Cuartel de los Dragones de Trinidad ¿Condenado al enclaustramiento? (+fotos)

Después de cerrar como Academia de Artes Plásticas, el otrora Cuartel de Dragones —sitio patrimonial de Trinidad— ha abierto puertas al deterioro

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Aseguran que este inmueble es la última construcción de la cultura de los Dragones que queda en pie en América Latina. (Foto: Vicente Brito/ Escambray)


El Cuartel de Dragones, al parecer, ha estado predestinado a mutar. Lo que empezó siendo un barracón para curar las llagas de los esclavos pasó a ser, de una centuria a otra, cuartel para las tropas españolas, estación de ferrocarriles… hasta convertirse en Academia de Artes Plásticas. Tantas cobijas para terminar siendo hoy un techo sin cerrojos para la desidia.

Porque dejó de ser un hervidero del arte —donde lo mismo se hacía un grabado que en los tabloncillos aledaños se ensayaba una obra de teatro— el mismo día en que clausuraron la Academia. Luego ha padecido una especie de promiscuidad inmobiliaria, al parecer, incontenible.

Pudiera haberse vaticinado desde el momento aquel en que anunciaron la reorganización de la Enseñanza Artística y empezó a pesar la incertidumbre, la misma que ha durado hasta los días de hoy.

Quizás para salvarlo entonces trasladaron allí al preuniversitario urbano de Trinidad —donde permaneció dos cursos— y, luego, a aulas de la escuela primaria José Mendoza. Dicen que no era ese el destino del Cuartel de Dragones.

Al menos, seis años atrás, cuando se había sobrevivido al espasmo de la incertidumbre por el futuro de la Academia —aunque se presagiaba lo pernicioso de ese pase de pestillos—, se decía que el inmueble se utilizaría en función del beneficio social del territorio.

Por aquellos días, Escambray reseñaba las palabras de Teresita Romero, presidenta de la Asamblea Provincial del Poder Popular, quien recalcaba que luego de su uso provisional como preuniversitario, “la antigua academia volverá a ser utilizada en actividades que tributen al desarrollo cultural”.

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El Cuartel de Dragones ha sucumbido al deterioro. (Foto: Vicente Brito/ Escambray)

Y Cultura proponía entonces la apertura de un complejo que incluyera galerías de artes plásticas, una unidad docente destinada a la formación de artistas para formar parte de las compañías de danza folclórica del territorio y talleres para fomentar no pocas tradiciones.

Todo quedó en planes. Lo único cierto hasta hace unos días, cuando Escambray volvía a pararse delante de aquellos portones de cedro, es la indecisión. Tanto que la Dirección Municipal de Cultura revelaba que ni dominios tiene sobre el inmueble. Tanto que la Oficina del Conservador de la ciudad esclarecía a este semanario que en manos de Aldaba —empresa de la propia Oficina— descansa un proyecto que pudiera ser la salvación.

Dusnel Zerquera Amador, director de la Oficina, declaraba que se halla en definición la propuesta de convertir el Cuartel de Dragones en un centro de convenciones que sirva de escenario a eventos de carácter nacional e internacional.

Es un propósito de años y años. Otros aseguran que en más de una ocasión también se ha rumorado el interés del Ministerio del Turismo de convertirlo en un hotel. Cualquier cosa pudiera pasar, porque en todo este tiempo lo que se ha hecho es utilizar el local hasta de albergue para los trabajadores de la Campaña de Lucha Antivectorial que desde otros municipios llegan a Trinidad a intentar frenar la epidemia del Aedes aegypti.

Si desde que en aquella vetusta instalación se transpiraba arte por los cuatro costados tuvieron que reparar y reparar ante el desprendimiento de una que otra viga o ante la caída de uno que otro ladrillo; imagino que ahora —después de tantos años de encierro— habrá que someterlo a una reparación capital.

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Aún hoy se utiliza como anexo de la escuela primaria José Mendoza. (Foto: Vicente Brito/ Escambray)

Más que el limbo, quizás alarma que nadie haya sacado cuentas: lo que pudo resolverse con una pintura allí o con un repello allá hoy habrá que rehacerlo casi desde los cimientos.

Y mientras sigue añejándose la indeterminación se pone en riesgo también el patrimonio. La última construcción de la cultura de los Dragones que dicen queda en pie en América Latina está en peligro de caer.

Sucumbió al deterioro sin remedio. Si se mira desde fuera es el vivo retrato de la ruina: un helecho irrespetuoso que se sale de la mampostería, unos arcos altísimos en las puertas que ya no tienen cristales, un grafiti posmoderno tatuado vulgarmente en aquellas decimonónicas paredes.

Con el olvido que le ronda al Cuartel de Dragones a estas alturas lo único seguro es que nadie sepa ni tan siquiera quién tiene las llaves de aquellos candados que cuelgan de los portones de cedro en augurio del peor de los enclaustramientos.

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El olvido le ronda al Cuartel de Dragones. (Foto: Vicente Brito/ Escambray)

3 comentarios

  1. CRISTINA GONZÁLEZ BEQUER

    A lo largo de los años, mientras trabajaba en la esfera de las Artes Visuales, me llenaba de orgullo saber que los creadores más despiertos, más talentosos, más destacados que iban surgieno, venían de estudiar en la Escuela de Arte de Trinidad….Wilfredo Prieto, Humberto Díaz, Roaydi Cartaya, Alejandro Calzada, Alexander Arrechea y una lista largúísima que venían a sumarse a la plástica nacional con una formidable formación profesional y humana……un día: cerraron la escuela de arte.
    El edificio acababa de ser restaurado, lo vi cómo nunca, y eso que ya llevo siete décadas sobre la tierra trinitaria y un poquito más….
    Verdaderamente me recuerda una especie de refrán o pensamiento que mi abuela repetía cada vez que se hablaba de una cosa inconcebible: ¿a quién se le ocurrió eso? y ella respondía: AL QUE ASÓ LA MANTECA.
    Pues parece que el que asó la manteca también anduvo por Trinidad y decidió que no hubiera un lugar donde formar artistas. Trinidad no tiene una academia de música: cuando yo era niña, recuerdo las Academias de piano adscriptas a los conservatorios Hubert de Blanck, Falcón, Pereyllade, Rita Chapú….además de los músicos que iban formando a las nuevas generaciones por su propia inspiración. En el XIX fue notable Antonio Herr y su hermana Micaela que además de música enseñaban pintura, arte dramático y declamación. Pero en Trinidad todo el pensamiento está en el Turismo, en recaudar divisas, en crear lugares para que se entretengan los visitantes, mientras el pueblo de a pie no tiene dónde aprender arte, o cualquier otra disciplina cultural y las edificaciones se restauran para nada…..Desde acá les deseo una suerte mejorcita a mis conciudadanos…….

  2. Realmene a Trinidad le hace falta alguien (dirigente) con sentido de identidad, alquien que le duela lo que pase, alguien que le preguntes como amaneció la tasa de natalidad en el municipio, si hay agua en el hospital, si los salones de operaciones funcionan, si existe arroz en los mercados, cantidad de maestros presentes/ausentes… en fin…no hagan mas leña de un arbol caido.. hacia falta 1000 Fidel en neustra epoca.. ahora faltan 100000000 Diaz Canel..

  3. No hay que desesperar sino tomar lo positivo de cualquier circunstancia adversa. Los turistas que inundan Trinidad y su habitantes podrán apreciar, en vivo, como se convierte en ruinas, de mes en mes, un inmueble con valor històrico y patrimonial.Eso no lo pueden aquilatar en el Partenón griego o en el Coliseo romano donde se han tomado medidas para evitar su deterioro; aquí sería una exclusividad territorial que atraería a muchos visitantes nacionales y foráneos y,gracias a las fotos instantáneas de sus celulares donde se aprese el vetusto edificio, permitirá el contraste de un momento a otro, amén de cobrar en cuc a los fotográfos de ocasión.

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