choques entre los rebeldes y el Ejército de la tiranía en distintos puntos.

Contando en orden cronológico, el primer encuentro contra los guardias batistianos ocurrió el 15 de octubre en los montes de La Caridad, en las proximidades del campamento rebelde de Alicante, cuando el enemigo estuvo a punto de sorprender a los escopeteros de Regino Machado —del Movimiento  26 de Julio—, sin saber que Camilo y sus hombres se encontraban de recorrido en el lugar.

El 22 del propio mes, el Comandante de la eterna sonrisa dirigió en el Circuito Norte, cerca de Seibabo, una emboscada contra un camión del Ejército y, el propio día, un grupo de exploración procedente del campamento de Alicante tuvo un encuentro con soldados en un punto próximo a Juan Francisco, en el que resultó muerto Sergio Antuña, del Destacamento Marcelo Salado, dirigido por Machado.

Una tercera acción de guerra previa a la toma de Venegas por las fuerzas de Camilo fue la emboscada que el jefe rebelde realizó el 27 de octubre, también en la carretera cerca de Seibabo, donde le ocasionó al enemigo siete muertos y cinco heridos y fueron capturados 14 soldados, así como un importante botín de guerra, lo que permitió mejorar el armamento de la tropa.

El asalto al cuartel y poblado de Venegas fue organizado atinadamente a partir de informes compilados entre vecinos del lugar, que permitieron conocer con bastante exactitud el número de guardias en el cuartel, la ubicación de las postas, las mejores vías de acceso y otros detalles significativos.

Como describe el General de Brigada William Gálvez en su obra Camilo, señor de la vanguardia, ”los hombres marchaban contentos en la noche, ansiosos de combates y victorias”. Habían salido del campamento de Jobo Rosado y transitado el terraplén que va desde Meneses a Aguada de Carrillo. Luego, en una bodega del camino repostaron víveres y tomaron refrescos, para situarse frente a la instalación militar en la madrugada del 31 de octubre.

Luego de cortar los cables telefónicos y tomar la estación de ferrocarril, el capitán Orestes Guerra eliminó a la posta ubicada detrás del cuartel, mientras que la del frente resultó herida y escapó abandonando su arma.

Con los primeros disparos se desató un tiroteo brutal que recordó a algunos la intensidad del fuego del ataque a El Uvero. Según relato del entonces capitán Sergio del Valle —ya fallecido— las granadas de fusil lanzadas por Lalito Alarcón y Víctor Ochoa dieron un resultado soberbio. “Los guardias hicieron un poco de resistencia, pero ante el empuje de los Browning, los Garand y las San Cristóbal, además de las granadas, se rindieron”.

Como balance de la acción, el ejército batistiano sufrió un muerto y cuatro heridos, así como 10 prisioneros. Los rebeldes ocuparon fusiles y ametralladoras, revólveres y diversos pertrechos. Después recorrieron el pueblo dando vivas a Cuba, a Fidel, a Camilo Cienfuegos y al Movimiento 26 de Julio.

Pese a lo avanzado de la hora, un grupo de hombres y mujeres de la localidad acudieron a celebrar con ellos el inusitado acontecimiento que, en aquel momento, significaba un salto de calidad para el quehacer revolucionario en la zona norte.

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